Ladies and gentlemen: the Rolling Stones!
Bueno, "rolling" lo que se dice "rolling", no tanto. Pero Racetrack Playa, en el Valle de la Muerte (California), es un lugar conocido por el fenómeno de las "piedras navegantes", que parecen moverse solas dejando huellas en el suelo. Aunque inicialmente se atribuyó el movimiento al viento, experimentos recientes sugieren que placas de hielo empujadas por brisas suaves son las responsables. A lo largo de los años, el fenómeno ha sido investigado por científicos utilizando GPS y cámaras de intervalos de tiempo, logrando observar el desplazamiento de estas piedras en condiciones específicas.
◼ Antonio Jordán López
El Valle de la Muerte: ciencia, hielo y piedras que se mueven solas
¿Se mueven solas?
Racetrack Playa es una llanura sin vegetación ubicada en la parte noroeste del Valle de la Muerte, en el Parque Nacional del Valle de la Muerte (California, EEUU; haz clic aquí para verlo en Google Maps). Aunque "playa" es la palabra española para un tipo de formación costera, también se usa en inglés para referirse a un lago seco. Racetrack Playa ocupa un área de 4.5 km (norte-sur) por 2 km (este-oeste), que está a 1130 m sobre el nivel del mar, entre las Montañas Cottonwood y la Cordillera Last Chance (que significa, literalmente, "última oportunidad"). O los lugareños tienen un gusto cenizo por la toponimia o realmente el sitio es muy desagradable.
La superficie es extremadamente plana y permanece seca durante la mayor parte del año, aunque se inunda parcialmente durante la temporada de lluvias formando un lago poco profundo que se evapora rápidamente. En invierno se forma una capa relativamente gruesa de hielo en los momentos más fríos del día.
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| ¡Quieta! Sandy Redding/Flickr. |
El impresionante entorno ha sido lugar de rodaje de muchísimas películas, incluyendo Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza (1977), Star Wars. Episodio VI: El retorno del Jedi (1983), Espartaco (1960) o Las minas del rey Salomón (1950), así como series de televisión, incluyendo episodios de La dimensión desconocida (1959-1964). Además, está relativamente cerca de la famosa Área 51, un destacamento del ejército norteamericano famoso por las teorías de la conspiración sobre el ocultamiento de extraterrestres, la manipulación del clima e incluso los viajes en el tiempo.
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| Valle de Racetrack Playa. Jon Sullivan/Wikimedia Commons. |
Las piedras navegantes del Valle de la Muerte
A pesar de su interés geomorfológico y ambiental, Racetrack Playa es conocida en todo el mundo por el fenómeno de las piedras que se deslizan, piedras deslizantes o piedras que navegan (en inglés, sailing stones), porque en la superficie de la cuenca aparecen frecuentes piedras dispersas que parecen haber dejado un rastro detrás de ellas, por lo que parece que algo o alguien las ha arrastrado sobre la superficie del suelo sin que nadie las haya visto moverse nunca.
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| Piedras viajando sobre Racetrack Playa. Sandy Redding/Flickr. |
Gasolina para pirados
Los antiguos nativos creían que las piedras eran movidas por espíritus que estaban apresados en ellas. Hasta aquí, bien, porque se trata de conocimiento precientífico. El conocimiento precientífico es:
[...] El conocimiento formulado previamente a la existencia del científico, en épocas anteriores, más o menos remotas. Los saberes ancestrales de las sociedades tradicionales pueden ser considerados preciencia; su existencia es anterior a la del conocimiento científico moderno. En la preciencia, el ser humano buscaba conocer los fenómenos de la realidad a través de las facultades de la imaginación y la percepción, a través de un lenguaje alegórico, narrativo, figurativo o metafórico; por ejemplo, la herbolaria.
E. Gutiérrez (2019). El conocimiento científico y la supervivencia del conocimiento precientífico, la pseudociencia y la anticiencia. . Unidades de Apoyo para el Aprendizaje. CUAED/Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia-UNAM. Consultado el 04/06/2025.
Pero el fenómeno es tan llamativo que en décadas recientes ha sido "investigado" por pseudocientíficos que han atribuido el movimiento de las piedras a fantasmas (👻), fenómenos energéticos (💡), anomalías del campo gravitatorio (🧲), actividad extraterrestre (👽) y otras hipótesis divertidas (🧙).
Todas estas hipótesis son excitantes, pero, como dice Saramago, estos son otros tiempos y la ciencia es hoy mucho más exigente:
En consecuencia, y por exclusión de partes, tenemos que pensar que la península se desliza sobre sí misma, a una profundidad ignorada, como si se hubiera dividido horizontalmente en dos placas, [...], así estará navegando en los abismos, en algún lugar de los océanos, el Holandés Errante de triste memoria. La tesis es seductora y tiene misterio, con una puntita más de imaginación podría proporcionar el más fascinante capítulo de las Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino. Pero éstos son otros tiempos, y la ciencia es hoy mucho más exigente, y como no es posible descubrir lo que hace que la península se desplace sobre el fondo del mar, entonces que alguien vaya, con sus humanos ojos, a ver el prodigio, a filmar el arrastre de la gran masa de piedra, a grabar quizá esa especie de grito de ballena, ese rechinar, ese desgarro interminable.
José Saramago. La balsa de piedra (1986).
Buscando la respuesta en el viento
Los primeros enfoques científicos para estudiar este proceso geomorfológico sugirieron la hipótesis de que el viento era la causa principal de los movimientos de las piedras. Porque como cantaba Bob Dylan, pensaban que la respuesta estaba flotando en el viento:
The answer, my friend, is blowin' in the wind.
The answer is blowin' in the wind.
Bob Dylan. Blowin' in the wind (1963).
No obstante, los autores de estos primeros trabajos eran conscientes de que la cuestión no era simple y quedaba más por hacer. Porque un buen trabajo científico no siempre encuentra la explicación, pero señala el camino para que otros puedan seguir investigando:
El movimiento de la unidad en un lapso tan amplio apenas permite concluir razonablemente que la causa no sea otra que los témpanos de hielo arrastrados por el viento que arrastran las piedras salientes. Las barreras de hielo y otras evidencias indican un movimiento de cizallamiento litoral, factible para los témpanos de hielo, pero imposible para el empuje del hielo por expansión térmica.
El autor no encuentra evidencia de que las piedras, arrastradas libremente por el viento, hayan dejado huellas. Si bien no se ha refutado, esta idea enfrenta serias objeciones en muchas otras huellas de objetos pequeños, además de las estudiadas, y es inviable para huellas grabadas por piedras de 136 kg.
George M. Stanley (1955). Origin of playa stone tracks, Racetrack Playa, Inyo County, California. GSA Bulletin 66(11):1329-1350.
Louis G. Kirk, un guarda del Servicio de Parques Nacionales, especuló que los vientos locales fuertes causaban el movimiento de las piedras sobre la superficie fangosa después de fuertes lluvias. Jim McAllister y Allen Agnew (del Servicio Geológico de Estados Unidos, USGS) realizaron un experimento en 1948. Tuvieron la idea de que el movimiento de las piedras se debía a los fuertes vientos que soplaban sobre la superficie inundada de la planicie tras la lluvia. Los dos investigadores inundaron una pequeña parte de la llanura y utilizaron un aeromotor para crear un fuerte flujo de aire para mover las piedras. Lamentablemente, no lograron replicar el resultado natural. Además, los vientos locales pueden alcanzar los 150 kilómetros por hora, pero no son suficientes para mover algunas de las piedras, que pueden pesar hasta cientos de kilos en algunos casos.
Así que, de momento, la comunidad científica se encontraba tan perpleja como la Comunidad del Anillo ante las puertas de Moria.
- Sí -dijo Gandalf-, es probable que estas puertas estén gobernadas por palabras. Algunas puertas de enanos se abren sólo en ocasiones especiales, o para algunas personas en particular; y a veces hay que recurrir a cerraduras y llaves aun conociendo las palabras y el momento oportuno. Estas puertas no tienen llave. En los tiempos de Durin no eran secretas. Normalmente estaban abiertas, y los guardias vigilaban aquí. Pero si estaban cerradas, cualquiera que conociese la contraseña podía decirla y pasar. Al menos eso es lo que se cuenta, ¿no es asi, Gimli?
- Así es -dijo el enano-, pero qué palabra era ésa, nadie lo sabe. Narvi, y el arte de Narvi, y todos los suyos han desaparecido de la faz de la tierra.
- Pero ¿tú no conoces la palabra, Gandalf? -preguntó Boromir, sorprendido.
- ¡No! -dijo el mago.
J. R. R. Tolkien. La Comunidad del Anillo; El Señor de los Anillos (1954).
Durante las décadas siguientes, los investigadores no pudieron explicar la naturaleza de este fenómeno, aunque se sugirió un posible vínculo con la capa de hielo formada en el lago en ciertas épocas del año. John Reid (Hampshire College) y su equipo también concluyeron que el viento, por sí solo, no es suficiente para mover las piedras, y plantearon la hipótesis de que la capa de hielo era empujada por el viento durante el invierno, arrastrando así a las piedras.
Rocas de ángulos pronunciados de hasta 320 kg se encuentran en Racetrack Playa, en el Valle de la Muerte, California; los senderos que conducen hasta ellas indican que las rocas se han movido grandes distancias. Este proceso nunca se ha presenciado. Aunque los vientos fuertes y una superficie húmeda parecen necesarios, persiste la controversia sobre la necesidad de otras condiciones, especialmente capas de hielo. [...]. Como propuso Stanley (1955), parece que las rocas, que descansaban sobre el lodo, estaban atrapadas en una única capa de hielo flotante. [...] Las grandes capas de hielo pueden mover rocas incluso con vientos suaves y podrían explicar la suave curvatura de las vías de cientos de metros de longitud, un patrón muy improbable con fuertes vientos racheados y sin hielo.
John B. Reid, Edward P. Bucklin, Lily Copenagle, Jon Kidder, Sean M. Pack, Pratigya J. Polissar y Michael L. Williams (1995). Sliding rocks at the Racetrack, Death Valley: What makes them move? Geology 23(9): 819–822.
Paula Messina (Departamento de Geología de la Universidad Estatal de San José) analizó la trayectoria de diferentes piedras utilizando GPS durante la realización de su tesis doctoral, titulada The Sliding Rocks of Racetrack Playa, Death Valley National Park, California: Physical and Spatial Influences on Surface Processes (Las rocas deslizantes de Racetrack Playa, Parque Nacional del Valle de la Muerte, California: Influencias físicas y espaciales en los procesos superficiales). Observó que algunas de las marcas del suelo eran lineales, lo que sugería la influencia del viento, pero otras eran curvas o irregulares. Estimó que la velocidad del viento necesaria para que las piedras se movieran de esta manera era de varios cientos de kilómetros por hora.
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| El investigador Kyle Yawn marca y fotografía el trayecto de las piedras sobre la superficie de arcilla. NASA Godard Space Flight Center/Flickr. |
Hielo y viento
Más recientemente, Ralph Lorenz (Universidad Johns Hopkins) y su equipo replicaron el fenómeno de una manera muy simple. Se dieron cuenta de que en algunos casos, la dirección de las estelas de las rocas cambiaba bruscamente cuando se acercaban entre sí, como si las rocas se hubieran golpeado y tomado diferentes direcciones. La única forma posible de que esto suceda es que haya una masa de hielo alrededor de cada roca al impactar con otra, sin dejar de desviarse debido al bajo coeficiente de fricción del hielo. El bueno de Ralph probó su teoría en su propia casa con piedras, el congelador y un par de fiambreras... ¡y las piedras se movieron!
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| Detalles del experimento de Lorenz, Jackson, Barnes, Spitale y Keller con piedras incluidas en "pasteles de hielo" (Lorenz et al., 2008). |
El equipo de Lorenz sugirió que el movimiento de las piedras en Racetrack Playa se debe al efecto de los vientos débiles sobre las piedras flotantes que están incluidas en lo que él llamó "pasteles de hielo", como también ocurre en las playas de mareas árticas. Los pasteles de hielo permiten que las piedras se muevan sobre el lecho inundado. Las piedras llegan a la playa desde las laderas circundantes o por otros procesos. Durante la lluvia, el agua no tiene una salida posible, por lo que se acumula y el área se inunda. Si la temperatura es lo suficientemente baja, se forma una capa de hielo en la superficie del agua líquida. Las piedras parcialmente incrustadas en el hielo flotante se elevan ligeramente sobre el fondo con el aumento del nivel del agua.
Sugerimos que la existencia de muchos de los senderos rocosos tallados en Racetrack Playa, en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, se debe principalmente al efecto de vientos arbitrariamente débiles sobre las rocas, que son arrastradas del lecho blando por pequeñas balsas de hielo, como también ocurre en las playas árticas de marea, formando barreras de rocas. Estos bloques de hielo no necesitan tener una superficie particularmente grande si el hielo tiene el espesor adecuado; permiten el movimiento de las rocas al reducir la flotabilidad de las fuerzas de reacción y fricción en el lecho, no al aumentar la resistencia del viento. Se calcula el espacio de parámetros del espesor y la extensión del hielo frente al tamaño de la roca para la flotación, y se determina que es razonable. Demostramos el efecto con un experimento sencillo.
Ralph D. Lorenz, Brian K. Jackson, Jason W. Barnes, Joe Spitale y John M. Keller (2011). Ice rafts not sails: Floating the rocks at Racetrack Playa. American Journal of Physics 79:37-42.
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| Piedras desplazadas en el hielo sobre una fina capa de agua de lluvia en Racetrack Playa. Richard D. Norris, James M. Norris, Ralph D. Lorenz, Jib Ray, Brian Jackson/Wikimedia Commons. |
Según el equipo de Lorenz, tanto la fricción entre el hielo y el agua como entre las piedras y el lecho son muy pequeñas, por lo que el viento que sopla con cierta intensidad empuja el hielo (y las rocas incrustadas en él). Si las piedras y el barro en el fondo llegan a rozarse en algún momento, las piedras arrastradas dejarán un rastro que permanece una vez que el hielo se ha derretido y el agua se ha evaporado.
Algunos fotógrafos de la naturaleza como Sandy Redding y Steve Mendenhall (en la fotografía al inicio de esta entrada) han intentado capturar el movimiento de las piedras, pero no lo han conseguido. Según Lorenz, "el movimiento ocurre solo durante unos pocos segundos, en momentos concretos separados por varios años", y "esto exigiría una paciencia excepcional, además de suerte". Por lo tanto, es probable que las rocas se desplacen solo durante los días más fríos y ventosos que ocurren cada varios años.
La perseverancia y el invierno de 2013 trajeron la explicación
A pesar de su experimento, Lorenz y sus amigotes de diferentes universidades y centros de investigación no se habían quedado a gusto. Así que volvieron a la carga para realizar experimentos in situ. En diciembre de 2013 este equipo de investigadores utilizó un seguimiento por GPS y fotografías a intervalos de tiempo (o, en inglés, time-lapse photo). El 20 de diciembre se documentó el movimiento de más de 60 piedras. Entre esa fecha y enero de 2014, algunas de las piedras llegaron a moverse más de 200 metros, aunque no de manera continuada. El experimento puso de manifiesto que el viento o los "pasteles de hielo" de Lorenz no eran la explicación exacta (aunque algo de eso había).
Lo que se observó es que ocasionalmente se pueden formar capas de hielo de algunos milímetros de espesor que flotan sobre la fina lámina de agua que puede acumularse brevemente durante diferentes momentos en invierno. Estas placas de hielo flotantes son aún más efímeras que la lámina de agua, pues normalmente se derriten durante la mañana. Sin embargo, sí pueden ser impulsadas por el viento suave. Cuando esto ocurre, las placas de hielo (o fragmentos separados de ellas) pueden empujar a las piedras a velocidades medidas de 5 metros por minuto, algo así como un caracol muy veloz o un niño gateando despacito.
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| Fotografías a intervalos de tiempo de piedras inmóviles (flechas azules) y una piedra moviéndose (flecha roja) durante minuto y medio. Richard D. James M. Norris, Ralph D. Lorenz, Jib Ray y Brian Jackson Richard/PLOSOne. |
Mediante GPS se determinó que algunas piedras se movieron durante períodos de aproximadamente un cuarto de hora, mientras que otras se movieron varias veces durante el experimento. Los resultados se publicaron aquí.
Una condición necesaria para el movimiento de rocas que observamos es la existencia de una poza de playa lo suficientemente profunda como para sumergir la sección sur de la misma, pero lo suficientemente superficial como para dejar muchas rocas parcialmente expuestas en la superficie. Otras características recurrentes de los eventos de movimiento de rocas que observamos incluyen la presencia de hielo flotante, temperaturas y luz solar suficientes para crear pozas de deshielo en el hielo, y brisas ligeras lo suficientemente constantes como para impulsar el hielo flotante. Si bien el hielo se rompe alrededor de las rocas, incluso las capas de hielo delgadas en movimiento pueden generar la fuerza suficiente para impulsar las rocas a través de la poza. Todos los eventos de movimiento de rocas observados ocurrieron cerca del mediodía, cuando el hielo se había derretido lo suficiente como para permitir su ruptura. La formación de estelas en las rocas es difícil de observar, ya que se forman debajo de la superficie de la poza cubierta de hielo, donde a menudo no son evidentes hasta que el hielo se ha derretido y el agua líquida se ha eliminado. Además, el movimiento de las rocas es lento y relativamente breve (nuestras piedras con GPS se desplazaron a velocidades de 2 a 5 m/min durante hasta 16 minutos), por lo que es probable que una observación superficial pase por alto rocas en movimiento. Los datos de la estación meteorológica muestran que las temperaturas gélidas necesarias para la formación de hielo y los vientos de más de 3 a 5 m/s son fenómenos comunes en Racetrack Playa durante las semanas más frías del invierno. Por lo tanto, la ocurrencia extremadamente episódica de movimiento de rocas (de años a décadas) probablemente se deba a la poca frecuencia de lluvia o nieve suficiente para formar charcas invernales.
Richard D. Norris, James M. Norris, Ralph D. Lorenz, Jib Ray y Brian Jackson (2014). Sliding rocks on Racetrack Playa, Death Valley National Park: first observation of rocks in motion. PLoS ONE 9(8): e105948.
De modo que si llueve durante el próximo invierno y se acumula algo de agua sobre el Valle de la Muerte, podrías intentar acercarte a ver el proceso. El momento más probable sería muy temprano durante el amanecer. ¿Te atreves? ¡Abrígate!
¿Hay más Racetrack Playas?
Pues sí. Racetrack Playa no es el único sitio donde este fenómeno ha sido estudiado, aunque sí el más conocido. En el mismo EEUU, también se ha observado en Little Bonnie Claire Playa, en el condado de Nye (Nevada). Pero si, por lo que sea, te viene mal un viaje tan largo, este fenómeno también se ha observado en otros sitios, como España. Concretamente en las Lagunas del Altillo (Toledo; aquí). ¡Iker Jiménez les dedicó un programa y todo! Pero es que Iker Jiménez es capaz de eso y más.
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| Iker Jiménez contando milongas, disfrazado de la Princesa Leia. Aitor Lopez de Audikana/Flickr. |
Resumen
- Racetrack Playa es una llanura seca y plana en el Valle de la Muerte (California), famosa por sus "piedras navegantes".
- Las piedras parecen dejar rastros al moverse sin que nadie las vea desplazarse.
- Antiguas leyendas atribuían el movimiento a espíritus, y teorías modernas han sugerido fantasmas, extraterrestres o energía.
- Inicialmente, los investigadores pensaron que el viento podría ser responsable del movimiento de las piedras, pero eso no explicaba el movimiento de rocas pesadas.
- Se observó que en invierno se forman capas delgadas de hielo sobre el agua acumulada en la playa.
- Según la hipótesis de los investigadores, el hielo atraparía las piedras, y el viento movería esas placas de hielo, arrastrando las piedras suavemente.
- Experimentos en laboratorio confirmaron que piedras con "pasteles de hielo" se desplazan con poca fuerza.
- En 2013-2014 se registraron movimientos reales de piedras con GPS, confirmando que es el viento el que mueve las placas de hielo con las piedras en su interior.
- El movimiento es lento, breve y ocurre solo en condiciones muy específicas de frío, agua y viento.
- Fenómenos similares se han observado en otras playas secas en EEUU y España, como las Lagunas del Altillo (Toledo).
Preguntas para pensar un poco
¿En qué se parecen Racetrack Playa y las Lagunas del Altillo?
¿Qué condiciones permiten el movimiento de las piedras?
¿Qué experimentos sencillos podrían replicarse en casa?
¿Qué disciplinas científicas están involucradas en su estudio?
¿Qué herramientas tecnológicas se usaron para investigarlo?
En Lillo (Toledo), se atribuía el movimiento de las piedras de las Lagunas del Altillo a la patrona del pueblo. ¿Podrías inventar alguna otra teoría pseudocientífica para el movimiento de las piedras?
¿Qué otros fenómenos científicos se intentan explicad con teorías pseudocientíficas?
Inventa una teoría pseudocientífica para cualquier fenómeno natural que se te ocurra y explícasela a tus amistades. A ver qué te dicen.








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