Plantas, hongos y el origen del suelo (2 de 3): plantas y hongos, una fructífera asociación
La historia de la vida en la Tierra comenzó hace unos 4.000 millones de años, en un mundo radicalmente distinto al actual. Por entonces, la superficie del planeta era un lugar inhóspito: no existían continentes, el cielo carecía de oxígeno y la atmósfera estaba cargada de gases volcánicos. La vida no nació en tierra firme ni en aguas tranquilas, sino en un entorno extremo: las fuentes termales submarinas. En estos ecosistemas, también conocidos como fumarolas hidrotermales, el calor del interior terrestre se combina con compuestos minerales que brotan del fondo marino. En ese entorno dinámico y químicamente activo surgieron las primeras formas de vida: microorganismos unicelulares que encontraron allí las condiciones ideales para alimentarse, reproducirse y evolucionar.