Los comienzos de la ciencia del suelo en América
En la América precolombina, civilizaciones como aztecas, mayas e incas desarrollaron sistemas agrícolas complejos y sostenibles, que combinaban un profundo conocimiento del suelo con prácticas innovadoras como el policultivo, la rotación de cultivos, sistemas de riego, aterrazamientos y chinampas. Estos sistemas permitieron la conservación del agua, la mejora de la fertilidad y la producción estable en entornos variados, desde valles hasta laderas montañosas. La agricultura, además de ser clave para la alimentación y otros usos, estuvo profundamente integrada en la cosmovisión y religión de estos pueblos, simbolizando una relación armoniosa con el medio natural y una gestión avanzada del riesgo ambiental. Su legado perdura en la agricultura moderna de América Latina.
◼ Antonio Jordán López
Agricultura precolombina: ciencia y cosmovisión en la gestión del suelo
El papel central de la agricultura en América
En la América precolombina, la agricultura desempeñaba un papel fundamental en las civilizaciones avanzadas que florecieron en diversas regiones del continente, desde los aztecas (también llamados mexicas) y mayas en Mesoamérica hasta los incas en los Andes peruanos. Estas culturas desarrollaron sistemas agrícolas complejos y sostenibles que estaban estrechamente relacionados, por un lado, con su profundo conocimiento de los suelos y su capacidad para adaptarse a diversos entornos geográficos y, por otro, con su cosmovisión:
Del misterio y seguramente fascinación, que nuestros antepasados más lejanos le profesaron al sol, a las lluvias y al crecimiento y reproducción de los animales y las plantas; se fue pasando poco a poco, a una adecuación e interacción inevitable con el medio natural.
De allí que la agricultura debió, sin duda alguna, influir poderosamente entonces, en la génesis, desarrollo y justificación, de todas las nociones mágicas-religiosas que los pueblos precolombinos fueron forjando y transmitiendo de generación a generación, a lo largo de todo el esplendor que tuvieron sus civilizaciones. Por tanto, la agricultura no se limitó a ser la base fundamental para cubrir las necesidades básicas relacionadas con la alimentación, la provisión de medicinas, combustibles, ornamentos y materiales de construcción; sino que y en virtud de ese extraordinario y decisivo rol que simbolizaba en sus vidas, se valieron de ella para fundamentar una hermosa, rica y maravillosa cosmovisión religiosa.
Pedro Rivera Ramos. La agricultura y la religión precolombina (2011).
Diversidad en un palmo de tierra
Los pueblos indígenas de América precolombina no solo cultivaban una variedad impresionante de plantas, como maíz, alubias, calabaza, patata y quinoa, sino que también implementaban técnicas innovadoras para mejorar la fertilidad del suelo y conservar el agua.
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| Plantas nativas del Nuevo Mundo. En sentido horario, desde arriba a la izquierda: 1. Maíz (Zea mays); 2. Tomate (Solanum lycopersicum); 3. Patata (Solanum tuberosum); 4. Vainilla (Vanilla sp.); 5. Árbol del caucho (Hevea brasiliensis); 6. Cacao (Theobroma cacao); 7. Tabaco (Nicotiana rustica). Varios autores/Wikimedia Commons. |
Tecnología prehispánica
Sistemas de riego y aterrazamientos
En México, y en Perú, aztecas, mayas e incas construyeron sistemas de riego y aterrazamientos en torno al siglo V a.e.c.
Aztecas y mayas cultivaban los valles, donde el agua estaba disponible, y solían fabricar sustratos artificiales a partir de plantas acuáticas, arcilla y estiércol.
Los incas llegaron a transportar el suelo fértil desde los valles hasta los sistemas de terrazas y canales en las laderas de las montañas. Estos sistemas permitían la agricultura en áreas que de otro modo serían improductivas debido a la falta de agua, como las zonas áridas de los Andes.
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| Machu Picchu (Perú). Diego Delso/licencia CC-BY-SA. |
El policultivo
Uno de los aspectos más destacados del conocimiento de los suelos en estas civilizaciones era su comprensión de la importancia de la diversidad y la rotación de cultivos. Los agricultores precolombinos practicaban el policultivo, sembrando diferentes tipos de cultivos en un mismo lugar para aprovechar las sinergias naturales entre las plantas. Esta práctica no solo contribuía a mantener la fertilidad del suelo, sino que también ayudaba a prevenir plagas y enfermedades, promoviendo así la estabilidad de los ecosistemas agrícolas.
Además, implementaban sistemas de rotación de cultivos para permitir que ciertas parcelas de tierra descansaran y se recuperaran mientras se cultivaban otros cultivos en diferentes áreas. Esta práctica contribuía a evitar la degradación del suelo y garantizaba la sostenibilidad a largo plazo de sus sistemas agrícolas.
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| Aterrazamientos prehispánicos en la Cordillera Occidental de los Andes Peruanos. Fernando Leceta Gobitz/Imaggeo. |
Las chinampas
Un ejemplo de innovación agrícola que aún se utiliza es la chinampa. Las chinampas son un sistema de cultivo mesoamericano extraordinario e ingenioso, utilizado principalmente por los pueblos que habitaron la cuenca de México, como los aztecas. A menudo se les llama “jardines flotantes”, aunque en realidad no flotan. Más bien se trata de pequeñas parcelas de tierra fértil construidas sobre cuerpos de agua, como lagos poco profundos, frecuentes en zonas como Tenochtitlan.
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| Chinampa con cultivo de rábano en el Lago de Xochimilco. David Arqueas/Wikimedia Commons. |
Para construir una chinampa, se tejían balsas de ramas y cañas sobre las que se depositaban capas de lodo del fondo del lago, vegetación en descomposición y otros materiales orgánicos. Se anclaban plantando en ellas ahuejotes, un tipo de sauce cuyas raíces estabilizaban la chinampa y ayudaban a conservar la humedad. El resultado era especie de isla altamente productiva, capaz de rendir varias cosechas al año gracias a su riego natural. Este sistema permitía alimentar a poblaciones grandes y se considera uno de los logros más sofisticados de la agricultura precolombina. De hecho, algunas chinampas todavía se utilizan en lugares como Xochimilco, al sur de Ciudad de México, donde siguen siendo símbolo de herencia cultural y sostenibilidad.
La clasificación azteca del suelo
Los aztecas desarrollaron una clasificación del suelo basada en propiedades como su fertilidad, textura, humedad, su ubicación topográfica y tipo de vegetación para planificar su uso y su manejo agrícola. El profundo conocimiento de los suelos y las prácticas agrícolas innovadoras de las civilizaciones precolombinas no solo les permitieron sustentar poblaciones densas (como las ciudades de Machu Picchu, Tenochtitlán o Teotihuacán) y desarrollar sofisticadas estructuras sociales y culturales, sino que también sentaron las bases para la agricultura moderna en los actuales países latinoamericanos.
Resumen
- La agricultura fue clave en civilizaciones como la Azteca, la Maya o la Inca.
- Los agricultores americanos prehispánicos desarrollaron sistemas agrícolas sostenibles y adaptados al entorno.
- Utilizaban policultivo para conservar la fertilidad y controlar plagas.
- La rotación de cultivos evitaba la degradación del suelo.
- Construyeron sistemas de riego y aterrazamientos para zonas áridas.
- Las chinampas son parcelas agrícolas sobre lagos, con riego natural.
- Los aztecas clasificaban los suelos según su textura y fertilidad.
- La agricultura estaba integrada en su cosmovisión y prácticas religiosas.
- La tecnología agrícola prehispánica permitía alimentar grandes poblaciones urbanas.
- El conocimiento agrícola prehispánico es base para la agricultura moderna en Latinoamérica.
Preguntas para pensar un poco
¿Cómo gestionaban los aztecas la fertilidad del suelo?
¿Qué técnicas usaban los incas para cultivar en las montañas?
¿Por qué el policultivo era fundamental para la sostenibilidad agrícola?
¿En qué consisten las chinampas y por qué son tan eficientes?
¿Qué relación tenían la agricultura y la cosmovisión indígena?
¿Cómo ayudaban los aterrazamientos a controlar la erosión?
¿Qué plantas nativas cultivaban en la América precolombina?
¿Cómo se adaptaban estas civilizaciones a la variabilidad climática?
¿Cuál es el legado agrícola de estas culturas en la actualidad?
¿Qué nos pueden enseñar estos sistemas antiguos sobre sostenibilidad?




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