Algas marinas: niñeras del cultivo
Las algas marinas, desde macroalgas como Ulva lactuca hasta microalgas como Chlorella o cianobacterias, están emergiendo como bioestimulantes clave en agricultura sostenible. Mejoran la estructura del suelo, activan defensas vegetales y aumentan la eficiencia del uso de recursos, posicionándose como alternativa a insumos químicos.
◼ Miriam Aguza Buzón (Grado en Ingeniería Agrícola de la Universidad de Sevilla)
◼ Elisa Luna León (Grado en Ingeniería Agrícola de la Universidad de Sevilla)
◼ Antonio Jordán López
De la playa al cultivo: una historia inesperada
El secreto verde del océano
Las algas marinas que sueles ver cada vez que decides ir de vacaciones a la playa no son simples “mocos verdes flotantes”. Tampoco son esos pececillos o incluso tentáculos de medusa que rozan la piel de tus piernas, con los que solemos confundirlas cuando el agua no está cristalina o, simplemente, cuando el entusiasmo no acompaña.
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| Imagen aérea del lago rosa de Hutt Lagoon (Port Gregory, Australia Occidental). El tono rosado se debe a la presencia del alga productora de carotenoides Dunaliella salina, fuente de β-caroteno, un colorante alimentario y fuente de vitamina A. Graham Earnshaw/Flickr. |
Entonces... ¿qué son exactamente las algas? Podríamos decir que son los “vegetales del mar”: organismos comparables a las plantas que vemos en un parque, en el campo o en el jardín de una abuela, pero adaptados a vivir en el agua. Pero esta definición, aunque útil, se queda corta… ¿qué las hace realmente especiales?
Una definición más completa sería la siguiente: son organismos mayoritariamente acuáticos y autótrofos que comprenden desde seres microscópicos (como Euglena, un alga unicelular que forma parte del fitoplancton) hasta organismos macroscópicos (como Ulva lactuca, conocida como "lechuga de mar"). Como el resto de plantas, realizan la fotosíntesis para obtener energía, son esenciales como base de las cadenas alimentarias marinas y como productoras de oxígeno. A diferencia de las plantas terrestres, carecen de raíces, tallos y hojas verdaderas, y pueden habitar tanto en aguas dulces como saladas, e incluso en ambientes húmedos terrestres, como ríos o lagos. Con esta diversidad en mente, surge una cuestión clave: ¿todas las algas son igual de útiles en agricultura?
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| Euglena deses es un alga unicelular que se caracteriza por presentar un cuerpo sumamente deformable, un flagelo muy corto y el extremo de la cola rematado en una punta poco afilada, casi roma e incolora. Proyecto Agua/Flickr. |
Las algas utilizadas en la agricultura se dividen principalmente en tres categorías:
- Algas verdes (Chlorophyta): Comunes en aguas dulces y marinas, son ricas en clorofila y nutrientes esenciales.
- Algas rojas (Rhodophyta): Se encuentran principalmente en aguas marinas y son conocidas por su contenido en ficobiliproteínas y otros compuestos bioactivos.
- Algas pardas (Phaeophyceae): Incluyen especies como Ascophyllum nodosum, Laminaria sp., y Fucus sp., que crecen en las frías aguas del Atlántico Norte. Estas algas han desarrollado adaptaciones únicas para sobrevivir en ambientes extremos.
Cada tipo tiene características y beneficios específicos, pero las algas pardas son las más valoradas en la agricultura por sus propiedades bioestimulantes.
La importancia de las algas en la agricultura. HEROGRA Especiales (15/07/2024).
Dicho esto, queda claro que cumplen un papel fundamental. Pero la pregunta clave es: ¿qué “superpoderes” tienen que puedan ayudar a nuestros suelos agrícolas?
Las algas pueden ayudar a otras plantas...
Las algas pueden resultar de gran utilidad, ya que son capaces de mejorar nuestros cultivos.
La utilización de las algas como fertilizante se remonta al siglo XIX, cuando los habitantes de las costas, recogían las grandes algas pardas arrastradas por la marea y las aportaban en sus terrenos.
Las algas en la agricultura. Huerta y Jardín. Biohuerto (consultado el 12/04/2026).
Numerosos estudios han demostrado que los extractos de algas marinas actúan como bioestimulantes, activando las hormonas vegetales. Es como si les dijeran: “tómate esta barrita energética, te sentirás mejor”.
Especies como Ulva lactuca son especialmente valoradas por su alto contenido en ulvanos. Estos polisacáridos no solo mejoran la estructura del suelo cuando se aplican, sino que también estimulan la respuesta inmunitaria de la planta, un mecanismo conocido como «efecto priming». Esto prepara al cultivo para responder de forma más rápida y eficaz ante un posible estrés, ya sea biótico o abiótico. Su aplicación se asocia con un mejor desarrollo radicular y una mayor resistencia a la salinidad.
Las algas verdes en la bioestimulación agrícola. AEFA (04/09/2025).
Como resultado, se estimula el crecimiento, se acelera la germinación, aumenta la resistencia a enfermedades bacterianas y fúngicas y mejora la adaptación a condiciones de estrés.
Los fertilizantes a base de algas pueden mejorar significativamente el crecimiento y la productividad de los cultivos, aumentar la fertilidad del suelo y la fijación de nitrógeno , y mejorar las actividades de los microbios del suelo. De manera similar, la investigación muestra el impacto beneficioso del uso de microalgas como biofertilizantes para promover el crecimiento de la palma aceitera. Además, la adición del biofungicida autóctono Trichoderma spp. al biofertilizante a base de microalgas. Esto no disminuye la efectividad de las microalgas. Según las investigaciones, la inoculación del cultivo de arroz con microalgas marinas puede aumentar los rendimientos entre un 7 % y un 20,9 %. Chlorella vulgaris y Spirulina platensis son biofertilizantes eficaces para mejorar el rendimiento del arroz, ya que su mejora de las propiedades biológicas y químicas del suelo impacta positivamente en el crecimiento de las plantas.Sanjita Gurau, Muhammad Imran, Ram L. Ray (2025). Algae: A cutting-edge solution for enhancing soil health and accelerating carbon sequestration – A review. Environmental Technology & Innovation 37:103980. DOI: 10.1016/j.eti.2024.103980.
...y a los bichitos del suelo
Pero… ¿solo ayudan a las plantas? La respuesta es clara: ayudan a las plantas y al suelo. Las algas mejoran las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, incrementan la retención de humedad y favorecen la actividad de la microbiota. En otras palabras, estimulan tanto a las plantas como a bacterias, hongos y otros microorganismos, creando un sistema equilibrado que trabaja a favor del cultivo.
¿Te gustaría “contratarlas” y aprender más sobre ellas? Todo apunta a que sí.
Más que fertilizar, transformar
La realidad científica detrás del uso de algas marinas en agricultura es muy compleja. Cuando se aplican algas al suelo, no solo aportan nutrientes: transforman el entorno biológico del cultivo. En este contexto, surge un desafío mayor: ¿pueden formar parte de la solución global?
La seguridad alimentaria mundial en las próximas décadas depende de lograr la sostenibilidad agrícola. La intensificación de la agricultura ha incrementado la productividad en las últimas décadas, pero también ha provocado impactos ambientales negativos a nivel global. Esta situación se agrava por el rápido crecimiento demográfico, que exigirá un aumento del 60 % en la producción agrícola en los próximos 30 años, y por el cambio climático, que amenaza la producción agrícola actual y futura. En consecuencia, mantener altos niveles de productividad agrícola, al tiempo que se mitigan los impactos ambientales y se promueve la regeneración del medio ambiente, constituye un desafío urgente.
Las microalgas exhiben un conjunto de características con un valor único para abordar este desafiante escenario agrícola. Las microalgas son un grupo muy diverso de microorganismos principalmente fotosintéticos que incluye cianobacterias (organismos procariotas) y organismos eucariotas (por ejemplo, algas verdes, euglenoides y diatomeas). En entornos agrícolas, las microalgas mejoran la fertilidad del suelo y contribuyen al crecimiento y la protección de las plantas, y ofrecen una alternativa para reducir nuestra dependencia de fertilizantes y pesticidas químicos. Las microalgas son beneficiosas para el ciclo de nutrientes del suelo y pueden promover el crecimiento de las plantas al mejorar la disponibilidad de nutrientes, producir sustancias bioactivas como fitohormonas, formar asociaciones de raíces o proteger a las plantas contra fitopatógenos y plagas. Las microalgas también fijan dióxido de carbono mediante fotosíntesis para la captura de carbono y algunas producen exopolisacáridos que mejoran la estructura del suelo. Las cianobacterias, en particular, se consideran biofertilizantes debido a su capacidad, conocida desde hace mucho tiempo, para fijar nitrógeno atmosférico y, más recientemente, para solubilizar fósforo inmovilizado. Además, las microalgas pueden cultivarse en efluentes residuales ricos en nutrientes, capturando el exceso de nutrientes que pueden reciclarse para el crecimiento de las plantas con una tasa de liberación de nutrientes más lenta que los fertilizantes químicos.Adriana L. Alvarez, Sharon L. Weyers, Hannah M. Goemann, Brent M. Peyton, Robert D. Gardner (2021). Microalgae, soil and plants: A critical review of microalgae as renewable resources for agriculture. Algal Research 54:102200. DOI: 10.1016/j.algal.2021.102200.
Podemos entender el funcionamiento de las algas en agricultura como un “escudo preventivo”. A diferencia de los fertilizantes sintéticos, las algas aportan moléculas que activan las defensas naturales de las plantas. Pero… ¿cómo actúan exactamente en el suelo?
Cuando las algas se descomponen, aportan materia orgánica, mejorando la estructura, la retención de humedad y la capacidad de retención de nutrientes. Además, liberan compuestos bioactivos (fenoles, terpenoides, polisacáridos y fitohormonas) que impactan positivamente tanto en plantas como en suelo.
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| Recolección de algas cultivadas (Cancale, Brittanny, Francia). Philippe Serrand/Pexels. |
Esto se debe a que, al vivir en ambientes marinos extremos (salinidad, mareas, cambios de temperatura), han desarrollado compuestos de resistencia que, al aplicarse en tierra, ayudan a las plantas a afrontar mejor el estrés.
Cuando las algas se descomponen, aportan materia orgánica al suelo, mejorando su estructura, retención de humedad y capacidad de retención de nutrientes. La biomasa de algas contiene varios componentes, incluyendo carbohidratos, proteínas, lípidos, macronutrientes y micronutrientes. Estos componentes pueden variar según las diferentes especies de algas. Además, las algas liberan sustancias bioactivas como compuestos fenólicos, terpenoides, ácidos grasos libres, polisacáridos, carotenoides y fitohormonas, que impactan positivamente tanto el crecimiento de las plantas como la salud del suelo.
Anh Quynh Nguyen, Abdul Latif Khan a, Ram L. Ray, Shan Xiaonan, Venkatesh Balan (2025). Potential of algae as fertilizers and plant stimulants for sustainable and eco-friendly agriculture. Algal Research 91:104337. DOI: 10.1016/j.algal.2025.104337.
La diferencia es importante: no es lo mismo una planta que depende continuamente de insumos externos que otra que desarrolla su propio sistema defensivo y un sistema radicular más robusto.
Dicho de forma sencilla, las algas aplicadas al suelo no actúan como “comida”, sino como un “interruptor biológico”. Al aplicar sus extractos, la planta percibe una señal de alerta leve, lo que activa su metabolismo y refuerza sus estructuras.
Además, su efecto ocurre en varias escalas temporales:
- A corto plazo (días), mejorando la fotosíntesis y la hidratación.
- A medio y largo plazo (meses), mejorando la estructura del suelo.
Esto último se debe a que contienen polisacáridos que actúan como un “pegamento biológico”, agregando las partículas del suelo y creando poros donde se almacenan aire y agua, evitando la compactación.
Una comparación sencilla
Imagina una esponja de cocina completamente seca y endurecida. Si le echas agua de golpe, el líquido resbala sin penetrar. Así funciona un suelo degradado. En cambio, si la mojas lentamente, recupera su elasticidad, el agua entra y se retiene. Eso es lo que favorecen las algas en el suelo.
Disponibilidad y uso actual
Hoy en día, el acceso a productos derivados de algas es global, aunque existen algunos problemas.
Debido a la capacidad de las microalgas y las cianobacterias para aportar nutrientes, mejorar la salud del suelo y promover el crecimiento de las plantas, su adopción a gran escala sigue siendo limitada a pesar de las persistentes barreras económicas, técnicas y regulatorias. Si bien conceptualmente prometedoras, muchas técnicas de cultivo de bajo costo y aplicaciones sinérgicas con la agricultura aún se encuentran en la etapa experimental o piloto y no han demostrado su rentabilidad ni escalabilidad en condiciones agrícolas reales.Atikur Rahman, Ali Fares, Anoop Valiya Veettil, Rabi Mohtar, Ripendra Awal (2025). A critical review of the microalgae and cyanobacteria-based biofertilizers: An insight into the cost effectiveness of different algae cultivation strategies. Environmental Technology & Innovation 40:104480. DOI: 10.1016/j.eti.2025.104480.
Muchos productos derivados de algas se comercializan como extractos líquidos o polvos solubles, generalmente procedentes del alga parda Ascophyllum nodosum.
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| Lecho denso de algas pardas y verdes en aguas claras, con frondas grandes y ondulantes que ilustran la intensa producción primaria en un ecosistema costero saludable en Fairy Bower (Manly, Australia). John Turnbull/Flickr. |
Son fáciles de aplicar (mezclados con agua o incorporados al suelo) y accesibles tanto para agricultores profesionales como para quienes tienen un huerto doméstico. Pero… ¿realmente compensan su coste?
Aunque su precio inicial puede ser mayor que el de un fertilizante convencional, su uso resulta rentable a medio plazo, ya que:
- Mejora la eficiencia en la absorción de nutrientes.
- Reduce la necesidad de riego.
- Disminuye el uso de pesticidas.
- Y, además, mejora la calidad del producto final (sabor y conservación).
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| Aunque el kelp o quelpo no es una planta como las algas, sino una laminarial, se puede usar en agricultura de manera similar. En esta fotografía se muestra un detalle de la recolección de kelp para su uso en la industria. Dr. Mary Gilham Archive Project/Flickr. |
¿Cómo funcionan realmente?
Las algas marinas potencian el desarrollo de los cultivos al activar mecanismos de defensa frente a estrés abiótico (sequía, exceso de agua, frío o calor). También mejoran la retención de agua en el suelo y favorecen un sistema radicular más fuerte y profundo, lo que se traduce en plantas más vigorosas, sanas y productivas.
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| Cultivo tradicional de algas en la costa de Zanzíbar, donde las estacas de madera sostienen las líneas de siembra en aguas poco profundas que brillan con tonos turquesa. Esta práctica, realizada sobre todo por mujeres, sostiene economías locales y convive con técnicas pesqueras ancestrales que aún surcan el Índico. GRID-Arendal/Flickr. |
Un ejemplo relevante es el de las algas pardas del género Laminaria (como Laminaria digitata), utilizadas en productos como Cystium. De ellas se extraen dos componentes clave:
- Alginatos: actúan como esponjas, reteniendo agua y liberándola lentamente.
- Elicitores: activan las defensas naturales de las plantas frente a plagas y enfermedades.
Es importante destacar que no todas las algas tienen el mismo valor agronómico, del mismo modo que no todos los hongos son comestibles ni todas las plantas tienen propiedades medicinales.
En el suelo, sus efectos incluyen, principalmente:
- Corrección de la acidez.
- Mejora de la disponibilidad de nutrientes.
- Estabilización de la estructura.
- Activación de la microbiota.
- Aporte de materia orgánica.
Qué nos dice la investigación actual
La investigación científica ha demostrado que el valor de las algas no reside solo en sus minerales, sino en compuestos como las fitohormonas, que actúan como mensajeros químicos regulando el crecimiento y el desarrollo vegetal.
Gracias a estos compuestos,
- Se mejora el crecimiento radicular.
- Se incrementa la calidad de los frutos.
- Se prolonga su vida poscosecha.
Además, contienen azúcares como el manitol, que ayudan a las plantas a tolerar el estrés hídrico y térmico, actuando como protectores celulares.
También se ha demostrado su capacidad para estimular microorganismos beneficiosos del suelo, aumentando su fertilidad de forma natural.
No obstante, siguen existiendo líneas de investigación abiertas:
- Identificación de especies más eficaces.
- Efectos a largo plazo.
- Optimización de dosis y aplicaciones.
Impacto: del suelo a la sociedad
El uso de algas tiene implicaciones amplias desde diversos puntos de vista:
- Sanitario: reduce el uso de fertilizantes sintéticos y posibles residuos en alimentos y agua.
- Ambiental: mejora la salud del suelo, su capacidad de retener agua y reduce el riesgo de contaminación.
- Tecnológico: impulsa el desarrollo de bioestimulantes avanzados.
- Social: genera oportunidades económicas, como el el caso del aprovechamiento del sargazo en el Caribe.
Un ejemplo práctico cercano
Si una planta presenta hojas lacias o amarillentas, se puede preparar un extracto casero, Puedes recoger algas y:
- Lavarlas con agua dulce.
- Dejarlas en agua durante unos días.
- Puedes usar ese líquido para regar.
El resultado suele ser una mejora visible en el vigor y color de la planta.
Mirando al futuro: ¿vacunas vegetales?
La investigación actual también explora el desarrollo de “vacunas vegetales” basadas en compuestos obtenidos a partir de algasque permiten a las plantas resistir mejor sequías y altas temperaturas, mediante la regulación de procesos como el cierre de estomas.
En un contexto de cambio climático, este enfoque puede ser clave para la sostenibilidad agrícola.
Conclusión: pequeñas algas, grandes cambios
Las algas marinas representan mucho más que un recurso natural abundante: son una herramienta biológica capaz de transformar la forma en que entendemos la fertilidad del suelo y el crecimiento vegetal.
No actúan simplemente como fertilizantes, sino como reguladores del sistema suelo-planta-microorganismos. Su capacidad para mejorar la estructura del suelo, activar defensas naturales y optimizar el uso de recursos las convierte en una alternativa sólida dentro de la agricultura sostenible.
Entender cómo funcionan y cómo aplicarlas no solo mejora los cultivos, sino que acerca la producción agrícola a modelos más resilientes, eficientes y respetuosos con el medio ambiente.
¿Sabías que...?
- Las microalgas son las grandes y verdaderas productoras de oxígeno del planeta, no el Amazonas como muchos estamos acostumbrados a escuchar.
- Las algas son como el Red Bull de las plantas. Los extractos de algas especialmente de la especie Ascophyllum nodosum, funcionan como bioestimulantes. Contienen hormonas naturales como las citoquininas y auxinas que “despiertan” a la planta haciendo que sus raíces crezcan más rápido y con más fuerza, ¡como si hubieran tomado un café doble!
- Se han encontrado evidencias en las Islas Orcadas (Escocia) de que hace más de cinco mil años ya se alimentaba al ganado con algas y se usaban como abono.
- Incluso los antiguos griegos y romanos también las usaban para mantener frescas las raíces de las plantas durante los traslados.
- Las algas son como un anti-resaca para las plantas. Cuando las plantas sufren por heladas sequías o exceso de calor entran en estrés como anteriormente comentábamos. Las algas contienen betaínas, compuestos que actúan como un protector térmico. Aplicar algas a un cultivo antes de una hora de calor es como ponerle protector solar y darle un vaso de agua fría.
- Vacas menos gaseosas: un dato muy divertido y ecológico es que añadir ciertas algas rojas como Asparagopsis taxiformis a la dieta de las vacas puede reducir sus emisiones de metano (eructos y gases) hasta en un 80% o 90%.
- Hormonas de crecimiento de película: algunas algas crecen tan rápido (hasta 60 cm al día) que sus hormonas transfieren esa "motivación" a las semillas de otras plantas. Remojar semillas en extracto de alga puede aumentar drásticamente la tasa de germinación, haciendo que las plantas salten de la tierra mucho antes de lo esperado.
Resumen
- Las algas marinas son organismos fotosintéticos con gran diversidad funcional y ecológica.
- En agricultura, actúan como bioestimulantes más que como fertilizantes convencionales.
- Mejoran tanto el crecimiento vegetal como la salud del suelo y su microbiota.
- Su acción incluye efectos rápidos en la planta y efectos estructurales duraderos en el suelo.
- Representan una herramienta clave para avanzar hacia sistemas agrícolas sostenibles.
Preguntas para pensar un poco
¿Hasta qué punto pueden sustituir las algas a los fertilizantes químicos tradicionales?
¿Qué papel juega la microbiota del suelo en su efectividad real?
¿Existen riesgos asociados a su uso a gran escala?
¿Qué especies de algas serán más eficientes en distintos tipos de suelo?
¿Podrían integrarse en estrategias de agricultura regenerativa de forma sistemática?






Me ha encantado la forma de exponer toda la información de tal manera que es asequible para el público no formado y se nota la profundidad del trabajo realizado por la calidad informativa sin que haya datos innecesarios. Muchas gracias, no es lo habitual.
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