Conviviendo con el fuego
Los grandes incendios forestales que han marcado el verano de 2026 demuestran que el verdadero problema no es solo quién inicia el fuego, sino por qué algunos incendios alcanzan dimensiones catastróficas. El abandono del mundo rural, la acumulación de combustible vegetal y el cambio climático han creado paisajes mucho más vulnerables, donde incluso los mejores dispositivos de extinción pueden verse superados. Prevenir estos incendios exige una gestión activa del territorio durante todo el año, recuperando paisajes en mosaico, impulsando la selvicultura y apostando por medidas que reduzcan el riesgo antes de que aparezcan las llamas.