Los comienzos de la ciencia del suelo en América
En la América precolombina, civilizaciones como aztecas, mayas e incas desarrollaron sistemas agrícolas complejos y sostenibles, que combinaban un profundo conocimiento del suelo con prácticas innovadoras como el policultivo, la rotación de cultivos, sistemas de riego, aterrazamientos y chinampas. Estos sistemas permitieron la conservación del agua, la mejora de la fertilidad y la producción estable en entornos variados, desde valles hasta laderas montañosas. La agricultura, además de ser clave para la alimentación y otros usos, estuvo profundamente integrada en la cosmovisión y religión de estos pueblos, simbolizando una relación armoniosa con el medio natural y una gestión avanzada del riesgo ambiental. Su legado perdura en la agricultura moderna de América Latina.