Los comienzos de la ciencia del suelo en Al-Ándalus
La agricultura en Al-Ándalus fue una fusión de tradiciones antiguas e innovaciones científicas que transformaron el paisaje ibérico medieval. Aprovechando conocimientos griegos, romanos, indios y orientales, los musulmanes andalusíes desarrollaron sistemas avanzados de gestión del suelo, uso de estiércol y tecnologías hidráulicas, como norias y qanats. Agrónomos como Ibn Bassal lideraron esta revolución verde, experimentando con fertilizantes y técnicas de cultivo. El agua no solo fue herramienta, sino símbolo espiritual y objeto de legislación, como demuestra el Tribunal de las Aguas. Todo este legado sigue vivo en nuestros cultivos, palabras y estructuras.
◼ Antonio Jordán López
Agricultura en Al-Ándalus: tradición e innovación en la gestión del suelo y el agua
Al-Ándalus absorbió y desarrolló saberes agrícolas de diversas civilizaciones
La Civilización Islámica absorbió el conocimiento científico y tecnológico de griegos, romanos, indios, chinos y otros pueblos, lo hizo progresar extraordinariamente y lo diseminó a lo largo de los siglos durante su expansión.
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| Fuente del Corral del Carbón (Al Funduq Al-Gidida, siglo VX) en Granada. PhotoLanda/Flickr. |
En el siglo X, en Córdoba se creó un calendario agrícola, conocido como el Calendario de Córdoba, que detallaba tareas mensuales relacionadas con la preparación del suelo para la agricultura. En esa época, ya se utilizaba el estiércol de manera habitual para mejorar y mantener la fertilidad del suelo. No solo se sabía qué suelos eran mejores para qué cultivos, sino que se entendía que diferentes cultivos requerían diferentes nutrientes y manejos.
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| Estiércol usado en huertos urbanos de Sevilla en la actualidad. Antonio Jordán/Imaggeo. |
Ibn-Bassal, el Edison del campo andalusí
Ibn Bassal fue un agrónomo andalusí autodidacta, nacido en Toledo y probablemente de origen muladí (personas de origen hispanorromano y visigodo que adoptaron la religión, la lengua y las costumbres del Islam tras la formación de Al-Ándalus) y que vivió en el siglo XI. En 1085, después de que Alfonso VI tomara Toledo, se trasladó a la Taifa de Sevilla, donde el rey al-Mutámid le encargó la dirección de la Huerta del Sultán.
Entre otras muchas innovaciones, llegó a utilizar mezclas de excrementos de paloma y burro con paja para fabricar estiércol que luego aplicaba a diferentes plantas según sus requerimientos. Los residuos de los baños públicos cordobeses (en torno al siglo X había más de 700 baños públicos en la ciudad, la segunda ciudad europea más poblada en ese momento tras Constantinopla) también eran mezclados con estiércol para ser utilizados como fertilizante.
Los andalusíes también experimentaron con el estiércol de cerdo. Como excremento procedente de un animal considerado impuro, no se usaba de forma común, aunque, a veces, se mezclaba con paja para considerarlo ya, al menos, un producto no exclusivamente porcino. Pero en general se respetaba el tabú de no comer/usar/tocar/mirar cerdos. Algo que, como muchos tabúes, tiene un origen ecológico y tuvo éxito por su función social:
El Oriente Medio es un lugar inadecuado para criar cerdos, pero su carne constituye un placer suculento. La gente siempre encuentra difícil resistir por sí sola a estas tentaciones. Por eso se oyó decir a Yahvé que tanto comer el cerdo como tocarlo era fuente de impureza. Se oyó repetir a Alá el mismo mensaje y por la misma razón: tratar de criar cerdos en cantidades importantes era una mala adaptación ecológica. Una producción a escala pequeña sólo aumentaría la tentación. Por consiguiente, era mejor prohibir totalmente el consumo de carne de cerdo, y centrarse en la cría de cabras, ovejas y ganado vacuno. Los cerdos eran sabrosos, pero resultaba demasiado costoso alimentarlos y refrigerarlos.
[...]
Ahora es el momento adecuado para rechazar la afirmación que sostiene que todas las prácticas alimenticias sancionadas por la religión tienen explicaciones ecológicas. Los tabúes cumplen también funciones sociales, como ayudar a la gente a considerarse una comunidad distintiva. La actual observancia de reglas dietéticas entre los musulmanes y judíos que viven fuera de sus tierras de origen del Oriente Medio cumple perfectamente esta función. La cuestión que plantea esta práctica es si disminuye de algún modo significativo el bienestar práctico y mundano de judíos y musulmanes al privarles de factores nutritivos para los que no se dispone fácilmente de sustitutos. A mi entender, la respuesta es casi con seguridad negativa.
Marvin Harris. Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura (1974).
Al-Ándalus y el agua
La agricultura andalusí fue mucho más que una actividad económica: fue una obra de ingeniería, una expresión cultural y, por qué no decirlo, una fuente de belleza y poesía. En al-Andalus, el agua no solo era vital para el cultivo, sino también un símbolo de vida, espiritualidad y sofisticación técnica.
Muchas de las tecnologías introducidas por los árabes en al-Andalus tienen origen romano o principalmente oriental, siendo estas utilizadas para mejorar el manejo y aplicación del riego, y para llevar el agua a las ciudades. Sin embargo, los árabes comienzan una etapa próspera respecto de la agricultura, desde el siglo ocho. La práctica del riego fue mejorada y extendida en todo el territorio islámico incluyendo al-Andalus. Entonces, la civilización islámica desarrolla y mejora las técnicas conocidas desde la antigüedad. Las mejoras fueron basadas en la necesidad de una correcta distribución del agua y de su mejor aprovechamiento, y con el imperativo de evitar conflictos relacionados con esta.
José Roldán Cañas y M. F. Moreno Pérez (2007). La ingeniería y la gestión del agua de riego en Al-Andalus. Ingeniería del agua 14(3):223-236.
La tecnología hidráulica andalusí
Desde el siglo VIII, los agricultores en Al-Ándalus perfeccionaron técnicas de riego romanas y orientales, transformándolas en sistemas sofisticados de captación, canalización y distribución. Entre los ingenios y estructuras que utilizaban, se encuentran norias, acequias, aljibes, azudes y complejos qanats que permitían aprovechar aguas superficiales y subterráneas.
El poeta Ibn Jafäÿa, apodado "el jardinero" por su sensibilidad hacia la naturaleza, convirtió la lluvia y las acequias en versos:
[Se ven] en un valle en el que las bocas de las margaritas han mamado el pecho de las nubes de chaparrones.
Ibn Jäfaÿa (1058-1139).
Ingenios hidráulicos y manejo del terreno
La agricultura andalusí se adaptaba al terreno mediante inclinaciones calculadas y herramientas específicas. Los agrónomos clasificaban las aguas según su origen -lluvia, río, pozo o fuente - y estudiaban su efecto sobre cada cultivo.
Entre sus ingenios destacan la naura (noria hidráulica para elevar agua), la saniya (noria movida por animales o noria de sangre), el dawlab o la saqiya (en español, "aceña", un tipo de rueda elevadora de origen persa) o el qanat (galerías subterráneas para transportar agua desde acuíferos).
El término Añora tiene su origen en la palabra árabe naura, que significa noria. Según los estudiosos, el término hace referencia a la noria de una huerta que había en las cercanías del lugar que, actualmente, ocupa el municipio. Y fue en torno a la huerta citada donde se fueron agrupando los habitantes primeros de la villa Restaurada recientemente, tiene un pretil realizado en granito, junto con los cangilones y sus correspondientes radios.
Noria de Añora. Patrimonio singular de la provincia de Córdoba/Valle del Alto Guadiato (consultado el 29/07/2025).
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| Interior de un qanat en Irán. NAEINSUN/Wikimedia Commons. |
Los qanat son similares a otros acueductos encontrados en las civilizaciones antiguas en el sentido de que transportan agua por medio de túneles subterráneos; sin embargo, difieren en que la fuente de suministro de agua de un qanat es el agua subterránea, en vez de un lago, río o manantial.
Corey S. Vaughan. Qanat. World History Encyclopedia (08/02/2021).
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| Sección transversal de un qanat. |
Otro procedimiento de captación de recursos hídricos es la presa de derivación o azud que, construida transversalmente en un río permite acumular agua, elevar su nivel y derivarla a una acequia o canal de distribución usada principalmente para riego. Como ya se ha mencionado, en el sureste árido español eran frecuentes los diques temporales o boqueras en corrientes efímeras aunque desde épocas anteriores a la islámica. El término árabe azud ha tenido más connotación de derivación de agua antes que de acumulación y retención para lo que es más apropiado el vocablo de presa.
Rafael Mantecón. El agua y los sistemas de elevación e impulsión del regadío en la España árabe (01/07/2014).
En zonas con recursos hídricos escasos, se reutilizaban incluso las aguas de baños públicos para el riego, como en Alhama de Murcia, donde esta práctica continuó hasta el siglo XX.
Drenajes y huertas productivas
Los musulmanes no solo regaron, sino que también desecaron tierras pantanosas con sistemas de zanjas cubiertas y cauces abiertos. Así nacieron los "marchals", nombre de origen árabe sin equivalente en latín, convirtiendo lo que hoy conocemos como marjales improductivos en fértiles huertas.
En Castellón y otras regiones del sureste, se aprovecharon fuentes sobrantes para irrigar grandes superficies. Algunas aún conservan el nombre de "huertas de los moros", testimonio del legado andalusí.
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| El "Huerto del Rey Moro" en el Barrio de San Julián de Sevilla funciona como huerto y centro de reunión y espacio para actividades vecinales. ZEMOS98/Flickr. |
Organización social y legislación
El agua no solo se distribuía técnicamente, sino jurídicamente. En al-Andalus, la gestión del agua era asunto de derecho: el furūʿ al-fiqh regulaba el reparto entre regantes, estableciendo principios como la proporcionalidad con la tierra poseída y la responsabilidad compartida.
Como consecuencia, surgieron instituciones como el Tribunal de las Aguas de Valencia (en valenciano, Tribunal de les Aigües), una institución aún vigente en la actualidad. El origen de esta institución milenaria se pierde en la historia, aunque existen teorías que, considerando antecedentes romanos, consideran que su fundación se produjo durante los reinados de los califas Abd al-Rahman III y al-Hakam II, hacia el año 960. Desde la época de su fundación hasta la actualidad, se realizan juicios públicos para resolver litigios entre los regantes.
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| Reunión del Tribunal de les Aigües el 7 de septiembre de 2017 en Valencia. Rafa Esteve/Wikimedia Commons. |
Era jueves, y según una costumbre que databa de cinco siglos, el Tribunal de las Aguas iba a reunirse en la puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia.
El reloj de la torre llamada el Miguelete señalaba poco más de las diez, y los huertanos juntábanse en corrillos o tomaban asiento en los bordes del tazón de la fuente que adorna la plaza, formando en torno al vaso una animada guirnalda de mantas azules y blancas, pañuelos rojos y amarillos o faldas de indiana de colores claros.
Llegaban unos tirando de sus caballejos con el serón cargado de estiércol, contentos de la colecta hecha en las calles; otros en sus carros vacíos, procurando enternecer a los guardias municipales para que les dejasen permanecer allí; y mientras los viejos conversaban con las mujeres, los jóvenes se metían en el cafetín cercano, para matar el tiempo ante la copa de aguardiente, mascullando su cigarro de tres céntimos.
Toda la huerta que tenía agravios que vengar estaba allí, gesticulante y ceñuda, hablando de sus derechos, impaciente por soltar ante los síndicos o jueces de las siete acequias el interminable rosario de sus quejas.
El alguacil del tribunal, que llevaba más de cincuenta años de lucha con esta tropa insolente y agresiva, colocaba a la sombra de la portada ojival las piezas de un sofá de viejo damasco, y tendía después una verja baja, cerrando el espacio de acera que había de servir de sala de audiencia.
La puerta de los Apóstoles, vieja, rojiza, carcomida por los siglos, extendiendo sus roídas bellezas a la luz del sol, formaba un fondo digno del antiguo tribunal: era como un dosel de piedra fabricado para cobijar una institución de cinco siglos.
[...]
Junto a estas piedras [la Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia] se había aglomerado y confundido todo un pueblo; allí se había agitado en otros siglos, vociferante y rojo de rabia, el valencianismo levantisco, y los santos de la portada, mutilados y lisos como momias egipcias, al mirar al cielo con sus rotas cabezas, parecían estar oyendo aún la revolucionaria campana de la Unión o los arcabuzazos de la Germanías.
Terminó el alguacil de arreglar el tribunal y plantóse a la entrada de la verja, esperando a los jueces.
Iban llegando, solemnes, con una majestad de labriegos ricos, vestidos de negro, con blancas alpargatas y pañuelo de seda bajo el ancho sombrero. Cada uno llevaba tras sí un cortejo de guardas de acequia, de pedigüeños que antes de la hora de la justicia buscaban predisponer el ánimo del tribunal en su favor.
La gente labradora miraba con respeto a estos jueces salidos de su clase, cuyas deliberaciones no admitían apelación. Eran los amos del agua; en sus manos estaba la vida de las familias, el alimento de los campos, el riego oportuno, cuya carencia mata una cosecha. Y los habitantes de la extensa vega cortada por el río nutridor, como una espina erizada de púas que eran sus canales, designaban a los jueces por el nombre de las acequias que representaban.
Vicente Blasco Ibáñez. La barraca (1898).
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| Callejón del Agua, en el Barrio de Santa Cruz de Sevilla. Anual/Wikimedia Commons. |
El Callejón del Agua de Sevilla es también un ejemplo de las reminiscencias de la obra civil hidráulica. Esta vía del Barrio de Santa Cruz es descrita así por el historiador Félix González de León (1790 - 1854):
Calle del Agua. Es de cuartel B. y de la ayuda de parroquia de santa Cruz. Es una calle inmediata al muro de la ciudad por donde pasan las aguas de los caños de Carmona, que van al vecino Alcázar, y se llama asi porque en un tiempo se labrava en ella el agua fuerte. Vá de la calle del Chorro á la carnicería del Alcázar: y fué de la Alhamia de los judios.
Félix González de León. Noticia histórica del origen de los nombres de las calles de esta ciudad de Sevilla (1839)
Riqueza agrícola y legado duradero
La abundancia de agua permitió el cultivo de trigo, cebada, arroz, cítricos, caña de azúcar, almendros y hortalizas. Se introdujeron nuevas especies como el algodón y la granada, y se emplearon técnicas como la rotación de cultivos y el uso de abonos orgánicos para mejorar la calidad del suelo.
Los huertos ornamentales, como los de la Alhambra en Granada o el de el Alcázar de Sevilla, celebraban la unión entre técnica y belleza con fuentes, estanques y jardines exuberantes.
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| Estanque de Mercurio y galería del Grutesco, sobre una antigua muralla almohade, en los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla. Sevilla Congress & Convention Bureau/Flickr. |
El legado andalusí perdura: en los cultivos, las palabras (acequia/al-sāqiyah, noria/nā'urā, aljibe/alǧúbb), las técnicas agrícolas y los sistemas jurídicos que hoy aún riegan nuestras huertas. Al-Andalus, lejos de ser solo un foco receptor, se convirtió en centro difusor de saber hacia el norte de África y, siglos más tarde, hacia América.
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| Acequia de Aynadamar o "Fuente de las Lágrimas" (Granada). PhotoLanda/Flickr. |
Resumen
- Al-Ándalus heredó y perfeccionó conocimientos agrícolas de múltiples civilizaciones.
- Se creó el Calendario de Córdoba en el siglo X para organizar tareas agrícolas mensuales.
- Ibn Bassal destacó por sus innovaciones en fertilización y manejo del terreno.
- El uso de estiércol, incluso mezclas de residuos urbanos, era una práctica común y especializada.
- El tabú sobre el cerdo tenía fundamentos ecológicos y sociales, además de religiosos.
- El agua fue gestionada como recurso técnico, espiritual y legal.
- Se aplicaron tecnologías hidráulicas como norias, acequias y qanats.
- Se desarrollaron métodos de drenaje y desecación que generaron fértiles huertas.
- El Tribunal de las Aguas de Valencia es una institución heredera de esa legislación andalusí.
- El legado andalusí perdura en cultivos, la lengua, la cultura y hasta en sistemas jurídicos tradicionales.
Preguntas para pensar un poco
¿Qué técnicas andalusíes siguen vigentes en nuestra agricultura actual?
¿Podría replicarse hoy el sistema de gestión comunitaria del agua de al-Ándalus?
¿Qué papel tuvo la espiritualidad en el manejo de los recursos naturales?
¿Puede considerarse a Ibn Bassal un precursor de la agroecología?
¿Qué palabras de origen árabe utilizas? ¿Alguna relacionada con la agronomía?
¿Cómo influyó la religión en decisiones ecológicas de cultivo y alimentación?
¿El Tribunal de las Aguas podría inspirar nuevas formas de justicia ambiental?
¿Qué simbolismo tiene el agua en la arquitectura andalusí?
¿Se puede aprender de Al-Ándalus para adaptar la agricultura al cambio climático?
¿Qué valores culturales pueden recuperarse de esta visión integral de la tierra?









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