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Mostrando las entradas etiquetadas como agricultura

Roca triturada, química y física

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¿Cuál era el concepto de suelo en el siglo XIX? Amos Eaton y Theodric Beck lo describieron simplemente como roca fragmentada, sin considerar la importancia de la materia orgánica. Posteriormente, Edmund Ruffin, a pesar de sus controversias personales, contribuyó al estudio de la nutrición mineral en el suelo, aunque aún defendía la teoría del humus. Más tarde, John Baxter y Jean-Baptiste Boussingault aportaron nuevas perspectivas, reconociendo la interacción de la materia orgánica y los minerales, aunque Boussingault subrayó la importancia de las propiedades físicas del suelo sobre su composición química.

La importancia de los hierbajos y los jaramagos (2)

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La cubierta vegetal funciona como una auténtica piel protectora del suelo: reduce la erosión, regula la temperatura, conserva la humedad y favorece la vida edáfica. Sin embargo, no existe una solución universal, ya que una cubierta mal gestionada puede competir por el agua, favorecer determinadas plagas o dificultar el manejo del cultivo. El reto de la agricultura no es eliminar la vegetación, sino aprender cuándo mantenerla, cuándo segarla y cómo aprovechar sus beneficios sin comprometer la producción.

Agricultura, suelo y ciencia

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Las primeras definiciones científicas de la historia del suelo lo describían como una delgada capa sobre la superficie terrestre, pero su reconocimiento como un sistema ecológico complejo tardó siglos en consolidarse. Durante el Neolítico, el suelo adquirió valor práctico con el desarrollo de la agricultura, aunque hasta el siglo XIX no se abordó su estudio como disciplina específica. En el siglo XVIII, el interés científico se centraba en prácticas agrícolas como el riego, el laboreo o la fertilización, sin una comprensión clara de los procesos edáficos. Destaca la teoría del humus, formulada por Albrecht Thaer, que atribuía la fertilidad exclusivamente al contenido de humus en el suelo. Aunque esta teoría fue influyente, ha sido superada por investigaciones que demuestran el papel de diversos nutrientes en el crecimiento vegetal, marcando un hito en la evolución del conocimiento del suelo como sistema.

Los comienzos de la ciencia del suelo en América

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En la América precolombina, civilizaciones como aztecas, mayas e incas desarrollaron sistemas agrícolas complejos y sostenibles, que combinaban un profundo conocimiento del suelo con prácticas innovadoras como el policultivo, la rotación de cultivos, sistemas de riego, aterrazamientos y chinampas. Estos sistemas permitieron la conservación del agua, la mejora de la fertilidad y la producción estable en entornos variados, desde valles hasta laderas montañosas. La agricultura, además de ser clave para la alimentación y otros usos, estuvo profundamente integrada en la cosmovisión y religión de estos pueblos, simbolizando una relación armoniosa con el medio natural y una gestión avanzada del riesgo ambiental. Su legado perdura en la agricultura moderna de América Latina.

No me pises, que llevo raíces

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La compactación del suelo agrícola, causada por maquinaria pesada, reduce la porosidad, limita el crecimiento radicular y disminuye la productividad. Este problema afecta la infiltración de agua, la disponibilidad de nutrientes y la sostenibilidad del sistema agrícola. Existen soluciones como el tráfico controlado o las cubiertas vegetales. ◼  Paula Corrientes Ignacio de Loyola Grado en Ingeniería Agrícola de la Universidad de Sevilla La compactación de los suelos cultivados: problemas y posibles soluciones La intrincada arquitectura bajo las plantas Cuando pensamos en un paisaje, ya sea agrícola o natural, solemos imaginar un paisaje verde. Ese color es el color de las plantas , es la parte que vemos y es la que asociamos a la sensación de un paisaje vivo. Sin embargo, lo que realmente sostiene esa imagen no está a la vista: son las raíces y el suelo. Paisaje agrícola. Jack Sem/ Semtrio / Flickr . El suelo no es una masa inerte, sino una estructura viva formada por una red de p...

La importancia de los hierbajos y los jaramagos (1)

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La cubierta vegetal actúa como una “piel” que protege el suelo frente a la erosión, mejora la infiltración del agua y mantiene su fertilidad. Su ausencia desencadena procesos de degradación como escorrentía, pérdida de nutrientes y desertificación.

Los comienzos de la ciencia del suelo en Al-Ándalus

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La agricultura en Al-Ándalus fue una fusión de tradiciones antiguas e innovaciones científicas que transformaron el paisaje ibérico medieval. Aprovechando conocimientos griegos, romanos, indios y orientales, los musulmanes andalusíes desarrollaron sistemas avanzados de gestión del suelo, uso de estiércol y tecnologías hidráulicas, como norias y qanats. Agrónomos como Ibn Bassal lideraron esta revolución verde, experimentando con fertilizantes y técnicas de cultivo. El agua no solo fue herramienta, sino símbolo espiritual y objeto de legislación, como demuestra el Tribunal de las Aguas. Todo este legado sigue vivo en nuestros cultivos, palabras y estructuras.

Producir… ¿a qué coste?

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La agricultura moderna ha aumentado la productividad, pero también ha intensificado problemas como la erosión del suelo, la contaminación por pesticidas y la sobreexplotación de acuíferos. Este texto analiza sus impactos en Andalucía y explora soluciones basadas en sostenibilidad.

Algas marinas: niñeras del cultivo

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Las algas marinas, desde macroalgas como Ulva lactuca hasta microalgas como Chlorella o cianobacterias, están emergiendo como bioestimulantes clave en agricultura sostenible. Mejoran la estructura del suelo, activan defensas vegetales y aumentan la eficiencia del uso de recursos, posicionándose como alternativa a insumos químicos.

Los comienzos de la ciencia del suelo en Egipto

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La agricultura en el antiguo Egipto se desarrolló en torno al río Nilo, cuyas crecidas periódicas aportaban sedimentos fértiles y agua a los suelos del valle y del delta. Gracias a una gestión eficiente del agua, técnicas de riego avanzadas, un calendario agrícola ligado al ciclo fluvial y un conocimiento práctico del suelo, los egipcios lograron sostener una producción agrícola diversa y estable durante milenios. Este sistema permitió cultivar cereales, legumbres, hortalizas y plantas industriales, sentando algunas de las bases del conocimiento agronómico y edafológico posterior. ◼  Antonio Jordán López Cómo funcionaba la agricultura en el antiguo Egipto: Nilo, suelos, riego, cultivos y calendario agrícola La gestión del agua en la agricultura del antiguo Egipto Bueno, de sobra donde y cuando había, que si no había... pues no había. Esto, que parece una perogrullada era el  leit motiv  de la agricultura egipcia. El caso es que si había, se usaba de forma muy eficiente. ...

Los comienzos de la ciencia del suelo en Grecia y Roma

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En la antigüedad, diversas civilizaciones mediterráneas, como los fenicios, griegos y romanos, contribuyeron al desarrollo de la agricultura y el conocimiento de los suelos. Los griegos observaron el medio natural, diferenciaron tipos de suelo y sistematizaron cultivos como el cereal, el olivo y la vid, aunque no desarrollaron métodos científicos ni soluciones eficaces frente a la erosión y la sobreexplotación. Los romanos heredaron este saber y lo expandieron, introduciendo el uso de abonos, terrazas y tratados escritos como los de Catón, Varro y especialmente Columela, quien consolidó un enfoque más técnico y práctico. Este legado fue preservado durante la Edad Media y sentó las bases para el conocimiento agronómico posterior.

Agricultura, suelos y Agenda 2030

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La Agenda 2030 sitúa a la agricultura y a los suelos en el centro de la sostenibilidad, vinculando ODS como Hambre Cero, Producción Responsable, Acción Climática y Vida de Ecosistemas Terrestres. El sector agrario español enfrenta tensiones por burocracia, costes y competencia internacional, pero también encuentra oportunidades para reforzar la transición ecológica, proteger los suelos y garantizar una producción resiliente, justa y adaptada a cada territorio.

Residuos, nutrientes y suelo

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Los nutrientes viajan de manera constante entre suelo, plantas, ciudades y ecosistemas, pero el ciclo se rompe cuando la agricultura industrial, el desperdicio alimentario y la desconexión rural-urbana impiden su retorno. El compostaje, la recuperación de residuos urbanos y las prácticas regenerativas permiten cerrar este flujo y evitar pérdidas de nitrógeno y fósforo, dos elementos esenciales cuya fuga provoca eutrofización, emisiones y degradación del suelo. La agricultura circular -basada en rotaciones, integración de animales, gestión eficiente del agua y reducción del greenwashing- ofrece una vía para restaurar el metabolismo edáfico y reconectar producción, consumo y territorio.

Los comienzos de la ciencia del suelo en África

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En el África subsahariana, la expansión de la agricultura enfrentó obstáculos naturales como la hostilidad del desierto, los bosques densos y la carga de enfermedades tropicales, lo que limitó el sedentarismo. Sin embargo, en regiones como la zona entre Nigeria y Camerún y África Occidental surgieron focos agrícolas independientes hace entre 3.000 y 5.000 años. Se domesticaron cultivos como el mijo, el sorgo, el arroz africano, tubérculos, batatas y la alubia carilla, así como especies útiles como la palma aceitera. La migración bantú contribuyó decisivamente a la difusión de prácticas agrícolas, el uso del hierro y la adaptación regional. Este proceso provocó un notable crecimiento poblacional, al facilitar una vida más estable basada en la producción de alimentos.

Extraer, devolver, renacer

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La agricultura circular devuelve al suelo el papel central en el ciclo de la vida. No se trata solo de producir alimentos, sino de cerrar los flujos de nutrientes que los sistemas lineales han roto. Cada residuo orgánico -de la cocina o del campo- puede ser un recurso si vuelve a la tierra. En este texto, el suelo aparece como un banco vivo, donde los depósitos de materia orgánica garantizan fertilidad, biodiversidad y estabilidad climática. La circularidad agrícola es, en esencia, una revolución silenciosa que comienza bajo nuestros pies.

Los comienzos de la ciencia del suelo en el Mediterráneo oriental: Israel

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Desde los tiempos de Moisés, la tierra ha sido mucho más que sustento para los antiguos hebreos: fue símbolo de promesa, poder divino y orden social. Este artículo explora la relación entre religión, agricultura y territorio en la tradición hebrea, abordando cómo las prácticas de cultivo, la dependencia climática y la institución del barbecho reflejaban una visión teológica del suelo como recurso sagrado. Desde las uvas de Canaán hasta el año sabático, la fertilidad del suelo estaba tan unida a la obediencia divina como a las lluvias estacionales.

Suelo, clima y carbono

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El suelo, ese manto vivo que pisamos sin pensar, puede ser uno de nuestros mayores aliados frente al cambio climático. A través del secuestro de carbono, los suelos almacenan más carbono que la atmósfera y la vegetación juntas. Sin embargo, las prácticas agrícolas intensivas, la deforestación y la degradación los han convertido en emisores de CO₂. Recuperar su papel como sumideros de carbono implica apostar por una agricultura sostenible, el manejo de materia orgánica, el no laboreo, las cubiertas vegetales y el fortalecimiento de las comunidades microbianas del suelo. Cuidar el suelo es cuidar el clima, la alimentación y la vida.

Los comienzos de la ciencia del suelo en el Mediterráneo oriental: Palestina

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La agricultura palestina tiene sus raíces en el Neolítico, con asentamientos tempranos como Jericó hacia el 8.000 a.e.c., donde se cultivaban especies fundadoras como la espelta, el farro, lentejas, guisantes y lino. La domesticación de la higuera y el cultivo del olivo y los cítricos marcaron la diversidad agrícola del Mediterráneo oriental. La vida rural incluía animales domésticos esenciales como cabras, ovejas y bueyes. Durante siglos, la agricultura fue de subsistencia, centrada en el trigo, la cebada y las aceitunas, hasta que en el siglo XIX se orientó al comercio, destacando la producción de cítricos para exportación. Las transformaciones sociales y la concentración de la tierra afectaron profundamente al campesinado local. Relatos históricos de viajeros como Al-Maqdisi y Suriano reflejan la riqueza agrícola de la región. Bajo el dominio otomano, se intentó suprimir el sistema de propiedad comunal musha'a, que persistió como símbolo de una estructura agraria tradicional pro...

Desertificación y seguridad alimentaria

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El calentamiento global acelera la aridificación y la desertificación de los suelos, especialmente en regiones vulnerables como el Mediterráneo y España. La combinación de altas temperaturas, sequías prolongadas, erosión hídrica y sobreexplotación agrícola reduce la fertilidad del suelo, amenaza la biodiversidad y compromete la seguridad alimentaria. La desertificación no es solo un fenómeno ambiental, sino un problema social y económico que incrementa la pobreza, los conflictos y la migración forzada. La gestión sostenible del suelo, la selección de cultivos adaptados y la reducción de emisiones son claves para frenar este proceso.

Inseguridad alimentaria y cambio climático

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La inseguridad alimentaria global se ve intensificada por un triángulo crítico: cambio climático, degradación de suelos y volatilidad en los cultivos. ¿Cómo afecta el cambio climático a los precios de los alimentos? El aumento de temperaturas y sequías extremas amenaza la producción agrícola, dispara los precios y pone en riesgo la seguridad alimentaria. El caso de alimentos básicos de importancia mundual como la soja, el maíz, el aceite de oliva o el cacao muestran cómo las cosechas son cada vez más vulnerables al calentamiento global.