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Mostrando entradas de 2026

Color, carbono y vida en el suelo

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La superficie del suelo es marrón porque contiene carbono orgánico que no se descompone rápidamente. La materia vegetal se transforma en compuestos complejos y resistentes, como la lignina, y se estabiliza gracias a minerales y complejos con arcillas u óxidos de hierro. Los microorganismos degradan lentamente este carbono, creando horizontes oscuros que mejoran la estructura del suelo, retienen agua y actúan como sumideros de carbono, lo que lo convierte en un ecosistema funcional y sostenible.

La subida del nivel del mar explicada sin rodeos

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El nivel del mar está subiendo de forma inequívoca y cada vez más rápida, tal y como confirman mareógrafos, satélites y registros geológicos. Desde finales del siglo XIX el aumento acumulado ronda los 15–25 cm, pero lo preocupante es la aceleración reciente, ligada a la expansión térmica de los océanos y, sobre todo, a la pérdida masiva de hielo continental en glaciares, Groenlandia y la Antártida. Los ejemplos actuales -desde el Delta del Ebro hasta archipiélagos como Tuvalu- conectan directamente con lecciones del pasado geológico, como el Riss-Würm o el Plioceno, cuando pequeños aumentos de temperatura se tradujeron en océanos varios metros más altos. La ciencia es clara: cada décima de grado importa y las decisiones presentes condicionarán el alcance futuro de la subida del nivel del mar.

Clima mediterráneo: lluvia, erosión e inundaciones

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Las inundaciones en el clima mediterráneo no dependen solo de cuánto llueve, sino de cómo llueve y de cómo responde el suelo. Las precipitaciones intensas y concentradas saturan rápidamente suelos poco profundos, arcillosos o degradados, favoreciendo la escorrentía superficial, la erosión y el desbordamiento de cauces. Factores como el sellado superficial, la pérdida de estructura, los incendios forestales y una gestión inadecuada del territorio amplifican estos procesos. Proteger el suelo mediante cubiertas vegetales, prácticas de conservación y una buena gestión del drenaje es clave para reducir el riesgo de erosión e inundaciones en un escenario de cambio climático.

Los comienzos de la ciencia del suelo en Egipto

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La agricultura en el antiguo Egipto se desarrolló en torno al río Nilo, cuyas crecidas periódicas aportaban sedimentos fértiles y agua a los suelos del valle y del delta. Gracias a una gestión eficiente del agua, técnicas de riego avanzadas, un calendario agrícola ligado al ciclo fluvial y un conocimiento práctico del suelo, los egipcios lograron sostener una producción agrícola diversa y estable durante milenios. Este sistema permitió cultivar cereales, legumbres, hortalizas y plantas industriales, sentando algunas de las bases del conocimiento agronómico y edafológico posterior. ◼  Antonio Jordán López Cómo funcionaba la agricultura en el antiguo Egipto: Nilo, suelos, riego, cultivos y calendario agrícola La gestión del agua en la agricultura del antiguo Egipto Bueno, de sobra donde y cuando había, que si no había... pues no había. Esto, que parece una perogrullada era el  leit motiv  de la agricultura egipcia. El caso es que si había, se usaba de forma muy eficiente. ...

La subida del nivel del mar: Matalascañas como espejo del cambio climático

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La desaparición de la playa de Matalascañas este invierno evidencia la erosión costera acelerada por el aumento del nivel del mar, la urbanización y el tránsito humano. Las dunas ya no protegen la costa, el turismo obliga a reforzar paseos marítimos y el impacto se extiende a acuíferos, suelos agrícolas y ecosistemas como humedales y marismas. Este fenómeno no es aislado: afecta al delta del Ebro, la albufera de Valencia, la Manga del Mar Menor y el Parque Nacional de Doñana, mostrando cómo el cambio climático transforma la vida humana y los paisajes que creíamos eternos.

Los comienzos de la ciencia del suelo en Grecia y Roma

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En la antigüedad, diversas civilizaciones mediterráneas, como los fenicios, griegos y romanos, contribuyeron al desarrollo de la agricultura y el conocimiento de los suelos. Los griegos observaron el medio natural, diferenciaron tipos de suelo y sistematizaron cultivos como el cereal, el olivo y la vid, aunque no desarrollaron métodos científicos ni soluciones eficaces frente a la erosión y la sobreexplotación. Los romanos heredaron este saber y lo expandieron, introduciendo el uso de abonos, terrazas y tratados escritos como los de Catón, Varro y especialmente Columela, quien consolidó un enfoque más técnico y práctico. Este legado fue preservado durante la Edad Media y sentó las bases para el conocimiento agronómico posterior.