Agricultura, suelo y ciencia
Las primeras definiciones científicas de la historia del suelo lo describían como una delgada capa sobre la superficie terrestre, pero su reconocimiento como un sistema ecológico complejo tardó siglos en consolidarse. Durante el Neolítico, el suelo adquirió valor práctico con el desarrollo de la agricultura, aunque hasta el siglo XIX no se abordó su estudio como disciplina específica. En el siglo XVIII, el interés científico se centraba en prácticas agrícolas como el riego, el laboreo o la fertilización, sin una comprensión clara de los procesos edáficos. Destaca la teoría del humus, formulada por Albrecht Thaer, que atribuía la fertilidad exclusivamente al contenido de humus en el suelo. Aunque esta teoría fue influyente, ha sido superada por investigaciones que demuestran el papel de diversos nutrientes en el crecimiento vegetal, marcando un hito en la evolución del conocimiento del suelo como sistema.
◼ Antonio Jordán López
¿Qué es el suelo? Historia de una definición cambiante
Las primeras definiciones de "suelo"
Las cosas en la ciencia, en general, van lentas pero seguras. En el caso de la ciencia del suelo, la cuestión de saber "de qué estamos hablando" tomó su tiempo.
Las primeras definiciones de "suelo" como tal lo describen como una fina capa sobre la superficie terrestre (o, más metafóricamente, "la piel de la tierra"). Pero ni eso ha estado siempre claro. En The concept of soil (El concepto de suelo), un artículo publicado en la revista Advances in Agronomy en 1968, Roy W. Simonson escribe lo siguiente: "Lo más probable es que nuestros antepasados primitivos no distinguieran la fina capa del resto de la tierra. En primer lugar, se dio por sentado como parte de un mundo bastante aterrador. Para la humanidad primitiva, el suelo bajo los pies proporcionaba apoyo para el movimiento y la habitación. Es posible que se haya considerado que el suelo era fijo e inmutable. Se prestaba poca atención a su naturaleza en la lucha por la existencia".
En entradas anteriores hemos revisado la historia del conocimiento y el uso del suelo en la antigüedad. Como vimos, el establecimiento de la Ciencia del Suelo como una disciplina específica comenzó a discutirse a principios del siglo XIX. En este texto, en cambio, vamos a ver cómo evolucionó el conocimiento del suelo a partir de ese momento.
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| Arturo J. P. Granged (Universidad de Sevilla) examinando un perfil de suelo. Antonio Jordán/Imaggeo. |
Mitos y leyendas antes del siglo XIX
El interés en el suelo nace con el sedentarismo gracias a la agricultura, que se fue implantando durante el Neolítico (que, según la zona, llegó hace entre 8000 y 5000 años).
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| Reconstrucción de un asentamiento neolítico de hace unos 3000 años en el museo del yacimiento arqueológico de Jinsha (Sichuan, China). Gary Todd/Wikimedia Commons. |
A lo largo de la historia y hasta tiempos relativamente recientes, como hemos visto en entradas anteriores, no existía la concepción de suelo como un sistema ecológico o un ente diferenciado objeto de estudio. Antes de 1800 y, concretamente, durante el siglo XVIII, la atención científica hacia el estudio de los suelos se centraba principalmente en la mejora agrícola, abordando cuestiones como el riego, el drenaje, el laboreo, la fertilización o el encalado, siendo común la realización de análisis químicos, físicos y mineralógicos. Este período también fue testigo del surgimiento de varios mitos en relación con el origen del suelo y los nutrientes que sustentan el crecimiento de las plantas.
La teoría del humus
Un ejemplo paradigmático de estos mitos es la teoría del humus, atribuida al agrónomo alemán Albrecht D. Thaer (1752–1828). El señor Thaer era médico en la corte de Jorge III (de Gran Bretaña e Irlanda) y fundó una escuela de agricultura en Moegelin (hoy, Reichenow-Möglin, en Brandenburgo, Alemania), invitado por Federico Guillermo III de Prusia. Según la teoría del humus (que nunca pasó de hipótesis), las plantas se alimentan de sustancias que comparten similitudes con ellas. Se pensaba que el humus era una especie de banquete esencial para las plantas, siendo absorbido por las raíces y transformado en material vegetal. En su texto Grundsätze der rationellen Landwirthschaft (Principios de agricultura racional, 1852), traducido al inglés como The principles of agriculture (Principios de agricultura; disponible aquí), y que es el que yo he leído porque el alemán me da más pereza, Thaer escribe:
El humus es, como ya hemos observado, esa parte del suelo de la cual las plantas obtienen su nutriente. La riqueza de un suelo, o esa cualidad que posee cuando se dice que es fértil, depende esencialmente de las proporciones de humus que contiene, aunque muchas personas interpretan el término "fértil" como aplicable a terrenos de naturaleza más o menos arcillosa.
[...]
Así, por ejemplo, la arcilla pura, refinada por el agua, es beneficiosa y eficaz cuando se aplica a un suelo arenoso; pero si el suelo estuviera compuesto principalmente de tierra silícea, no produciría más efecto que el resultado del humus contenido en él. En este último caso, por lo tanto, se requeriría una gran cantidad en el suelo.
Albrecht D. Thaer. The principles of agriculture (1852).
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| Suelos ricos en humus. Izquierda: Leptosol réndzico en Atajate (Málaga); más detalles. Derecha: Histosol en los Montes Wicklow (Dublín, Irlanda); más detalles. Antonio Jordán/Imaggeo. |
Este concepto, aunque fascinante, ha sido superado por descubrimientos más recientes. Tomemos el ejemplo de los estudios actuales sobre la absorción de nutrientes. Se ha demostrado que las plantas no solo dependen del humus, sino que extraen una variedad de elementos del suelo, como nitrógeno, fósforo y potasio. Los científicos han identificado los diferentes roles que desempeñan estos nutrientes en el desarrollo saludable de las plantas, desmitificando la idea de que el humus es el único protagonista en la nutrición vegetal.
Próximamente veremos cómo se produjo el salto a la moderna Ciencia del Suelo.



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