Plantas, hongos y el origen del suelo (3 de 3): microbios, raíces y paisajes

El suelo, a menudo ignorado por su aparente abundancia, es en realidad un ecosistema complejo y vital para la vida en la Tierra. En apenas un gramo de suelo puede haber cientos de millones de microorganismos que desempeñan funciones clave en la transformación de materia orgánica e inorgánica. Lejos de ser solo tierra o roca desmenuzada, el suelo se forma gracias a la actividad biológica, especialmente de bacterias, hongos y plantas. Hace más de 470 millones de años solo existían protosuelos: delgadas capas microbianas sobre la roca. Con el tiempo, estos sistemas primitivos dieron lugar a suelos capaces de sostener vegetación, transformando el paisaje terrestre y haciéndolo habitable.


 Antonio Jordán López

Cuando la roca se hizo fértil: el nacimiento del suelo

Plantas, hongos y el origen del suelo (1 de 3): de los océanos a la tierra firme

Plantas, hongos y el origen del suelo (2 de 3): plantas y hongos, una fructífera asociación

Un completo desconocido bajo su propia superficie

En la actualidad, estamos tan acostumbrados a verlo que nos parece que siempre ha estado ahí y, de tan abundante, ni siquiera le prestamos mucha atención. Pero una pequeña cantidad de suelo puede contener más seres vivos que humanos habitan el planeta. Bajo condiciones favorables, por ejemplo, en un gramo de suelo podemos encontrar hasta 500 millones de bacterias, 20 millones de actinomicetos o medio millón de protozoos.

Imagen coloreada de microscopía electrónica de barrido de hifas de hongo y microorganismos en el suelo.
Hifas de hongo y microorganismos en el suelo. Pacific Northwest National Laboratory - PNNL/Flickr.


¿Cómo se formó el suelo que pisamos?

El suelo es descrito como la piel de la tierra y, en términos cuantitativos ni siquiera es demasiado importante.


Espesor del suelo en comparación con el resto de capas que forman el planeta Tierra. Se muestra el grosor comparativo de sus capas: suelo (entre 1 y 2 metros), corteza terrestre (entre 5 y 70 km), manto (aproximadamente 2.900 km), núcleo externo (aproximadamente 2.250 km) y núcleo interno (aproximadamente 1.255 km).
Espesor del suelo en comparación con el resto de capas que forman el planeta Tierra. Se muestra el grosor comparativo de sus capas: suelo (entre 1 y 2 metros), corteza terrestre (entre 5 y 70 km), manto (aproximadamente 2.900 km), núcleo externo (aproximadamente 2.250 km) y núcleo interno (aproximadamente 1.255 km).


En cualquier caso, estamos acostumbrados a pensar en el suelo como tierra o partículas minerales, olvidando que su principal característica es que está formado gracias a la actividad de los organismos (fundamentalmente baterías y hongos, pero también muchos más) que consumen y procesan sin descanso la materia orgánica e inorgánica que lo constituye. 


Representación del proceso de sucesión ecológica sobre roca desnuda, con cuatro etapas: roca sin vegetación, colonización por líquenes que extraen minerales del sustrato y gases del aire, acumulación progresiva de materia orgánica a través de la descomposición biológica, y establecimiento de plantas con raíces sobre el sustrato enriquecido.
Proceso de formación del suelo a partir de la interacción entre los organismos y la roca.


Cuando la roca está lo suficientemente alterada por hongos, algas y líquenes, la delgadísima e irregular capa de suelo puede ya ser colonizada por plantas vasculares.


Psilotum nudum creciendo desde una fisura en la arenisca, mostrando su papel como especie pionera en las fases iniciales de la formación del suelo.
Pequeño rodal de Psilotum nudum sobre una gieta en una pared vertical de arenisca silícea en el Parque Natural Los Alcornocales. Antonio Jordán/Imaggeo.


Es decir: la principal diferencia entre el suelo y la roca es que el primero está formado por los seres vivos que viven en él, y lo modifican continuamente. En un ejemplo que pongo con frecuencia a mis alumnos, les digo que la playa es una roca, pero una duna con plantas es un suelo (quizá la mínima expresión de suelo, pero suelo).


Comparación visual entre dunas y playas: a la izquierda, foredunas en Spiekeroog, Alemania, donde pequeños obstáculos detienen la arena y permiten la formación de colinas iniciales con vegetación pionera; a la derecha, imagen de la playa de Rhosilli en Gower, Swansea, Gales, Reino Unido, con extensa franja de arena junto al mar.
A la izquierda, dunas en Spiekeroog (Alemania), Stephen Sprinz/Imaggeo. A la derecha, playa de Rhosilli en Gower (Swansea, Gales), Jorge Mataix-Solera/Imaggeo


[...] El papel de la cobertura muscinal sobre el suelo, resulta ser indudable. Lo mismo ocurre con los a los líquenes en muchos aspectos. De hecho, estos últimos son utilizados en la península Ibérica, como indicadores de suelos inalterados o poco anterados.  Más aun, algunos investigadores españoles comunicaron que la biomasa de los líquenes epifíticos era superior la biomasa de las acículas en un pinar estudiado en las Sierras de Madrid. Este dato habría que corroborarlo o refutarlo, pero ahí está.  Fijaros también la secuencia de vegetales que van colonizando un suelo degradado y compararla con la secuencia colonizadora de estos seres vivos de las superficies emergidas del planeta. ¿Serendipia?. Quizás sí, quizás no.  

El estrato musical más bello que he visto jamás estaba en Karelia (Rusia) cubría todo el suelo de un bosque y poseían tonalidades parcheadas en verde y rojo (ya que también existen briofitos de tal color). En cualquier caso, hay que recalcar que suelen ser una bendición, por lo que debería inculcarse al ciudadano que los respete y no los desarraiguen del suelo, por el bien de todos. Y os dejo sin más demora con esta muy buena y apasionada defensa de estos organismos.

Juan J. Ibáñez. Los musgos sobre el suelo y sus enormes servicios ecosistémicos (calidad del suelo). Un universo invisible bajo nuestros pies (12/10/2024).

 

De protosuelos a paisajes verdes

El suelo, como tal, no existía hace 470 millones de años. En ese momento existía lo que podemos llamar "protosuelo", capas de quizá un milímetro de espesor que recubrían la roca y estaban formadas por acumulaciones de hongos y bacterias. Y antes, ni eso.


Plantas creciendo sobre una roca alterada y rugosa; una suculenta con flores rojas en primer plano destaca entre otras especies vegetales adaptadas al sustrato mineral. Al fondo, cielo azul y hierbas dispersas completan el paisaje.
Plantas creciendo sobre roca alterada cerca de Kçirë (Albania). Ettore Bianchi/Imaggeo.


La actividad conjunta de plantas hongos, bacterias y otros organismos, va alterando lentamente la superficie de la roca y acumulando restos orgánicos procedentes de los tejidos vivos que mueren y se descomponen. De esa forma, la superficie de la roca se va mezclando con la materia orgánica rica en nutrientes y desarrollando incipientes capas de suelo.


Vista de una turbera en el Parque Nacional de Dzūkija, en Lituania, con vegetación típica de ambientes húmedos y acumulación de materia orgánica. Ecosistema caracterizado por musgos, pastos y suelos saturados de agua, importante para la biodiversidad y el almacenamiento de carbono.
Turbera en el Parque Nacional de Dzūkija (Lituania). Antonio Jordán/Imaggeo.


Con el tiempo, las plantas, sobre este nuevo sustrato, fueron capaces de transformarse, desarrollando raíces más profundas, creciendo en tamaño para competir por la luz solar y desarrollando redes de transporte de agua y nutrientes por sus tejidos. Ya se parecen a las plantas actuales y expanden sus territorios gracias al desarrollo y crecimiento de la superficie ganada por el suelo a la roca. La tierra se comenzó a volver verde.


Vista aérea del río Rapaälven serpenteando a través del valle de Rapadalen, en el norte de Suecia; el agua se divide en múltiples brazos y meandros que atraviesan una vasta llanura verde rodeada de montañas escarpadas, ilustrando la interacción armoniosa entre paisaje fluvial y ecosistema boreal. ¿Quieres que la descripción sea más poética, técnica o minimalista? También podría ayudarte a redactar un pie de foto si la imagen es para un artículo o presentación.
El Rapaälven abriéndose paso a través del valle de Rapadalen, en el norte de Suecia. Florian Konrad/Imaggeo.



Comparte


Resumen

  1. El suelo es un ecosistema vivo fundamental para la vida terrestre.
  2. Un gramo de suelo puede contener cientos de millones de microorganismos.
  3. La actividad microbiana transforma materia inorgánica en nutrientes disponibles.
  4. La principal diferencia entre suelo y roca es la presencia de vida.
  5. Hace 470 millones de años, no existía suelo tal como lo conocemos.
  6. Los primeros suelos eran películas microbianas sobre la roca: protosuelos.
  7. La acumulación de materia orgánica permitió el desarrollo de suelos más complejos.
  8. Las plantas evolucionaron adaptándose a estos suelos incipientes.
  9. Con raíces más profundas y tejidos conductores, conquistaron nuevos espacios.
  10. Así comenzó la transformación de la Tierra en un planeta verde.

Preguntas para pensar un poco

¿Qué diferencias crees que existen entre el suelo y la roca?

Si tomas una porción de suelo regado de, por ejemplo, una maceta, y lo manipulas, ¿qué diferencias ves con una roca?

¿Cómo puede haber tanta vida en un solo gramo de suelo?

¿Cuándo empezó a formarse el suelo en la historia del planeta?

¿Qué papel jugaron los hongos y bacterias en la creación del suelo?

¿Por qué se dice que el suelo es un ecosistema?

¿Qué relación hay entre los microorganismos y la fertilidad del suelo?

¿Podemos considerar a la playa un suelo? ¿Y a una duna?

¿Cómo cambió la vida vegetal con el desarrollo del suelo?

¿Puede desaparecer el suelo tal como se formó?

¿Qué pasaría si no existieran microorganismos en el suelo?


Comentarios

Entradas populares de este blog

Algas marinas: niñeras del cultivo

Cómo las ciudades alteran el ciclo del agua

Desertificación y seguridad alimentaria