Cuando el mar gana terreno
Las costas nunca han sido lugares completamente estables, pero en las últimas décadas la subida del nivel del mar está acelerando cambios que antes ocurrían lentamente. Playas que se estrechan, dunas erosionadas, humedales que pierden espacio para desplazarse hacia el interior y acuíferos que se salinizan forman parte de una cadena de transformaciones que afectan tanto a los ecosistemas como a las sociedades humanas. En regiones como Doñana, el Delta del Ebro o diversas zonas del litoral mediterráneo y atlántico, estas dinámicas ya son visibles. Comprender cómo interactúan procesos geomorfológicos, ecológicos e hidrológicos es esencial para entender por qué las costas son uno de los territorios más sensibles al cambio climático.
◼ Antonio Jordán López
Cuando la costa pierde espacio: erosión, intrusión salina y humedales comprimidos
El aumento del nivel del mar está transformando playas, humedales y acuíferos costeros; estos cambios, cada vez más visibles, alteran ecosistemas y afectan a las comunidades humanas que viven junto al mar
Una mañana cualquiera en la playa de Matalascañas. El paseo marítimo está casi vacío y el mar llega más cerca de lo que muchos recuerdan. Donde antes había varios metros de arena, ahora las olas rompen junto al paseo marítimo.
No es un cambio repentino. Ha ocurrido poco a poco, año tras año.
A lo largo de la historia, la línea que separa la tierra del mar nunca ha sido realmente estable. Las costas avanzan y retroceden de forma natural, moldeadas por el oleaje, las corrientes y el movimiento de los sedimentos. La mayoría de las veces, los cambios se producen lentamente, mientras que en otros casos la transformación ocurre bruscamente, como ocurre tras un tsunami o una fuerte tormenta, pero lo normal es que los cambios ocurran en equilibrio con las condiciones ambientales.
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| Marisma de Doñana. Héctor Garrido/EBD-CSIC. |
¿Por qué está subiendo el nivel del mar?
El nivel medio del mar está aumentando principalmente por dos procesos relacionados con el calentamiento global. El primero es la expansión térmica del agua: cuando el océano se calienta, el agua ocupa más volumen. El segundo es la pérdida de hielo continental, especialmente en Groenlandia y la Antártida, cuyo deshielo añade agua a los océanos.
Las mediciones satelitales y mareográficas muestran que el nivel del mar ha subido entre 15 y 25 centímetros desde finales del siglo XIX, y que el ritmo de aumento se ha acelerado en las últimas décadas. Aunque pueda parecer una cifra pequeña, incluso unos pocos centímetros pueden modificar la dinámica de playas, estuarios y acuíferos costeros.
De todo esto hemos hablado con detalle anteriormente aquí (La subida del nivel del mar explicada sin rodeos) y aquí (La subida del nivel del mar: Matalascañas como espejo del cambio climático).
¿Con qué velocidad sube el nivel del mar?
En las últimas décadas ese equilibrio se está alterando de forma más rápida de lo normal. El aumento del nivel del mar está acelerando procesos geomorfológicos y ecológicos que antes ocurrían lentamente, transformando paisajes costeros y poniendo bajo presión a los ecosistemas que dependen de ellos.
“La primera revelación la tuve cuando viajé por el delta del Mekong en Vietnam hace 10 años”, recuerda Philip Minderhoud, profesor de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) y coautor de la investigación. “En las evaluaciones de impacto internacionales, se asumía que la tierra comenzaría a inundarse si el nivel del mar subía entre 1,5 y 2 metros”, añade este experto en hundimiento de tierras costeras y deltas. “Pero pude observar que el nivel del agua superficial, que estaba en relación directa con el nivel del mar, ya se encontraba en muchos lugares a varios decímetros de la superficie terrestre. Esto apuntaba a que el nivel real del mar era mucho más alto de lo que indicaban las evaluaciones disponibles”, señala Minderhoud. Aquella observación acabó en una investigación sobre el terreno que mostró cómo aquel delta vietnamita ya estaba a merced de las aguas saladas del océano.
Miguel Ángel Criado. La altura del nivel del mar en las costas del planeta es mayor de lo que se pensaba: “Podríamos ver impactos devastadores”. El País (04/03/2026).
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| Vista aérea de las inundaciones causadas por un temporal de levante en Vera (Almería). Policía Local/El País. |
¿Qué riesgos tiene la subida del nivel del mar?
Detrás de este fenómeno no hay un único cambio visible, sino una cascada de efectos que afectan a playas, humedales, acuíferos y, por supuesto, a las comunidades humanas que viven en estos sitios y a las cosas que solemos hacer los humanos para procurarnos el sustento.
"La subida del nivel del mar es una consecuencia lenta pero imparable del calentamiento que ya está afectando a las poblaciones costeras y que continuará durante siglos", afirma la profesora Natalya Gómez, coautora del estudio [Assessing the exposure of buildings to long-term sea level rise across the Global South] y titular de la cátedra de investigación sobre interacciones entre la capa de hielo y el nivel del mar de la Universidad McGill. "La gente cree que el nivel del mar subirá decenas de centímetros, o quizá un metro, pero en realidad podría seguir subiendo muchos más. si no dejamos rápidamente de quemar combustibles fósiles".
Si el litoral subiera hasta cinco metros o más -lo que los expertos advierten que podría ocurrir dentro de unos cientos de años-, más de 100 millones de edificios se verían afectados.
"Nos sorprendió el gran número de edificios en peligro por un aumento relativamente modesto del nivel del mar a largo plazo", añade Jeff Cardile, coautor y profesor de la Universidad McGill. "Algunos países costeros están mucho más expuestos que otros, debido a detalles de la topografía costera y a la ubicación de los edificios". Muchos de estos edificios están situados en zonas densamente pobladas y bajas, lo que significa que infraestructuras críticas y barrios enteros se verían afectados.
Aunque el estudio dirigido por McGill solo se centra en el Sur Global, la subida marítima es una grave amenaza para todo el mundo, incluida Europa. El año pasado, un estudio de modelización publicado en 'Scientific Reports' concluyó que los daños causados por la subida del nivel del mar podrían costar miles de millones a las economías de la UE y el Reino Unido de aquí a finales de siglo.
Liam Gilliver. La subida del nivel del mar amenaza más de 100 millones de edificios: ¿Cuál es la situación en Europa? Euronews (09/10/2025).
Comprender estas transformaciones es lo que nos permite entender por qué el litoral es uno de los espacios más sensibles al cambio climático.
Playas que se estrechan: la erosión costera y la subida del nivel del mar
Pero ¿qué ocurre exactamente cuando el nivel del mar empieza a subir? El primer efecto suele ser visible: las playas comienzan a estrecharse.
Uno de los efectos más visibles del aumento del nivel del mar es la erosión costera. Lo que antes podía parecer una fluctuación natural se está convirtiendo en una tendencia persistente: playas cada vez más estrechas y sistemas dunares debilitados.
La erosión costera es el proceso gradual de desgaste, desplazamiento y pérdida de material en las costas debido a la acción combinada de factores naturales y humanos. Las fuerzas del mar, como las olas, las mareas y las corrientes, son los principales agentes que erosionan la costa. Además, el aumento del nivel del mar asociado con el cambio climático también contribuye significativamente al proceso de erosión.
Universidad Ducens. ¿Qué es la erosión costera? Causas y efectos sociales (29/07/2023).
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| Erosión en la costa de Florida (EEUU). Paul Brennan. |
Basta un paseo por muchas costas mediterráneas o atlánticas para observar cambios que hace unas décadas eran menos evidentes. Las dunas aparecen recortadas en su base, como si alguien hubiera pasado un cuchillo por ellas. Las tormentas penetran más en tierra firme y la arena que antes se redistribuía lentamente ahora desaparece con mayor rapidez.
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| Dunas erosionadas por el mar en la playa de Isla Cristina (Huelva). Antonio Jordán/Imaggeo. |
En lugares como Matalascañas, La Antilla u otras zonas de la costa española, el paseo marítimo se encuentra cada vez más cerca del agua. La costa se comporta como una cuerda demasiado tensa: pierde grosor, se vuelve frágil y cada temporal acelera su desgaste.
Construida en los años sesenta y setenta en una zona de alta erosión natural, sin estudios de dinámica litoral y sobre sistemas dunares que actuaban como barrera, la urbanización [de Matalascañas] encarna el choque entre una arquitectura pensada para un mar fijo y una costa que siempre estuvo en movimiento. Las borrascas de 2026 no han hecho más que acelerar un proceso anunciado desde hace años, generando una sensación de abandono y urgencia en vecinos que ven cómo las soluciones de emergencia llegan tarde y nunca son definitivas.
Miguel Jorge. Matalascañas es el ejemplo de un fallo gordo de la arquitectura: pensar que la playa de tu infancia iba a ser como la recuerdas. Xataka (01/02/2026).
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| Una residente en Matalascañas muestra el lugar donde estaba la terraza de su casa, afectada desde hace años por la erosión de la costa. Paco Fuentes/El País. |
Este proceso tiene implicaciones geomorfológicas importantes. Las playas funcionan como reservas de sedimento que absorben la energía del oleaje. Cuando se reducen, la energía de las olas se transmite con mayor fuerza hacia las infraestructuras y hacia los ecosistemas situados tierra adentro.
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| Vista de la Sierra de Montsià desde el delta sur del río Ebro, España. Luca Trevisan/Imaggeo. |
Humedales comprimidos: cuando la costa no puede retroceder
Los humedales costeros -marismas, lagunas litorales o estuarios- actúan como auténticos amortiguadores naturales frente al mar. Funcionan como esponjas que absorben el impacto de las mareas y de las tormentas, reduciendo la energía de las inundaciones.
Sin embargo, estos ecosistemas necesitan espacio para desplazarse hacia el interior a medida que el nivel del mar sube. Cuando ese espacio no existe, se produce lo que los geomorfólogos llaman “compresión costera”: el mar empuja desde un lado y el relieve o las infraestructuras humanas bloquean el avance desde el otro.
"La compresión costera es una forma de pérdida de hábitat costero, en la que el hábitat intermareal se pierde debido a que la marca de agua alta queda fijada por una defensa o estructura (es decir, la marca de agua alta se apoya contra una estructura dura como un malecón) y la marca de agua baja migra hacia la tierra en respuesta al aumento del nivel del mar".
Esta es la definición más utilizada en la literatura y dentro de la comunidad de gestión costera en el Reino Unido en la actualidad. El término "compresión costera natural" [natural coastal squeeze] crea confusión y no debe utilizarse. Se sugiere que "estrechamiento costero" [coastal narrowing] es un término menos emotivo y mejor para usar como descripción general de las disminuciones en el ancho de la zona costera.
En algunos casos, la erosión de los hábitats intermareales frente a las defensas no se debe a la presencia de defensas y es incorrecto referirse a dicha pérdida de hábitat como compresión costera. Los ejemplos de estrechamiento costero frente a las defensas que no constituirían compresión costera incluyen la erosión de las marismas causada por el aumento del viento.
Nigel Pontee (2013). Defining coastal squeeze: a discussion. Ocean & Coastal Management 84:204-207. DOI: https://doi.org/10.1016/j.ocecoaman.2013.07.010.
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| Marisma de Doñana. Héctor Garrido/EBD-CSIC. |
En las marismas del Guadalquivir, junto al entorno del Parque Nacional de Doñana, la presión agrícola y urbanística limita esa migración natural. El resultado es una pérdida progresiva de superficie húmeda. Cuando llega un temporal, el agua avanza con más fuerza porque ya no encuentra la barrera natural que antes frenaba su expansión.
La desaparición de estos ambientes no es solo una cuestión paisajística. Las marismas son refugio para aves migratorias, áreas de cría para peces juveniles y reservorios de biodiversidad. Su pérdida implica también la reducción de funciones ecológicas fundamentales.
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| Flamencos en la Laguna de la Rianzuela (Sevilla). Antonio Jordán/Imaggeo. |
Intrusión salina: cómo la subida del nivel del mar afecta a acuíferos y suelos
Sin embargo, algunos de los cambios más importantes no se ven a simple vista: ¿qué ocurre bajo tierra cuando el mar avanza?
No todos los efectos del aumento del nivel del mar se perciben a simple vista. Uno de los más importantes ocurre bajo tierra: la intrusión salina en acuíferos y suelos.
En condiciones naturales, el agua dulce subterránea ejerce presión suficiente para mantener al agua marina alejada de los acuíferos costeros. Cuando el nivel del mar sube -o cuando los acuíferos se sobreexplotan- ese equilibrio se rompe. El agua salada comienza a penetrar lentamente hacia el interior.
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| Ría Formosa (sur de Portugal). Antonio Jordán/Imaggeo. |
Las consecuencias aparecen primero en la agricultura. Los cultivos empiezan a mostrar síntomas de estrés: hojas quemadas, menor crecimiento y pérdida de productividad. Los suelos se vuelven más compactos y menos fértiles debido a la acumulación de sales.
Pero son los agricultores costeros de algunos de los países más pobres del mundo los que ya son los más afectados por la intrusión de agua salada.
La enfermera Senneh era niña cuando empezó a cultivar arroz con sus padres en Sankandi, una pequeña aldea de unos 600 habitantes rica en manglares en Gambia. Sus padres le enseñaron que las plántulas de arroz prosperan en el agua, por lo que los cultivos solo deben cultivarse durante la temporada de lluvias, cuando el agua pluvial abundante favorece el riego.
La práctica había funcionado para la familia durante generaciones: "Mi padre no era rico", dice Senneh, que ahora tiene 59 años. "Trabajaba duro para mantener a la familia, pero durante la temporada de lluvias teníamos una cosecha abundante que nos permitía mantenerla".
Senneh comenzó a cultivar arroz por su cuenta en 1987, poco después de casarse. Las abundantes cosechas de su campo, dice, ayudaron a alimentar a su familia, pero comenzaron a disminuir cuando el agua salada del océano Atlántico empezó a filtrarse en su arrozal de una hectárea hace unos cuatro años.
La situación era completamente desconocida para Senneh. Empezó a observar retrasos en el crecimiento y menores rendimientos en sus cultivos de arroz y, a pesar de los esfuerzos por limitar el impacto, tuvo que trasladar su cultivo a otro lugar.
BBC News Mundo. Qué es la intrusión salina y qué efectos puede tener en la economía y nuestra salud (06/03/2026).
En zonas próximas al Parque Nacional de Doñana o al Delta del Ebro, por ejemplo, algunos agricultores han tenido que abandonar parcelas porque el agua de los pozos se ha vuelto salobre. Este fenómeno también afecta al abastecimiento urbano, ya que muchos municipios costeros dependen de acuíferos cercanos al mar.
Ecosistemas que se adaptan… hasta cierto límite
Muchos ecosistemas costeros poseen una notable capacidad de adaptación. Los manglares, las marismas o los arrecifes coralinos han convivido durante miles de años con cambios graduales en el nivel del mar.
El problema aparece cuando el ritmo de cambio supera la capacidad de respuesta del ecosistema.
En regiones del Caribe, algunos manglares están muriendo porque el nivel del agua sube más rápido de lo que sus raíces pueden colonizar nuevos sedimentos. En el sudeste asiático, arrecifes que durante milenios crecieron lo suficiente para mantenerse cerca de la superficie ahora quedan a mayor profundidad, donde llega menos luz para los corales.
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| Manglar inundado a lo largo de Currumbin Creek, Queensland (Australia). Witness King Tides/Flickr. |
En las costas atlánticas y cantábricas de España también se detectan señales de estrés en marismas y estuarios. Cuando estos sistemas no pueden migrar hacia el interior por la presencia de carreteras, ciudades o cultivos, su superficie se reduce gradualmente.
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| Todo el ecosistema del Parque Nacional de Doñana, en España, Europa, depende de las inundaciones. Como la población de las zonas circundantes depende económicamente del turismo y la agricultura -ambos necesitados de grandes cantidades de agua dulce-, el agua se desvía de su curso original y el ecosistema se encuentra ahora en peligro. Anna-Helena Purre/Imaggeo. |
La pérdida de una defensa natural
Cuando los ecosistemas costeros desaparecen o se degradan, no solo se pierde biodiversidad. También se pierde una parte importante de la protección natural frente al mar.
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| Marisma de la Isla de Culatra (Portugal) durante la marea baja. Lara Talavera/Imaggeo. |
Cada manglar que desaparece deja una costa más expuesta a tormentas tropicales. Cada arrecife degradado permite que las olas lleguen con mayor energía a la playa. Cada marisma comprimida reduce la capacidad del paisaje para absorber inundaciones.
La consecuencia es un litoral más vulnerable, donde la frontera entre tierra y mar se vuelve cada vez más móvil. Para las comunidades humanas, esto significa infraestructuras más expuestas, recursos hídricos más frágiles y una mayor incertidumbre sobre el futuro de las zonas costeras.
El aumento del nivel del mar no solo modifica la forma de las costas. También redefine la relación entre los ecosistemas, el territorio y las sociedades que viven junto al mar. En las próximas décadas, comprender esa relación será esencial para gestionar de forma sostenible uno de los paisajes más dinámicos del planeta.
Cómo adaptarse a un litoral en transformación
La subida del nivel del mar no puede detenerse de forma inmediata, pero sí es posible reducir sus impactos mediante estrategias de adaptación. Entre las más utilizadas se encuentran la restauración de dunas y marismas, que actúan como barreras naturales frente a tormentas y marejadas, o la planificación urbanística que evita construir en zonas especialmente vulnerables.
En algunos lugares también se están aplicando medidas de retirada planificada, que consisten en desplazar infraestructuras hacia zonas más seguras en lugar de intentar fijar artificialmente una costa que está en continuo movimiento.
Comprender que el litoral es un sistema dinámico es una de las claves para convivir con un mar que, lentamente, sigue ganando terreno.
¿Qué hemos aprendido?
La costa es una frontera en movimiento. Durante siglos, los cambios fueron lo bastante lentos como para pasar casi desapercibidos. Hoy, sin embargo, ese movimiento se acelera.
Comprender cómo funcionan playas, marismas y acuíferos costeros no solo nos ayuda a entender el paisaje. También nos recuerda algo fundamental: la línea que dibuja el mapa entre la tierra y el mar nunca ha sido realmente fija.
Si las costas siempre han estado en movimiento, la verdadera pregunta es: ¿seremos capaces de adaptar nuestras ciudades, nuestra economía y nuestros paisajes a un litoral que seguirá cambiando durante siglos?
Resumen
- El nivel del mar está aumentando en muchas regiones del planeta y este cambio ya está transformando las costas.
- Aunque las costas siempre han evolucionado de forma natural, el ritmo actual de subida del mar está acelerando muchos procesos geomorfológicos.
- Uno de los efectos más visibles es la erosión costera, que provoca el estrechamiento progresivo de las playas.
- Cuando el mar avanza, las olas alcanzan zonas más altas del litoral y transportan la arena hacia el mar.
- En muchas zonas urbanizadas, las infraestructuras impiden que la playa se desplace hacia el interior, lo que favorece su desaparición.
- Otros efectos de la subida del nivel del mar ocurren bajo la superficie del suelo.
- El aumento del nivel marino altera el equilibrio entre el agua dulce de los acuíferos y el agua salada del océano.
- Este proceso puede provocar intrusión salina, afectando a pozos, suelos agrícolas y ecosistemas dependientes de agua dulce.
- Los humedales costeros, como marismas o manglares, también dependen de un equilibrio delicado entre sedimentos, vegetación y nivel del mar.
- Comprender estos procesos es fundamental para gestionar y proteger las zonas costeras frente a los cambios que se esperan durante las próximas décadas.
Preguntas para pensar un poco
¿Has notado cambios en alguna playa o zona costera que conozcas bien a lo largo de los años?
Si el nivel del mar sigue subiendo durante las próximas décadas, ¿cómo crees que cambiarán las costas que visitamos hoy?
¿Deberíamos seguir construyendo infraestructuras en primera línea de costa o empezar a replantear ese modelo?
¿Qué papel deberían tener los ecosistemas naturales, como marismas o dunas, en la protección de las costas?
Cuando pensamos en el futuro del litoral, ¿qué debería tener más peso: la protección del paisaje natural o las actividades económicas actuales?
¿Hasta qué punto podrán adaptarse los ecosistemas costeros al aumento del nivel del mar?
¿Cómo afectará la intrusión salina a los acuíferos y a la agricultura en zonas costeras?
¿Podrán las playas desplazarse hacia el interior en costas cada vez más urbanizadas?
¿Qué estrategias de gestión costera serán necesarias en las próximas décadas?
¿Estamos preparados para convivir con un litoral que seguirá cambian













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