No me pises, que llevo raíces

La compactación del suelo agrícola, causada por maquinaria pesada, reduce la porosidad, limita el crecimiento radicular y disminuye la productividad. Este problema afecta la infiltración de agua, la disponibilidad de nutrientes y la sostenibilidad del sistema agrícola. Existen soluciones como el tráfico controlado o las cubiertas vegetales.


 Paula Corrientes Ignacio de Loyola

Grado en Ingeniería Agrícola de la Universidad de Sevilla

La compactación de los suelos cultivados: problemas y posibles soluciones

La intrincada arquitectura bajo las plantas

Cuando pensamos en un paisaje, ya sea agrícola o natural, solemos imaginar un paisaje verde. Ese color es el color de las plantas, es la parte que vemos y es la que asociamos a la sensación de un paisaje vivo. Sin embargo, lo que realmente sostiene esa imagen no está a la vista: son las raíces y el suelo.


Campo agrícola cubierto de hierba verde bajo un cielo azul con varias estelas blancas y árboles dispersos en la distancia.
Paisaje agrícola. Jack Sem/Semtrio/Flickr.

El suelo no es una masa inerte, sino una estructura viva formada por una red de poros, canales y grietas. Funciona como una esponja donde el aire y el agua circulan, permitiendo que las raíces crezcan y que la vida prospere.

La estructura del suelo y la formación de agregados, a partir de sus partículas texturales y la materia orgánica (incluido el cemento bacteriano), son fundamentales con vistas a una circulación del agua y del aire que favorezca el crecimiento vegetal y de las comunidades biológicas del suelo. La vida, junto con sus cadáveres y excreciones son las que generan que el suelo se comporte como una esponja. De ahí que su compactación (ya sea superficial o en los horizontes profundos), así como la formación de costras y sellos (destrucción de agregados), por la acción del impacto de las gotas de lluvia en un suelo desnudo de vegetación, sean procesos muy negativos en la hidrología de los suelos.  Pero los poros, en función de su tamaño, desempeñan funciones distintas.

Juan J. Ibáñez. Poros del suelo: tamaños y funciones. Un universo invisible bajo nuestros pies (20/03/2007).

La importancia de esta compleja red de poros es enorme: la alimentación de toda la humanidad depende de ella. Con el crecimiento de la población, la agricultura se ha intensificado, incorporando maquinaria cada vez más específica y desarrollada, así como una mayor cantidad de plaguicidas, fertilizantes y otros aditivos con propósitos diversos. En el caso del laboreo, el uso constante de maquinaria pesada mejora la eficiencia, pero genera un coste invisible: la compactación del suelo.



Cuando el suelo se compacta, pierde su estructura. Se vuelve rígido, casi como cemento. En esas condiciones, las raíces no pueden crecer, el agua no se infiltra, la zona del suelo donde viven las raíces se vuelve asfixiante y la planta no puede acceder a nutrientes, aunque se fertilice constantemente.

El problema, por tanto, no está en la superficie, sino en la base. ¿De qué sirve alimentar una planta si su “hogar” está sellado?

Cuando el suelo deja de respirar

Como promedio, el 45% del volumen del suelo está ocupado por materia mineral, el 5% por materia orgánica y el 50% por poros (que pueden estar ocupados por aire y agua). Estos poros pueden ser muy pequeños (microporos, con un diámetro del orden de menos de un milímetro o micras, y que son capaces de retener el agua debido a la tensión superficial) o grandes (macroporos, que permiten el paso del aire y el agua, pero sin almacenarla realmente).

Para entenderlo, imagina una esponja. Una esponja es porosa y retiene agua fácilmente. Pero si la aprietas, los poros se comprimen y se hacen más pequeños: la esponja expulsa el agua. Mientras se mantiene la presión, no pueden entrar ni salir agua o aire.


Persona en un campo agrícola intentando introducir una sonda de presión en un suelo compactado, elevándose ligeramente al no lograr que la herramienta atraviese la superficie endurecida.
Aunque el agricultor Henderson está poniendo todo su peso sobre ella, su sonda de presión no logra penetrar la superficie del suelo en el cultivo de trigo de secano de su vecino, que ha sido cultivado con métodos de arado convencionales. USDA NRCS Texas/Flickr.


Eso mismo ocurre en el suelo cuando las máquinas pasan repetidamente sobre él. La porosidad disminuye progresivamente y, con ella, la capacidad del suelo para sostener la vida.

La porosidad es lo que hace que las raíces tengan espacio para vivir, que puedan crecer y absorber los nutrientes necesarios, ayuda a retener el agua en la que se disuelven los nutrientes y permite que existan microorganismos. 

Pero si la estructura y la porosidad cambian, todo el sistema se resiente. ¿Qué ocurre entonces cuando seguimos aplicando presión año tras año?

Cómo una rueda cambia todo bajo tierra

La compactación del suelo puede ocurrir por el pisoteo continuado de animales, vehículos o, en el caso de los suelos cultivados, por el paso de maquinaria agrícola. 

La compactación del suelo está referida a la reducción de la porosidad de los suelos, incrementando la densidad aparente de éste. Por lo tanto, el fenómeno de compactación limita el espacio para el almacenamiento o movimiento del aire y agua dentro del suelo. Además es una de las principales causas de restricción física para el crecimiento radical de los cultivos. Los suelos con mayor tendencia a compactarse son suelos de texturas finas a  medias comparados con suelos de texturas gruesas. De igual manera, suelos con bajos contenidos de materia orgánica o con altos contenidos de humedad son más susceptibles a sufrirla. Los mayores daños de compactación los encontramos en los campos agrícolas en los cuales se practica agricultura intensiva (elevado uso de maquinaria agrícola); normalmente se encuentran problemas de compactación a diferentes profundidades, dependiendo del tipo de implemento que se use en la preparación del suelo,

INTAGRI (2017). Propiedades físicas del suelo y el drecimiento de las plantas. Serie Suelos. Núm. 29. Artículos Técnicos de INTAGRI. México.

Al arar, el arado va removiendo el suelo para airearlo, rompiendo la estructura y favoreciendo la infiltración de agua y la germinación de las plantas tras la siembra. Pero el arado es arrastrado por un tractor que ejerce una presión sobre la superficie que se transmite hacia las capas más profundas. Por debajo de la profundidad a la que llega el arado, el suelo solo recibe presión, Bajo esa presión, las partículas del suelo se van moviendo, adaptándose a las irregularidades entre ellas y ocupando menor espacio.


Perfil de suelo compactado y textura rugosa, coronado por hierba y pequeñas flores bajo un cielo despejado.
Perfil de suelo compactado. La capa superior endurecida forma un perfil casi continuo bajo una franja de vegetación que apenas logra establecerse. Robert McIntosh/Flickr.


La "suela de labor"

En la capa de suelo bajo la profundidad del arado (que suele ser entre 20 y 40 centímetros), desaparecen los poros y el suelo expulsa el aire. Sin oxígeno, la actividad biológica se reduce. El agua de lluvia o de riego penetran desde la superficie, pero al llegar a esta capa de suelo compactado no pueden seguir bajando. De ese modo, el agua se acumula sobre una capa de suelo impermeable, justo en la zona de raíces de las plantas. Las raíces, además, no pueden penetrar esta capa, con lo que el espacio que pueden explorar para encontrar nutrientes es mucho más pequeño. El agua satura la capa más superficial mientras el subsuelo permanece seco.


Imagen fotorrealista de dos perfiles de suelo: a la izquierda, raíces que penetran en profundidad en un suelo no compactado; a la derecha, raíces desviadas horizontalmente por una suela de labor y un horizonte compactado con signos de encharcamiento.
Comparación entre un perfil de suelo no compactado, donde las raíces descienden de forma profunda y ramificada (izquierda), y un perfil de suelo compactado con suela de labor, en el que las raíces se ven forzadas a crecer lateralmente debido a la densidad del horizonte inferior y al encharcamiento superficial (derecha).


La capa compactada así formada es conocida como suela de labor, una capa compactada a unos 20 - 40 centímetros de profundidad, generada por el uso repetido del tractor.


Suelos cultivados en Alemania. En ambos casos se pueden observar las franjas diagonales que corresponden a la capa superficial del suelo enterrada en el subsuelo debido al arado profundo para romper la huella de labor.
Suelos cultivados en Alemania. Izquierda: suelo cultivado arado en profundidad (75 cm) en 1968; Axel Don/Imaggeo. Derecha: suelo cultivado arado en profundidad (60 cm) en 1966; Axel Don/Imaggeo. En ambos casos se pueden observar las franjas diagonales que corresponden a la capa superficial del suelo enterrada en el subsuelo debido al arado profundo para romper la huella de labor.


Una analogía sencilla: el metro en hora punta

Imagina la hora punta en el metro. Un suelo sano es como un vagón de metro vacío un domingo por la mañana. Hay espacio suficiente como para caminar, elegir asiento o moverse. Así es como crece una raíz sana y vigorosa 

En cambio, un suelo compactado es como el mismo vagón del metro de Sevilla durante una tarde de la Feria de Abril. La gente está tan apretada que no puede respirar, mirar el móvil o moverse. Se abren las puertas en la estación y entran más pasajeros. Tú vas en el centro del pasillo y no te da tiempo a salir...


Interior de un vagón de metro lleno de personas de pie, sujetándose a los pasamanos bajo luz fluorescente, reflejando la densidad del transporte urbano.
Pasajeros de pie en un vagón de metro abarrotado durante la hora punta, aferrados a las barras metálicas mientras el tren avanza entre estaciones. Antonio Rubio/Flickr.
 

En este caso, las raíces no tienen espacio para crecer. La planta invierte entonces energía en abrirse paso, en lugar de desarrollarse.

¿Cuánta energía pierde una planta simplemente por crecer en un suelo mal estructurado?

Radiografía científica de un suelo enfermo

La investigación científica ha demostrado que la compactación puede reducir enormemente el crecimiento radicular y afectar a la capacidad del suelo para sostener vida:

Se considera que una fracción considerable de las tierras cultivables sufre compactación. Se ha considerado que la compactación del suelo amenaza principalmente el subsuelo, donde los tiempos de recuperación son muy lentos, de décadas o incluso siglos. Si bien el laboreo contribuye a esponjar el suelo, no logra revertir todos los efectos de la compactación, que se ha observado que persisten incluso en la capa superficial arada durante varios años. La compactación del suelo afecta negativamente a muchas funciones importantes y servicios ecosistémicos proporcionados por los suelos, incluidas las propiedades hidráulicas del suelo, el ciclo de los nutrientes y la biodiversidad del suelo. La compactación puede reducir la infiltración y el almacenamiento de agua, así como la aireación y la respiración del suelo, y aumenta la probabilidad de condiciones anóxicas. Todo esto puede tener efectos nocivos como el aumento de la escorrentía superficial y, por lo tanto, la erosión del suelo, la pérdida de nutrientes y las emisiones gaseosas de gases de efecto invernadero.

Sampo Kulju, Harri Lindeman, Mika Tähtikarhu, Johanna Nikama, Jukka Kuva, Jari Ala-Ilomäki, Jari Hyväluoma (2026). Dynamics and consequences of compaction process in agricultural soil under vehicular loading – High-sampling-rate measurements and structural analyses. Soil and Tillage Research 260:107139. DOI: 10.1016/j.still.2026.107139.

Algunos datos importantes

Para comprender mejor el problema tenemos que considerar algunas cuestiones, como que:

  • El peso de un tractor moderno hoy en día puede pesar más de tres elefantes adultos, lo que equivale a entre 5 y 10 toneladas o incluso más en una cosechadora cargada.
  • La recuperación de un suelo compactado es muy lenta. La compactación profunda es una herida que tarda mucho en sanar. Se estima que el suelo puede tardar hasta 30 años en recuperarse de forma natural.
  • La pérdida de rendimiento agrícola es grave: la producción mundial de cereales ha disminuido alrededor del 15% debido a este problema.


Niña sentada sobre un tractor viejo en un campo de hierba, con una valla y montañas difusas en el horizonte.
Niña subida a un tractor antiguo en un prado rural, jugando entre maquinaria agrícola envejecida con un paisaje abierto de fondo. Donnie Ray Jones/Flickr.


Entre los principales problemas que podemos encontrar en un suelo cultivado compactado, podemos encontrar los siguientes.

  • Raíces deformadas. Las raíces en suelos compactados por el paso de maquinaria agrícola presentan un crecimiento horizontal o en "cuello de ganso". Al no poder crecer hacia abajo crecen horizontalmente hacia los lados volviéndose poco profundas siendo así vulnerables a la sequía al no poder crecer verticalmente no son capaces de ir en busca de nutrientes y agua 
  • Menor absorción de nutrientes. Al haber menos pelos radiculares (los pelos radiculares son extensiones tubulares diminutas de las células epidérmicas de la raíz, vitales para la absorción de agua y sales minerales), la absorción de nutrientes como el nitrógeno o el fósforo cae drásticamente.
  • Mayor gasto energético. La planta debe gastar más energía intentando perforar el suelo que creciendo o reproduciéndose (produciendo frutos y semillas). Es como si tuvieras que correr un maratón en el barro en lugar de en una pista de atletismo en condiciones.

El cambio climático añade incertidumbre: suelos secos resisten mejor, pero suelos saturados son extremadamente vulnerables.

Esto plantea una cuestión clave: ¿cómo manejar los suelos en un contexto de cambio climático?

Soluciones que empiezan desde el suelo

Cuando el suelo se degrada, las plantas crecen menos y requieren más fertilizantes. Esto incrementa los costes y genera contaminación y otros problemas.

Algunas soluciones eficaces son la agricultura de precisión o el uso de cubiertas vegetales.

La agricultura de precisión es aquella basada en técnicas que tienen en cuenta las particularidades en el desarrollo de los cultivos, el estado del suelo o los factores climáticos y se aleja de aplicaciones más tradicionales y homogéneas. Su meta es mejorar la eficiencia de la producción.

¿Qué es la agricultura de precisión? La gestión digital del campo. BBVA - Sostenibilidad (consultado el 19/04/2026).

Con técnicas de agricultura de precisión como el tráfico controlado, se usa un sistema de GPS para guiar el tractor de modo que las ruedas siempre pisen exactamente por el mismo carril año tras año. De esa forma se consigue que solo se compacte el 15% de la superficie cultivada, dejando al otro 85% un lugar perfecto para que las plantas crezcan sin problemas 

La tecnología también permite usar neumáticos que trabajan a menos de 1 bar de presión. Al desinflarse un poco la superficie de contacto aumenta haciendo que el peso de la máquina se vea más repartido. Es el mismo mecanismo por el que las raquetas de nieve evitan que el suelo se hunda bajo el peso de la persona. El peso se reparte y la presión disminuye.

Claro, que esto también puede generar inconvenientes:

La estrategia de reducir la presión de inflado de los neumáticos durante las operaciones del tractor para aliviar la compactación del suelo presenta un inconveniente, ya que hace que los neumáticos sean más vulnerables a los daños. Además, los complejos procesos de reparación y mantenimiento asociados con los neumáticos dañados durante su uso en el campo agrícola agravan el problema. En consecuencia, explorar la utilización de neumáticos no neumáticos (NPT) en entornos agrícolas surge como una solución alternativa viable.

Juthanee Phromjan, Siwakorn Phakdee, Chakrit Suvanjumrat (2026). Assessing non-pneumatic tires for agricultural tractors: A study on soil compaction and tractive performance. Results in Engineering 29:109784. DOI: 10.1016/j.rineng.2026.109784.

Otras soluciones aprovechan mecanismos biológicos sencillos. En lugar de arar para romper el suelo, pueden usarse plantas como el rábano forrajero o el centeno. Sus raíces son tan profundas que perforan las capas compactadas. Cuando la planta muere deja canales abiertos (bioporos) que las raíces del siguiente cultivo aprovecharán como túneles ya construidos.


Primer plano de un cultivo de cobertura con hojas verdes altas y sanas, restos de material vegetal seco en la base y un horizonte desenfocado bajo cielo azul.
Cultivo de cobertura en crecimiento durante la primavera de 2016 en Carroll County (Iowa). Conservation Media Library/Flickr.


Esto demuestra que la gestión del suelo es más importante que la potencia de la maquinaria.

Entonces, la pregunta final es inevitable: ¿estamos gestionando el suelo o simplemente explotándolo?

Cuidar lo invisible para alimentar lo visible

En agronomía, a menudo juzgamos la salud del cultivo por lo que vemos en superficie. Sin embargo, la buena salud del cultivo depende de lo que hay bajo la superficie y no vemos: la estructura del suelo.

Un suelo sano no es una base sólida y rígida, sino una estructura dinámica que debe funcionar como un pulmón: inhalando aire y filtrando agua a través de su compleja red de poros.



Cuando permitimos que la maquinaria pesada, sin una gestión inteligente de la presión, convierta esa "esponja" vital en un bloque compactado, estamos rompiendo el ciclo natural de la vida. La compactación no es solo un problema mecánico; es una barrera física y biológica que condena a las plantas a un estado de estrés permanente. Una raíz que lucha contra un suelo compactado es una planta que gasta su energía en sobrevivir en lugar de producir, lo que se traduce en una pérdida directa de eficiencia alimentaria y un aumento innecesario en el uso de fertilizantes químicos.

El reto es cambiar la perspectiva: dejar de ver el suelo como una simple superficie y empezar a tratarlo como un sistema vivo. Debemos dejar de ver el suelo como una simple alfombra o plataforma sobre la que circulan los caballos de potencia de nuestros tractores. Es imperativo transitar hacia una agricultura que respete el suelo. Protegerlo es la única garantía que tenemos para que el campo siga siendo fértil y resiliente ante un clima cada vez más extremo. Al final del día, la frase de mi profesor cobra todo su sentido: cuidar lo que pisamos es, literalmente, asegurar lo que comemos.

Resumen

  1. La compactación del suelo reduce su porosidad y limita el crecimiento de las raíces.
  2. Esto afecta la infiltración de agua y la disponibilidad de nutrientes.
  3. La maquinaria pesada es una de las principales causas del problema.
  4. Las consecuencias incluyen menor productividad y mayor uso de fertilizantes.
  5. Existen soluciones basadas en manejo inteligente y procesos biológicos.


Preguntas para pensar un poco

¿Cuántas decisiones agrícolas se toman sin considerar la estructura del suelo?

¿Podemos seguir aumentando la producción sin cuidar la base física del sistema?

¿Qué coste real tiene la compactación a largo plazo?

¿Está la tecnología ayudando o agravando el problema?

¿Cómo cambiaría la agricultura si priorizáramos la salud del suelo?

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