La subida del nivel del mar: Matalascañas como espejo del cambio climático

La desaparición de la playa de Matalascañas este invierno evidencia la erosión costera acelerada por el aumento del nivel del mar, la urbanización y el tránsito humano. Las dunas ya no protegen la costa, el turismo obliga a reforzar paseos marítimos y el impacto se extiende a acuíferos, suelos agrícolas y ecosistemas como humedales y marismas. Este fenómeno no es aislado: afecta al delta del Ebro, la albufera de Valencia, la Manga del Mar Menor y el Parque Nacional de Doñana, mostrando cómo el cambio climático transforma la vida humana y los paisajes que creíamos eternos.


 Antonio Jordán López

La desaparición de Matalascañas

¿Qué ha pasado con la playa de Matalascañas este invierno?
Pues no está. ¿Quién se la ha llevado? ¿La borrasca Francis o algo más grande?


Mujer de pie junto a una vivienda deteriorada situada al borde de un acantilado costero erosionado. La fachada muestra daños visibles y restos de terraza caída hacia la playa, con sillas y estructuras metálicas dispersas en el entorno. El cielo nublado intensifica la sensación de vulnerabilidad frente al avance del mar.
Una residente en Matalascañas muestra el lugar donde estaba la terraza de su casa, afectada desde hace años por la erosión de la costa. Paco Fuentes/El País.


Un símbolo de la erosión costera

La playa de Matalascañas, en la costa de Huelva, se ha convertido en un símbolo claro de cómo el aumento del nivel del mar está transformando el litoral español. Lo que antes era un sistema dunar continuo y vigoroso hoy aparece fragmentado, erosionado y debilitado. 

Juan Antonio Morales, catedrático de Geología de la Universidad de Huelva, que estudia desde hace años la dinámica de la playa de Matalascañas, asegura que la hipótesis que apunta al macroespigón como responsable de la situación “no es cierta”. “Pero ha calado hondo en la población y es casi imposible de desterrar”, afirma. “Cualquier barrera colocada en el mar influye en el aporte de sedimentos, pero en este caso afecta a la zona de Mazagón, más cercana, no a Matalascañas, que está a más de 30 kilómetros”.

El problema, añade, es que la urbanización se construyó en una de las áreas con mayor erosión del litoral onubense, “un lugar equivocado de partida”. Morales no culpa a nadie. “Eran los años sesenta y setenta, no existían estudios de dinámica litoral y se construía a ciegas; esos trabajos llegan a España en los noventa. Pasó lo mismo en la costa mediterránea”. Y el cambio climático sí está empeorando la situación. “Cada vez llegan más tormentas, con olas más grandes y vientos más fuertes, y en fechas cada vez más cercanas al verano”, puntualiza.

Esther Sánchez. Matalascañas, la playa idílica que pierde la batalla contra el mar: “Mi casa se caerá la primera”. El País (18/01/2026).

La línea de costa retrocede año tras año, y ese movimiento hacia el interior pone en riesgo viviendas, negocios, infraestructuras turísticas y el propio paseo marítimo. Las dunas, que durante generaciones actuaron como un escudo natural frente a mareas y temporales, ya no pueden cumplir esa función con la misma eficacia.

En este mapa podemos ver qué zonas de la costa de Huelva quedarían sumergidas bajo el mar con una subida de solo 10 cm:


Matalascañas pertenece al término municipal de Almonte y es el núcleo urbano más próximo a Doñana, asentándose sobre un paisaje de dunas. “Es una zona erosiva que está retrocediendo con el tiempo, el mar se está comiendo la costa y cada vez se comerá más”, avanza Antonio Rodríguez Ramírez, experto en la geomorfología de este paraje y profesor en la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva (UHU), que lo tiene claro: “La naturaleza juega en contra y luchar contra el mar es imposible”, como bien se pudo comprobar hace un par de semanas cuando la borrasca Francis devoró kilómetro y medio de paseo marítimo, destruyó cuatro chiringuitos y metió el Atlántico en algunas viviendas ubicadas en primera línea.

De manera similar se expresa el director de la Estación Biológica de Doñana (EBD), el organismo adscrito al CSIC que investiga los avatares del parque y su entorno, para quien “la situación de Matalascañas es muy compleja” porque “la línea de costa se va a retranquear sí o sí”. “Lo va a hacer de manera natural, no sabemos cuándo pero lo hará”, añade, de ahí que intentar defender la playa con sucesivas aportaciones de arena es “llenar el mar con monedas de euro, es un parche”, misma metáfora que utiliza Rodríguez.

Antonio Morente. El pulso que el Atlántico le ganará a Matalascañas: “Echar arena es llenar el mar con monedas de euro”. ElDiario.es (17/01/2026).

Factores humanos que aceleran la degradación

En las últimas décadas, este retroceso se ha acelerado de forma evidente. El paisaje dunar ha sido troceado por urbanizaciones, carreteras y accesos, y el tránsito constante de visitantes ha contribuido a su degradación. La pérdida de arena no es solo un problema estético (que es, quizá, el que menos importa): obliga a reforzar continuamente el paseo marítimo para evitar daños, reduce el espacio útil de la playa y deja al núcleo urbano más expuesto a los embates del mar. Al menos eso es lo que se nos dice. En realidad, es solo para mantener el turismo, la única actividad económica que los andaluces tenemos a bien proponer para nuestra región.

Los efectos más reiterativos de las tormentas o conjunto de ellas son la pérdida de arena, la destrucción parcial de los paseos marítimos y el desmantelamiento o inundación de los “chiringuitos”-restaurantes anexos a este paseo. De forma más puntual pueden afectar a estaciones de depuración de aguas residuales, el alcantarillado público o también incluyen daños a edificaciones privadas. Según los datos obtenidos a partir de diarios locales, la cuantía de los daños producidos por los temporales ha aumentado considerablemente en los últimos 35 años en el litoral onubense (1989-1990: 1,3 M€; 1995-1996: >1,7 M€; 2009-2010: 4,9 M€; 2017-2018: 8,2 M€) y se prevé un aumento en el futuro.

Francisco Ruiz Muñoz y Joaquín Rodríguez Vidal. ¿Qué está sucediendo en las playas de Huelva? (I). Blog de la Real Academia Sevillana de Ciencias (16/01/2026).

Pero la ceguera continúa:

En este sentido, se ha referido a la reunión mantenida este miércoles en Madrid señalando que, a su juicio, “ha evidenciado un desfase entre las soluciones planteadas por el Ministerio y la urgencia real que vive Matalascañas” tras los últimos temporales. Por ello, indica que, “ante este escenario”, actuará “directamente” para recuperar el paseo marítimo y “devolver la normalidad a la zona afectada” de playa para que “estén operativos este verano” y ha recordado que ha solicitado la declaración de zona afectada gravemente por una emergencia y las ayudas correspondientes.

El alcalde de Almonte, Francisco Bella, ha manifestado que el Ministerio “mantiene una posición que no contempla medidas inmediatas de apoyo a los vecinos y empresarios afectados, apostando por propuestas a largo plazo que no dan respuesta a la situación catastrófica actual”.

Desde el Consistorio se subraya que Matalascañas es “una referencia turística clave” en la provincia de Huelva, “especialmente en turismo familiar y activo”, y el “único núcleo turístico” integrado en la playa de Doñana. “La falta de soluciones inmediatas ya está teniendo efectos económicos, afectando a los alquileres y a la planificación de la próxima temporada estival, de la que dependen numerosas familias”, ha añadido. 

EP. Almonte lamenta que el Gobierno “no contempla medidas inmediatas” para Matalascañas y que “desvía el foco”. ElDiario.es (15/01/2026).

Este que les escribe entiende la frustración de los habitantes y las instituciones locales, pero no se puede luchar contra el cambio climático con medidas cortoplacistas. Es como luchar contra un terremoto o usar bombas para evitar erupciones volcánicas. Sí, señor, hay a quien se le ocurren estas cosas:



Pues el alcalde de Almonte, igual. Make Matalascañas Great Again!

Un fenómeno global

Lo que ocurre en Matalascañas no es una rareza ni un fenómeno pasajero. Es la manifestación local de un proceso que afecta a buena parte del litoral español y del mundo.


Barca de madera abandonada y deteriorada en un campo cubierto de hierba alta, con una persona sentada en su interior.
En este fotograma de This is England (Shane Meadows, 2006), , la imagen de la barca abandonada y deteriorada en medio de un campo cubierto de hierba alta funciona como una metáfora visual de la degradación ambiental y sus consecuencias sociales. El barco, concebido para navegar y cumplir una función comunitaria, yace inútil y roto en tierra firme: sus maderas desgastadas y las piezas faltantes hablan de abandono, pérdida de utilidad y decadencia material. La presencia de Shane (Thomas Turgoose), con gesto abatido, refuerza la lectura social: el individuo ocupa un espacio que ya no cumple su propósito, atrapado en un símbolo de ruina. La embarcación fuera de contexto -un objeto marítimo varado en un entorno terrestre- sugiere desplazamiento, desarraigo y la imposibilidad de sostener modos de vida tradicionales. La degradación del medio ambiente se traduce aquí en empobrecimiento: el deterioro de los recursos y de las infraestructuras básicas provoca que las comunidades pierdan herramientas de subsistencia y referentes culturales. El barco roto no es solo un objeto físico, sino la representación de un tejido social desgarrado, donde la precariedad material se convierte en precariedad emocional y colectiva. En el contexto de la película, esta imagen conecta con la narrativa de un país marcado por la crisis industrial y la erosión de los espacios de pertenencia. El paisaje descuidado y la embarcación inútil evocan cómo la degradación ambiental y urbana alimenta la marginalidad, la frustración y la búsqueda de identidad en un entorno de carencias.


La combinación de la subida del nivel del mar, la disminución de aportes sedimentarios, la urbanización acelerada y la mayor frecuencia de eventos meteorológicos extremos está deteriorando playas, dunas y humedales en numerosas costas de todo el mundo.



El aumento del nivel del mar se está acelerando, lo que supone una amenaza cada vez mayor para las zonas costeras de todo el mundo.Debido al cambio climático, el nivel medio global del mar ha subido entre 15 y 25 cm desde 1901 hasta 2018 y seguirá subiendo durante siglos. El nivel medio global del mar subió una media de 2,9 milímetros al año entre 2001 y 2010, un ritmo que casi se duplicó hasta los 4,5 mm/año entre 2011 y 2020.El fourth Copernicus Ocean State Report reveló que, en los últimos 30 años, la subida media mundial del nivel del mar se ha acelerado en 0,12 ± 0,073 mm/año.

La subida media mundial del nivel del mar es el resultado de tres factores principales:la expansión térmica de los océanos (el agua se expande cuando se calienta), el deshielo de los glaciares y las capas de hielo y los cambios en los almacenamientos de agua en tierra (agotamiento de las aguas subterráneas y embalse de agua en embalses). La subida media global termoestérica del nivel del mar, causada por el calentamiento de los océanos, representa casi el 40% de la subida media global contemporánea del nivel del mar (1901- 2018)//

Copernicus. Nivel del mar (consultado el 18/01/2026).


Iceberg de grandes dimensiones con picos irregulares flotando en el océano bajo un cielo nublado, fotografiado en la bahía de Disko rumbo a Ilulissat, Groenlandia occidental.
Un iceberg navega por la bahía de Disko en dirección a Illulissat, Groenlandia Occidental. Romain Schläppy/Imaggeo.


La subida del nivel del mar no solo compromete la salud de los ecosistemas, sino también la de las comunidades que dependen de ellos para vivir, trabajar o simplemente disfrutar del entorno.

Lo ocurrido hace unos días en la playa de Matalascañas, donde el paseo marítimo ha sido destruido, demuestra que el cambio climático no es ningún invento. Sus efectos cada vez son más visibles y si no se remedia tendrán importantes consecuencias en las costas andaluzas que no tardarán demasiado en hacerse patentes. De hecho, tal y como publicó ABC los informes que maneja la Junta de Andalucía reflejan que para el año 2100, es decir cuando pasen 75 años, el aumento del nivel del mar provocará la desaparición de un total de 33 playas a lo largo del litoral andaluz en los escenarios más pesimistas. 

Las zonas más afectadas de la comunidad autónoma por el cambio climático y sus devastadores efectos serán la Costa del Sol y el litoral gaditano occidental, precisamente dos de las joyas del litoral andaluz, ya que se trata de playas muy populares y muy visitadas cada año.

Según los estudios con los que trabaja la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, en el año horizonte 2050 el litoral andaluz pierde entre cinco y 25 metros de playa seca, siendo el territorio más deteriorado el de la Costa del Sol.

A finales de siglo, el patrón de afección a las diferentes zonas del litoral es similar, pero llegando a alcanzar los 40, 50 y 65 metros de retroceso en la línea de costa por el aumento del nivel medio del mar. 

Mercedes Benítez. El litoral andaluz en peligro: en 75 años el mar podría borrar 33 playas. ABC (11/01/2026).

▶ Aquí puedes consultar qué otras evidencias existen sobre el cambio climático actual.

Consecuencias sobre el agua y la agricultura

El impacto va mucho más allá de la pérdida de arena. La intrusión de agua salada en los acuíferos y en los suelos agrícolas amenaza cultivos y reduce la disponibilidad de agua dulce, un recurso ya de por sí limitado en zonas como la cuenca mediterránea. En un territorio como Matalascañas, donde dunas, marismas y humedales forman un entramado ecológico frágil, la entrada de agua marina altera la composición del suelo, modifica la vegetación y degrada la calidad del agua subterránea. La desaparición progresiva de marismas y humedales elimina además una defensa natural frente a tormentas y mareas vivas, y empobrece los hábitats de aves, peces y especies migratorias que dependen de estos espacios para sobrevivir.

Pero patos y peces siempre nos han dado igual, ¿verdad? Todavía no hemos comprendido que nosotros vamos en el lote.

▶ Inseguridad alimentaria y cambio climático

▶ Agricultura y cambio climático

▶ Gente, comida, tierra y clima

Como lo único que parece importar a algunos es el turismo, piden soluciones inmediatas (ojo, soluciones inmediatas a la subida del nivel del mar):

La teniente de alcalde cuenta que el Gobierno central les ha ofrecido la declaración de zona gravemente afectada, pero lamenta que, bajo este paraguas, las soluciones podrían tardar "años" y lo que necesitan es "una actuación rápida, un salvavidas".

De lo contrario, las pérdidas podrían ser "enormes" por el impacto en el turismo de los daños.

Chema Rodríguez. Matalascañas, zona de 'guerra' tras el paso de la borrasca Francis: el mar engulle la mitad de su litoral y amenaza a cientos de vivienda. El Mundo (07/01/2026).

Otras instituciones parecen algo más razonables (insuficientes, pero más razonables) y, como siempre más impopulares:

[El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán] ha recordado que el ministerio está invirtiendo 6 millones de euros en Matalascañas para abordar el impacto del cambio climático que se destinan a la aportación de arena y la mejora de los espigones de defensa. Sin embargo, Morán ha destacado que esta medida no es suficiente y que se necesita una solución estructural para abordar el problema de fondo.

La propuesta del ministerio, ha incidido, es reubicar el paseo tierra adentro, lo que requeriría la colaboración del ayuntamiento de Almonte. Esta actuación sería financiada al 100% por la demarcación de costas y permitiría ganar playa y mejorar la seguridad de los ciudadanos.

«El cambio climático está afectando a todo el litoral español y requiere una respuesta integral para ganar en resiliencia y seguridad», ha afirmado Morán, para después añadir que la mejor defensa que tenemos es la de recuperar las playas, recuperar las dunas.

Y eso significa eliminar edificaciones e infraestructuras en Matalascañas que en estos momentos suponen un serio riesgo para la estabilidad del borde litoral y, como consecuencia, también para la seguridad de los ciudadanos».

Sandra M.G. El cambio climático obliga a replantear el futuro de la playa de Matalascañas. Ecoticias.com (06/01/2026).

Escalas mayores, impactos mayores

El panorama no mejora al bajar la escala del mapa. En el delta del Ebro, una subida del mar de apenas medio metro podría hacer desaparecer la mitad de su superficie, con consecuencias directas para la agricultura y los ecosistemas acuáticos. La albufera de Valencia y la Manga del Mar Menor viven bajo la amenaza constante de inundaciones que ponen en riesgo arrozales, infraestructuras turísticas y zonas urbanas.


Extenso campo de arroz en la Albufera de Valencia, con plantas verdes y frondosas que se extienden hasta el horizonte. Al fondo, algunas construcciones y postes eléctricos indican la presencia de infraestructura agrícola. Reflejo de la importancia del cultivo de arroz en la región.
Campo de arroz en la Albufera de Valencia. Antonio Jordán/Imaggeo.


Incluso el Parque Nacional de Doñana, uno de los enclaves naturales más valiosos de Europa, podría sufrir pérdidas irreversibles de humedales si la tendencia continúa. En todos estos lugares, como en Matalascañas, el mar está recordando que cada milímetro de subida tiene un impacto real sobre la vida humana y sobre los paisajes que creíamos inmutables.


Resumen

  1. La playa de Matalascañas ha desaparecido parcialmente este invierno.
  2. La erosión costera es cada vez más evidente y preocupante.
  3. Las dunas ya no cumplen su función protectora.
  4. Urbanización y tránsito humano aceleran la degradación.
  5. De forma miope, las autoridades locales intentan regenerar las playas.
  6. La intrusión de agua salada afecta suelos agrícolas y acuíferos.
  7. Humedales y marismas desaparecen, reduciendo la biodiversidad.
  8. Este fenómeno se repite en otros deltas y albuferas de España.
  9. El Parque Nacional de Doñana también está bajo amenaza.
  10. Cada milímetro de subida del mar tiene un impacto real sobre la vida y el paisaje.


Preguntas para pensar un poco

¿Qué ha pasado realmente con la playa de Matalascañas?

¿Por qué las dunas ya no protegen la costa?

¿Cuánto influye el turismo en la erosión costera?

¿Qué riesgos hay para viviendas e infraestructuras?

¿Cómo afecta la subida del nivel del mar a la agricultura local?

¿Qué ocurre con los humedales y marismas?

¿Es Matalascañas un caso aislado o un fenómeno global?

¿Qué sucede si el mar sube medio metro más en el delta del Ebro?

¿Podemos proteger parques naturales como Doñana?

¿Cómo afectará todo esto a nuestra vida cotidiana en la costa?

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