Aprender a convivir con el fuego: cómo prevenir los grandes incendios

El texto es una nota de prensa elaborada por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Sevilla (28/07/2026) a partir de una entrevista sobre la necesidad de aprender a convivir con los grandes incendios forestales. Antonio Jordán, investigador de la Universidad de Sevilla, destaca el papel de la prevención, la gestión forestal, la revitalización del medio rural y la corresponsabilidad ciudadana. El artículo aborda también el riesgo en la interfaz urbano-forestal y la importancia de preparar las viviendas frente al fuego. La propuesta pasa por desarrollar una nueva cultura del fuego basada en el conocimiento, la planificación y la construcción de territorios más resilientes.

 Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Sevilla

Antonio Jordán

Los grandes incendios seguirán formando parte de nuestro paisaje

Lee la nota de prensa original aquí.

Puedes ver el vídeo de la entrevista completa aquí.

Antonio Jordán, investigador en incendios de la Universidad de Sevilla, ofrece recomendaciones para la prevención y para convivir con el fuego a través de la preparación, la planificación y la responsabilidad compartida

Los grandes incendios a los que estamos asistiendo van a seguir formando parte del paisaje mediterráneo, por eso “es fundamental que aprendamos a convivir con el fuego”, es la opinión de Antonio Jordán, investigador del Departamento de Cristalografía, Mineralogía  y Química Agrícola de la Universidad de Sevilla, a raíz del incendio de Ávila que ya ha calcinado 77.000 hectáreas [50.000 hectáreas en el momento de la redacción] y se ha erigido como el mayor fuego en España desde que hay registros. Jordán lleva más de 20 años estudiando estos fenómenos y figura en ediciones recientes de la lista de investigadores altamente citados -Highly Cited Researchers-, que lo sitúa como referente mundial.

Antonio Jordán, sobre las causas del incendio de Ávila (2026). Europa Press.


Imagen de satélite del incendio de Niebla el 08/08/2026. Sentinel-2 L2A/Copernicus.
Imagen de satélite del incendio de Niebla el 08/08/2026. Sentinel-2 L2A/Copernicus.


El investigador considera la gestión del territorio y la prevención como claves para reducir el impacto de los grandes incendios forestales, defiende una nueva cultura del fuego basada en la gestión forestal, la revitalización del medio rural y la corresponsabilidad ciudadana frente al avance del cambio climático.


Incendio experimental en la Sierra Norte de Sevilla, con llamas intensas consumiendo vegetación cerca de Almadén de la Plata.
Fuego controlado durante un experimento en la Sierra Norte de Sevilla (Almadén de la Plata), utilizado para estudiar el comportamiento de los incendios forestales y sus efectos sobre la vegetación y el suelo. Antonio Jordán/Imaggeo.


Viviendas rodeadas de naturaleza

Para el especialista, los grandes incendios forestales no dependen únicamente de quién inicia el fuego, sino, sobre todo, de un paisaje abandonado, con una elevada acumulación de combustible vegetal y agravado por los efectos del cambio climático. Así lo sostiene Jordán, que subraya que la prevención pasa por una gestión forestal continua, la recuperación del mosaico agroforestal, la revitalización del mundo rural y la protección de las zonas donde el bosque y las viviendas entran en contacto.

El experto destaca que la expansión de urbanizaciones, viviendas aisladas e infraestructuras hacia zonas forestales ha incrementado el riesgo en la denominada interfaz urbano-forestal, un espacio donde confluyen el bosque y las áreas habitadas. En estos entornos, explica, los equipos de extinción deben priorizar la protección de las personas y de las viviendas antes que la defensa del monte.


Vista satelital de Roche (Conil de la Frontera, Cádiz), donde el entramado urbano se mezcla con pinares y zonas agrícolas, mostrando una interfaz urbano-forestal compleja.
Imagen de satélite de Roche (Conil de la Frontera, Cádiz), que ilustra la caótica interfaz urbano-forestal entre viviendas, pinares y campos agrícolas, una zona especialmente vulnerable ante incendios y procesos de expansión urbana. Google Earth.


Además, advierte de que el fuego no necesita alcanzar directamente una vivienda para causar daños. Las pavesas transportadas por el viento pueden recorrer cientos de metros y provocar nuevos focos, así como incendios en jardines, cubiertas o elementos exteriores antes de la llegada del frente de llamas. Por ello, insiste en la importancia de la autoprotección mediante medidas como mantener una franja despejada alrededor de las viviendas, evitar la acumulación de materiales combustibles junto a las fachadas, emplear materiales resistentes al fuego y disponer de planes de evacuación familiares.

El papel de las administraciones

Jordán también señala el papel de las administraciones públicas en la reducción del riesgo mediante la dotación de infraestructuras adecuadas, como pistas forestales, puntos de agua, cortafuegos estratégicos y sistemas de vigilancia capaces de detectar los incendios en sus fases iniciales.

El investigador vincula igualmente la prevención con la recuperación de las actividades tradicionales del medio rural. Durante siglos, agricultores, ganaderos, así como profesionales dedicados a la resina, la extracción de corcho, la apicultura o la recolección de productos forestales, contribuyeron al mantenimiento del paisaje al reducir la biomasa y evitar la acumulación de combustible vegetal. La desaparición progresiva de muchas de estas actividades ha dejado amplias superficies forestales sin apenas gestión.

En este contexto, destaca el valor de la ganadería extensiva como herramienta de prevención.  Un rebaño de cabras puede consumir cada día cientos de kilos de vegetación inflamable mientras produce alimentos, mantiene la biodiversidad y ayuda a conservar el paisaje. Asimismo, considera que impulsar aprovechamientos como el corcho, la resina, la miel, las setas, los piñones o las plantas aromáticas aporta valor económico al monte y favorece su conservación.


Rebaño de cabras de distintos colores caminando por un sendero estrecho entre pastos secos y matorrales verdes en un paisaje rural.
Grupo de cabras desplazándose por un camino en una zona de pastizales secos, ejemplo de ganadería extensiva que contribuye al control de la vegetación y la prevención de incendios en entornos mediterráneos. Manuel Martín Vicente/Flickr.


El especialista recuerda que los ecosistemas mediterráneos han convivido con el fuego durante miles de años y que numerosas especies vegetales han desarrollado mecanismos para adaptarse a él. No obstante, advierte de que los grandes incendios actuales pueden provocar daños ecológicos y sociales enormes, favorecidos por el cambio climático y la enorme acumulación de combustible.

Una cultura del fuego basada en el conocimiento y no en el miedo

Frente a este escenario, Antonio Jordán propone recuperar una cultura del fuego basada en el conocimiento y no en el miedo. Esta perspectiva pasa por explicar el papel de las quemas prescritas, comprender la función ecológica que pueden desempeñar algunos incendios de baja intensidad y fomentar una ciudadanía informada, preparada y corresponsable.

Para el investigador, afrontar la nueva realidad exige asumir que los grandes incendios seguirán formando parte del paisaje mediterráneo, por lo que la respuesta, concluye, debe centrarse en construir territorios más resilientes, capaces de convivir con el fuego y ello conlleva una preparación responsable por parte de todos. En su opinión, un pacto de estado sería "básico" para hacer frente, al margen de quien gobierne, a la nueva realidad, que ha llegado para quedarse.


Resumen

  • Los grandes incendios seguirán formando parte del paisaje mediterráneo.
  • Prevenirlos exige gestionar mejor el territorio y los bosques.
  • El abandono rural favorece la acumulación de vegetación combustible.
  • Las viviendas situadas junto al monte también deben prepararse para el fuego.
  • La solución pasa por una nueva cultura del fuego basada en la prevención y la responsabilidad compartida.

Preguntas para pensar un poco

¿Vives cerca del monte? ¿Has pensado alguna vez qué harías si llegara un incendio?

¿Te parece que estamos preparados para convivir con incendios cada vez más grandes?

¿Qué actividades del medio rural crees que podrían ayudar a mantener el paisaje y reducir el riesgo?

Si tu casa estuviera en una zona forestal, ¿qué medidas tomarías para protegerla de las llamas y las pavesas?

¿Aceptarías una quema prescrita cerca de tu localidad si pudiera ayudar a reducir el riesgo de un gran incendio?

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