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Mostrando las entradas etiquetadas como cambio climático

Conviviendo con el fuego

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Los grandes incendios forestales que han marcado el verano de 2026 demuestran que el verdadero problema no es solo quién inicia el fuego, sino por qué algunos incendios alcanzan dimensiones catastróficas. El abandono del mundo rural, la acumulación de combustible vegetal y el cambio climático han creado paisajes mucho más vulnerables, donde incluso los mejores dispositivos de extinción pueden verse superados. Prevenir estos incendios exige una gestión activa del territorio durante todo el año, recuperando paisajes en mosaico, impulsando la selvicultura y apostando por medidas que reduzcan el riesgo antes de que aparezcan las llamas.

Negacionismo, inacción política y subida del nivel del mar

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El nivel del mar está subiendo por el cambio climático y sus impactos ya son visibles en costas de todo el mundo. El negacionismo y la inacción política retrasan respuestas eficaces, aumentando riesgos sociales, económicos y ambientales.

Costas en cambio

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Adaptación y mitigación frente a la subida del nivel del mar: estrategias clave, desde la retirada controlada hasta soluciones basadas en la naturaleza, para reducir riesgos y anticipar impactos costeros.

Vivir con el agua a los pies

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La subida del nivel del mar debida al cambio climático ya está afectando a la vida cotidiana en muchas zonas costeras. Las inundaciones son cada vez más frecuentes, el patrimonio histórico se deteriora y algunos barrios empiezan a sufrir daños recurrentes. Al mismo tiempo, la sal invade suelos agrícolas y acuíferos, lo que reduce la productividad de los cultivos. La pesca y el turismo también se ven afectados por la degradación de estuarios, marismas y playas. En casos extremos, algunas comunidades pueden verse obligadas a desplazarse. Ejemplos como Yakarta (Indonesia), pero también otros más domésticos , muestran cómo la combinación de subida del mar y hundimiento del terreno puede generar crisis urbanas. Solo en España, las proyecciones indican que cientos de miles de personas podrían verse afectadas por inundaciones costeras a lo largo del siglo.

Cuando el mar gana terreno

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Las costas nunca han sido lugares completamente estables, pero en las últimas décadas la subida del nivel del mar está acelerando cambios que antes ocurrían lentamente. Playas que se estrechan, dunas erosionadas, humedales que pierden espacio para desplazarse hacia el interior y acuíferos que se salinizan forman parte de una cadena de transformaciones que afectan tanto a los ecosistemas como a las sociedades humanas. En regiones como Doñana, el Delta del Ebro o diversas zonas del litoral mediterráneo y atlántico, estas dinámicas ya son visibles. Comprender cómo interactúan procesos geomorfológicos, ecológicos e hidrológicos es esencial para entender por qué las costas son uno de los territorios más sensibles al cambio climático.

La subida del nivel del mar explicada sin rodeos

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El nivel del mar está subiendo de forma inequívoca y cada vez más rápida, tal y como confirman mareógrafos, satélites y registros geológicos. Desde finales del siglo XIX el aumento acumulado ronda los 15–25 cm, pero lo preocupante es la aceleración reciente, ligada a la expansión térmica de los océanos y, sobre todo, a la pérdida masiva de hielo continental en glaciares, Groenlandia y la Antártida. Los ejemplos actuales -desde el Delta del Ebro hasta archipiélagos como Tuvalu- conectan directamente con lecciones del pasado geológico, como el Riss-Würm o el Plioceno, cuando pequeños aumentos de temperatura se tradujeron en océanos varios metros más altos. La ciencia es clara: cada décima de grado importa y las decisiones presentes condicionarán el alcance futuro de la subida del nivel del mar.

Clima mediterráneo: lluvia, erosión e inundaciones

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Las inundaciones en el clima mediterráneo no dependen solo de cuánto llueve, sino de cómo llueve y de cómo responde el suelo. Las precipitaciones intensas y concentradas saturan rápidamente suelos poco profundos, arcillosos o degradados, favoreciendo la escorrentía superficial, la erosión y el desbordamiento de cauces. Factores como el sellado superficial, la pérdida de estructura, los incendios forestales y una gestión inadecuada del territorio amplifican estos procesos. Proteger el suelo mediante cubiertas vegetales, prácticas de conservación y una buena gestión del drenaje es clave para reducir el riesgo de erosión e inundaciones en un escenario de cambio climático.

La subida del nivel del mar: Matalascañas como espejo del cambio climático

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La desaparición de la playa de Matalascañas este invierno evidencia la erosión costera acelerada por el aumento del nivel del mar, la urbanización y el tránsito humano. Las dunas ya no protegen la costa, el turismo obliga a reforzar paseos marítimos y el impacto se extiende a acuíferos, suelos agrícolas y ecosistemas como humedales y marismas. Este fenómeno no es aislado: afecta al delta del Ebro, la albufera de Valencia, la Manga del Mar Menor y el Parque Nacional de Doñana, mostrando cómo el cambio climático transforma la vida humana y los paisajes que creíamos eternos.

Agricultura, suelos y Agenda 2030

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La Agenda 2030 sitúa a la agricultura y a los suelos en el centro de la sostenibilidad, vinculando ODS como Hambre Cero, Producción Responsable, Acción Climática y Vida de Ecosistemas Terrestres. El sector agrario español enfrenta tensiones por burocracia, costes y competencia internacional, pero también encuentra oportunidades para reforzar la transición ecológica, proteger los suelos y garantizar una producción resiliente, justa y adaptada a cada territorio.

Suelo, clima y carbono

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El suelo, ese manto vivo que pisamos sin pensar, puede ser uno de nuestros mayores aliados frente al cambio climático. A través del secuestro de carbono, los suelos almacenan más carbono que la atmósfera y la vegetación juntas. Sin embargo, las prácticas agrícolas intensivas, la deforestación y la degradación los han convertido en emisores de CO₂. Recuperar su papel como sumideros de carbono implica apostar por una agricultura sostenible, el manejo de materia orgánica, el no laboreo, las cubiertas vegetales y el fortalecimiento de las comunidades microbianas del suelo. Cuidar el suelo es cuidar el clima, la alimentación y la vida.

Clima, paisaje y fuego

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Desde Faro hasta Marsella, una nueva generación de incendios forestales está asolando el suroeste de Europa. Los llamados incendios de quinta generación se caracterizan por su simultaneidad, intensidad y dificultad para ser extinguidos. Este fenómeno, potenciado por el cambio climático , la aridificación y el abandono rural , está adelantando la temporada de incendios y aumentando su virulencia. Lo que antes era excepcional se está convirtiendo en norma. Además de destruir ecosistemas y poner en peligro vidas humanas, estos incendios afectan gravemente la salud pública por la mala calidad del aire y el aumento de la mortalidad durante las olas de calor . Europa enfrenta un escenario que exige repensar la gestión forestal y climática antes de que lo que hoy es un tráiler se convierta en una película sin final feliz. Este artículo fue publicado originalmente en  The Conversation . Puedes leer el texto  original aquí .

Desertificación y seguridad alimentaria

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El calentamiento global acelera la aridificación y la desertificación de los suelos, especialmente en regiones vulnerables como el Mediterráneo y España. La combinación de altas temperaturas, sequías prolongadas, erosión hídrica y sobreexplotación agrícola reduce la fertilidad del suelo, amenaza la biodiversidad y compromete la seguridad alimentaria. La desertificación no es solo un fenómeno ambiental, sino un problema social y económico que incrementa la pobreza, los conflictos y la migración forzada. La gestión sostenible del suelo, la selección de cultivos adaptados y la reducción de emisiones son claves para frenar este proceso.

Inseguridad alimentaria y cambio climático

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La inseguridad alimentaria global se ve intensificada por un triángulo crítico: cambio climático, degradación de suelos y volatilidad en los cultivos. ¿Cómo afecta el cambio climático a los precios de los alimentos? El aumento de temperaturas y sequías extremas amenaza la producción agrícola, dispara los precios y pone en riesgo la seguridad alimentaria. El caso de alimentos básicos de importancia mundual como la soja, el maíz, el aceite de oliva o el cacao muestran cómo las cosechas son cada vez más vulnerables al calentamiento global.

Nuevo clima, nuevos incendios, nuevas soluciones

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Hace poco fui entrevistado en el diario El Español a propósito de la ola de incendios que ha asolado España durante el verano. El resultado se publicó y está disponible aquí . Antes de publicarse, este tipo de textos son editados y censurados recortados con propósitos, supongamos, estrictamente de espacio de papel en la edición impresa o de bits en la edición en línea, nunca por motivos políticos en medios tan serios y no hay nada más que decir (😏). Yo, encantado de que me escuchen. En cualquier caso, como el texto original de la entrevista fue algo más larga que la versión publicada, me permito colgar aquí el texto original, porque, a mi modo de ver, lo que se quedó por el camino es tan interesante como lo que sí llegó. El texto  censurado  recortado aparece a continuación  en color . ◼  Antonio Jordán López Deberíamos dejar de hablar de cambio climático y referirnos al nuevo clima Quema prescrita en el área de El Berrocal, cerca de Almadén de la Plata (Sev...

Incendios forestales: causas, efectos y estrategias

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Los incendios forestales son fenómenos complejos condicionados por el cambio climático, el relieve, la vegetación y las actividades humanas. El aumento de temperaturas, la sequía, la acumulación de combustible vegetal y la expansión urbana elevan el riesgo de incendios, especialmente en zonas mediterráneas y de difícil acceso. El relieve afecta a los vientos y la propagación del fuego, mientras que la actividad humana es responsable directa o indirecta de muchas igniciones. Aunque el cambio climático ha incrementado la frecuencia y gravedad de los incendios, una gestión forestal basada en la conservación de bosques maduros y biodiversos puede reducir su impacto. Fomentar la resiliencia ecológica, evitar la simplificación de ecosistemas y limitar la ocupación del territorio en zonas de riesgo son claves para una gestión sostenible del paisaje.

Lo que te perdiste en G-Soil: segunda oportunidad

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G-Soil celebra su segundo aniversario con una recopilación muy especial: las entradas menos leídas del blog, pero no por ello menos valiosas. Lejos de ser errores o fracasos, estos textos poco visitados esconden historias sorprendentes que casi nadie leyó… todavía. Enfoques originales y reflexiones profundas sobre suelo, agricultura, alimentación, cambio climático o historia de la ciencia. Algunas surgieron de excursiones, de preguntas de estudiantes o de intereses personales, y todas merecen una segunda oportunidad. Esta selección invita a explorar lo que pasó desapercibido y a redescubrir el valor de lo olvidado. Porque en el conocimiento, como en el suelo, a menudo lo más interesante está bajo la superficie. Si, además, te apetece echar un vistazo a las entradas más leídas, las tienes recopiladas aquí .

Régimen del fuego y gestión sostenible

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El fuego es un proceso natural que ha moldeado los ecosistemas mediterráneos durante millones de años, y muchas especies presentan adaptaciones específicas para sobrevivir o regenerarse tras incendios. En el Mediterráneo, la frecuencia e intensidad de los incendios dependen del clima (veranos secos, olas de calor, viento), el combustible vegetal (densidad, continuidad y abandono rural) y la actividad humana (igniciones accidentales o intencionadas). Los grandes incendios ocurren cuando coinciden condiciones extremas y vegetación continua. La gestión preventiva incluye generar paisajes heterogéneos, convivir con el fuego mediante quemas prescritas, reducir riesgos en áreas urbanas y rurales, conservar humedales y bosques refugio, restaurar con especies resistentes y mitigar el cambio climático, integrando ciencia, planificación y participación ciudadana.

Lo más leído del blog: ciencia del suelo para pensar y compartir

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G-Soil acaba de cumplir dos años (🎂) y ha crecido gracias a una comunidad curiosa y comprometida. Esta entrada rinde homenaje a las publicaciones más leídas del blog, que han abordado temas como el cambio climático, la urbanización, la contaminación por plásticos, los colores del suelo o la historia de la edafología. Desde explicaciones didácticas hasta reflexiones sobre el impacto humano, estas entradas reflejan el interés por comprender mejor el suelo como recurso vital, patrimonio natural y clave del futuro sostenible. Si, además, te apetece dar una segunda oportunidad a las entradas menos leídas,  las tienes recopiladas aquí .

Tormentas de fuego

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Los incendios de sexta generación representan un fenómeno extremo y creciente vinculado al cambio climático, la acumulación de biomasa forestal y el abandono del paisaje agrario tradicional. Estos megaincendios, de comportamiento impredecible y efectos devastadores, superan la capacidad de extinción actual y generan procesos como tormentas de fuego, pirocúmulos y rayos que propagan el fuego de forma caótica. La clasificación por generaciones, desarrollada en la región mediterránea, permite entender la evolución de estos eventos y sus retos. La prevención pasa por una gestión activa del territorio, recuperación del mosaico agroforestal, y un cambio profundo en las políticas de ordenación del paisaje y en los sistemas de extinción.

Bosque, clima y agua

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Aunque España ha incrementado notablemente su superficie arbolada en las últimas décadas, la salud de sus masas forestales, especialmente de los boques maduros, está en declive por el estrés climático. La defoliación afecta a un número creciente de árboles, especialmente en regiones mediterráneas, donde especies como encinas, pinos y alcornoques muestran signos de debilitamiento. A pesar de precipitaciones puntuales, muchas masas forestales no logran recuperarse, y se documentan fenómenos de mortalidad progresiva. Los bosques maduros muestran mayor resiliencia frente a incendios y sequías, pero representan una mínima parte del total. Incluso en parques nacionales se observa un fuerte deterioro. Para garantizar la sostenibilidad forestal, se requiere una gestión forestal adaptativa basada en la reducción de densidades, la diversificación estructural y el acompañamiento ecológico de los procesos naturales.