Entendiendo El Niño 2026-2027 (4): la lluvia no siempre es una buena noticia
Europa llega al final del verano de 2026 con suelos sometidos a una fuerte presión por el calor y la sequía. Pero el problema no termina cuando vuelve la lluvia: un suelo seco, desnudo o degradado puede infiltrar menos agua y favorecer la escorrentía y la erosión cuando llegan precipitaciones intensas. A esta secuencia se suman los incendios, que eliminan la cubierta vegetal y pueden dejar el suelo especialmente expuesto. En determinadas regiones, El Niño puede contribuir a generar condiciones cálidas o secas que aumenten estos riesgos, aunque no existe una relación automática entre El Niño, incendios y degradación del suelo. La desertificación aparece cuando estas perturbaciones se combinan con factores como la erosión, los incendios, el sobrepastoreo, la agricultura inadecuada o la pérdida de materia orgánica.