Los comienzos de la ciencia del suelo en Grecia y Roma
En la antigüedad, diversas civilizaciones mediterráneas, como los fenicios, griegos y romanos, contribuyeron al desarrollo de la agricultura y el conocimiento de los suelos. Los griegos observaron el medio natural, diferenciaron tipos de suelo y sistematizaron cultivos como el cereal, el olivo y la vid, aunque no desarrollaron métodos científicos ni soluciones eficaces frente a la erosión y la sobreexplotación. Los romanos heredaron este saber y lo expandieron, introduciendo el uso de abonos, terrazas y tratados escritos como los de Catón, Varro y especialmente Columela, quien consolidó un enfoque más técnico y práctico. Este legado fue preservado durante la Edad Media y sentó las bases para el conocimiento agronómico posterior.
◼ Antonio Jordán López
Tierra, vino y olivos: la ciencia del suelo en el antiguo mediterráneo
Hubo muchos pueblos mediterráneos que contribuyeron al avance de la agronomía y el conocimiento de los suelos. Los fenicios (1200 a.e.c. a 800 a.e.c.), por ejemplo, construyeron terrazas escalonadas en pendientes pronunciadas en el territorio de los actuales Líbano y Siria, practicando una agricultura de regadío en estas terrazas para prevenir la erosión.
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| Llanura cultivada con cereales a las afueras de Esparta en un fotograma de 300 (Zack Snyder, 2006). |
El comercio era la actividad principal de los fenicios, de modo que las rutas comerciales fenicias abarcaban todo el sur de la cuenca mediterránea y parte de la costa atlántica europea y africana (clica aquí para ver un mapa) y, además de productos manufacturados, minerales y metales preciosos con los que comerciaban, llevaron a muchos rincones cultivos como el de la vid y la producción de vino, hoy parte inherente de nuestra cultura. Otros pueblos, como los cartagineses también poseían sistemas avanzados de riego, aunque la erosión del suelo afectó a la fertilidad de sus cultivos, lo que terminó dañando su capacidad para sustentar a la población.
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| Lagar del siglo IV-III a.e.c. en la ciudad fenicia del Castillo de Doña Blanca en El Puerto de Santa María (Cádiz, España). Antonio M. Romero/Wikimedia Commons. |
Sin embargo, fueron los griegos y los romanos los que contribuyeron de manera más extensa y más importante a la agricultura.
"Griegos, romanos, son todos humanos", cantaban Las Bistecs en su "Historia del arte". Pero además de columnas, hicieron muchas más cosas.
Sin tractor pero con filosofía: el papel de la agricultura en Grecia
Los griegos conocían las diferencias entre tipos de suelo ya hace 4000 años. Aunque observaron la naturaleza, no llegaron a realizar experimentos sistemáticos, por lo que su conocimiento en este campo no puede llamarse científico. Sus observaciones, sin embargo, fueron heredadas posteriormente por los musulmanes, que sí las desarrollaron. Un ejemplo de esto es el Libro de Agricultura del sevillano Abú Zacaría (del que existe esta copia completa en línea de la traducción de 1802).
Los griegos avanzaron conceptos como el perfil del suelo y llegaron a esbozar una cierta clasificación suelos, pero no pudieron o no supieron abordar eficazmente problemas como la erosión acelerada.
Las clasificaciones de suelos intentan agrupar los suelos a partir de propiedades similares en unidades homogéneas de territorio. En la actualidad, estas unidades pueden ser geo-referenciadas y mapeadas. Diferentes suelos con similares propiedades pueden clasificados en grupos y subgrupos de acuerdo a sus propiedades (por ejemplo, su textura) o a su uso.
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| Ejemplo de un perfil de suelo (Alisol gléyico cutánico) en el Parque Natural de Los Alcornocales (Cádiz, España). Antonio Jordán/Imaggeo. |
En la Grecia antigua, los tres cultivos más importantes eran el cereal, el olivar y la vid. Sin embargo, La expansión de estos cultivos bajo un clima árido (parecido al actual) pronto hizo que la producción no pudiera abastecer la demanda creciente de una sociedad floreciente y en crecimiento.
Sólo las comunicaciones marítimas permiten superar los umbrales de aislamiento y autoabastecimiento de unas sociedades que encuentran dificultades para establecer vínculos regulares por tierra. Las limitadas posibilidades agrícolas no facilitaron la formación de grandes concentraciones de población en muchas de las regiones griegas, que se saturaban rápidamente, ofreciendo una endémica inestabilidad socioeconómica que explica, en parte, fenómenos característicos de la Grecia Antigua como la stasis o los continuos movimientos migratorios y procesos de colonización..
Jaime Molina Vidal. Introducción histórica a Grecia (consultado el 24/06/2025).
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| Estátero de la ciudad griega de Metaponto, 520 a.e.c., mostrando una espiga de trigo (Museo Numismático Alpha Bank, Kerkyra, Corfú). Mark Cartwright/World Histroy Encyclopedia. |
La escasez de cereal, por ejemplo, forzó la expansión y los nuevos asentamientos en zonas como la Península de Anatolia. El uso intensivo de la madera llevó a la deforestación, lo que causó problemas de erosión y pérdida de suelo fértil, originando tensiones sociales.
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| El olivo de Vouves en Creta (Grecia) es uno de los olivos más antiguos del mundo, con una edad estimada entre 2000 y 4000 años. El diámetro del tronco es de 4,6 metros. David Hodgson/Flickr. |
Panem, vino y villas rurales: la agricultura en Roma
Los agrónomos romanos
En Roma, autores como Catón el Viejo (234 - 149 a.e.c.) y Varro (116 - 27 a.e.c.) contribuyeron a una rudimentaria clasificación de los suelos según su idoneidad para diferentes cultivos, estableciendo así una conexión clara entre la calidad del suelo y la producción agrícola. Estas ideas persistieron durante siglos y se reflejaron en manuales de agricultura en la Edad Media. La agricultura romana, sin embargo, se desarrolló bajo la influencia griega, y la comprensión romana del suelo es considerada apenas una extensión del conocimiento griego. Los romanos comenzaron a utilizar estiércol y abonos verdes para mejorar el suelo desde el siglo III a.e.c. También implementaron terrazas para reducir la erosión. En De re rustica ("De las cosas del campo"), Marco Terencio Varro introdujo una clasificación de suelos en el siglo I a.e.c. y llegó a considerar la agricultura como una ciencia.
Sin embargo, las mayores aportaciones al campo de la agronomía romana las realizó el gaditano Lucio Junio Moderado Columela. Columela también escribió su propio De re rustica (se inspiró en los textos de Varro, entre otros) y De arboribus ("De los árboles"). En sus tratados compendió todo lo referente a las labores del campo, por lo que se le considera uno de los padres de la agronomía.
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| Izquierda: retrato de Columela en el Insignium aliquot virorum icones (1559). Jean de Tournes/Wikimedia Commons. Derecha: copia de De re rustica conservada en la Biblioteca Estatal de Württemberg en Stuttgart (Alemania). Heinrich Österreicher/Wikimedia Commons. |
El olivo
El olivo comenzó a cultivarse hacia el 5.000 a.e.c., o incluso antes, en la costa del Carmelo del antiguo Israel, donde se han descubierrto prensas de aceitunas en el yacimiento neolítico de Kfar Samir. Durante el tercer milenio a.e.c. se empezó a exportar aceite de oliva a Grecia y Egipto.
Grecia adoptó rápidamente el cultivo del olivo durante la etapa final de la Edad de Bronce, empezando por Creta y Chipre, y luego expandiéndose al resto del territorio continental. Esta adopción se convirtió en una auténtica revolución agrícola y comercial. Los griegos, igual que los pueblos levantinos, comenzaron a producir un excedente que fomentó una activa y lucrativa industria de exportación. El aceite de oliva ganó tal prestigio que fue la única exportación permitida bajo las leyes de Solón, el célebre legislador ateniense, lo que subraya su valor estratégico para la economía de la época.
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| Olivar andaluz. Artemi Cerdà/Imaggeo. |
Fenicios y griegos llevaron el olivo a todo el Mediterráneo, donde las condiciones climáticas -veranos cálidos y lluvias moderadas- favorecían su crecimiento. Los romanos perfeccionaron el proceso de cultivo al utilizar viveros específicos para el crecimiento de esquejes, optimizando el rendimiento agrícola. El olivo, además de ser extremadamente longevo y resistente a la sequía, requería poco mantenimiento, lo que lo convertía en ideal para explotaciones mixtas. Se solía plantar entre huertos frutales y áreas de pastoreo, sirviendo como fuente adicional de ingresos. Esta práctica también ayudaba a controlar hierbas y maleza en los olivares. Incluso los residuos del prensado de aceitunas eran aprovechados como alimento animal, especialmente para los cerdos, cerrando así un ciclo agrícola eficaz y sostenible.
Entre los siglos I y III d.C., los romanos extendieron el cultivo del olivo a zonas de cultivo más marginales, como el centro de Túnez y el oeste de Libia, que requerían amplios sistemas de riego para hacer viable el cultivo. La dependencia de los romanos del aceite de oliva queda ilustrada por la decisión de Septimio Severo de recogerlo como parte de los impuestos a las provincias y redistribuirlo luego entre la población de Roma. A medida que el Imperio romano se expandía, también lo hacía la demanda de aceite de oliva, y Constantinopla se convirtió en uno de los mayores importadores. De hecho, el establecimiento de una gran cantidad de explotaciones de olivos (y viñedos) en Siria y Cilicia para satisfacer esta demanda se atribuye a la creación de un auge económico regional en los siglos III a V d.C.
Mark Cartwright. El olivo en el antiguo Mediterráneo. World History Encyclopedia (09/09/2016).
El arado romano
El arado romano es una de las invenciones que se siguen utilizando hoy en todo el mundo. Incluso en países donde la agricultura mecanizada está implantada, aún se usa en pequeñas explotaciones. Tiene su origen en la evolución de herramientas agrícolas más simples utilizadas por las civilizaciones mediterráneas anteriores, como los griegos, etruscos y mesopotámicos. Su desarrollo se consolidó durante la República (509 - 27 a.e.c.) y el Imperio Romano (27 a.e.c. - 395 e.c.), incorporando innovaciones que mejoraron notablemente la eficiencia en el laboreo del suelo. A diferencia de los arados rudimentarios de reja fija (la reja es la parte del arado que corta la tierra), el arado romano podía abrir surcos más profundos y era más adecuado para terrenos pesados, especialmente cuando se le añadía una vertedera que volteaba el suelo. Este avance técnico facilitó la expansión de la agricultura en regiones del Imperio con suelos de difícil laboreo, como la Galia o Britania, y se convirtió en una herramienta clave para la intensificación agrícola romana.
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| Arado romano tradicional con sus distintas partes etiquetadas. Se muestran componentes como el cavijal (pieza delantera de unión), el timón (barra longitudinal que guía el arado), las vilortas (abrazaderas), la cama (estructura base del arado), la mancera o esteva (mango de control), la telera (travesaño de hierro, con rosca en ambos extremos, que sirve para graduar la inclinación), la reja (cuchilla que corta la tierra), el dental (apoyo inferior que sujeta la reja), el pescuño (cuña de madera para tensar la esteva) y las orejeras (aletas que abren el surco). Antonio Jordán/Wikimedia Commons. |
Las diferencias entre el arado romano y el arado griego reflejan una evolución técnica importante en la agricultura del Mediterráneo antiguo. El arado griego era más simple, normalmente de madera, y consistía en una reja fija que rayaba superficialmente el suelo sin voltearlo. Requería muchas pasadas para obtener un laboreo efectivo. A diferencia del griego, el arado romano era más robusto y sofisticado. Se componía de varias piezas diferenciadas y podía incluir partes metálicas, lo que mejoraba su durabilidad y rendimiento.
Ambos tipos de arado, griego y romano, se utilizaban con tracción animal (bueyes o mulas), pero el diseño romano estaba mejor adaptado para aprovechar esa fuerza de forma más eficiente, gracias a su mayor peso y forma aerodinámica.
Algunas razones y consecuencias de la expansión de la agricultura romana
Mientras que el arado griego abría surcos poco profundos, adecuados para suelos ligeros, pedregosos y secos, como los del Ática, el romano podía penetrar más profundamente y, en algunos modelos avanzados, incorporar una vertedera que volteaba la tierra, lo que favorecía la aireación del suelo y el enterrado de restos orgánicos. El arado romano permitía trabajar suelos más pesados y húmedos, como los del norte de Europa (en la Galia, Britania o el valle del Rin) , lo que facilitó la expansión agrícola del Imperio en esas regiones.
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| Algunas centurias romanas despistadas siguen expandiéndose por Europa (😉). Centuria Romana de la Hermandad de la Macarena en Sevilla, conocidos popularmente como los "armaos". David/Flickr. |
Gracias a este avance técnico, fue posible que los colonos romanos y los veteranos de las legiones asentados en tierras recién conquistadas pudieran establecer explotaciones agrícolas estables. Así, el arado se convirtió en una herramienta clave en la romanización del paisaje: permitió crear villas, estructurar redes de caminos rurales, y asegurar el abastecimiento de cereales y otros productos agrícolas para las ciudades y el ejército. Además, al incrementar la productividad agraria, contribuyó al crecimiento de excedentes, al comercio interregional y a la recaudación fiscal en forma de tributos en especie.
Pero entre las razones por las que la agricultura romana se expandió por Europa, también se halla, curiosamente, un concepto tan moderno como la externalización de servicios:
El Imperio tuvo un efecto directo en cómo la gente se ganaba la vida en Roma. Se estaba convirtiendo en una ciudad de profesionales urbanos. Una de las razones por las que la antigua Roma nos resulta todavía familiar es que la gente desempeñaba una amplia variedad de oficios, como nosotros. Pero no debemos olvidar que, aunque parezca evidente, esta era una de las maneras en que Roma era radicalmente nueva y diferente. En la antigua y pequeña ciudad tradicional, la idea era que los habitantes fueran personas polifacéticas. Los mismos hombres que combatían en las guerras, araban los campos y producían los alimentos de la ciudad. Pero en la Roma Imperial, debido al enorme tamaño de la ciudad, tales labores fueron externalizadas. La comida, ahora llegaba desde el extranjero, no era producida por agricultores locales, y las fuerzas armadas que estaban estacionadas por todo el Imperio Romano ya no solo eran ciudadanos prestando servicios militares, sino militares de profesión.
Mary Beard. Mary Beard: Cómo vivían los Romanos (Hugo Macgregor y Jack MacInnis, 2012)
La Edad Media fue un período en que se preservó el saber antiguo por medio de los copistas, pero las copias se leían poco (a veces ni los propios copistas las entendían; de hecho, para comprobar la exactitud de las copias recurrían a trucos como contar las letras). Así que tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V, los bizantinos atesoraron los antiguos manuscritos romanos (incluidos los tratados agrícolas), durante los siguientes siglos. Así se preservó el saber sobre qué cultivos eran apropiados para qué suelos y algunas formas de evaluación de la calidad agronómica del suelo. La ciencia del suelo estaba lejos de nacer, pero ya estaba en camino.
Resumen
- Los fenicios usaban terrazas para cultivar y evitar la erosión del suelo en Líbano y Siria.
- También llevaron la vid y el vino por todo el Mediterráneo gracias a sus rutas comerciales.
- Los cartagineses usaron sistemas de riego, pero la erosión afectó su agricultura.
- Los griegos observaron y describieron los tipos de suelo, y cultivaron cereales, olivos y vid hace 4000 años.
- Los griegos no realizaron experimentos científicos, pero su conocimiento funcionó como una base para otros, como los musulmanes.
- La expansión agrícola en Grecia causó deforestación, erosión y tensiones sociales.
- Los romanos clasificaron diferentes tipos de suelo y mejoraron técnicas comoel abonado o el aterrazamiento.
- Columela fue un agrónomo clave que sistematizó el conocimiento agrícola romano.
- El arado romano fue una innovación que facilitó la expansión de la agricultura por la Europa romana.
- El olivo se cultiva desde hace milenios, y fue vital para la economía mediterránea.
Preguntas para pensar un poco
¿Dónde puedes ver un perfil de suelo como los que analizaban los griegos? ¿Serías capaz de distinguir algunos horizontes de suelo?
¿Qué cultivos actuales heredamos del mundo clásico?
¿Puedes observar los efectos de la erosión hoy en día?
¿Dónde se aplicaban terrazas en la Antigüedad?
¿Qué elementos de la clasificación de suelos usaban los romanos?
¿Qué relación hay entre deforestación y erosión?
¿Quién fue Columela y por qué es importante? ¿Dónde nació?









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