La importancia de los hierbajos y los jaramagos (2)

La cubierta vegetal funciona como una auténtica piel protectora del suelo: reduce la erosión, regula la temperatura, conserva la humedad y favorece la vida edáfica. Sin embargo, no existe una solución universal, ya que una cubierta mal gestionada puede competir por el agua, favorecer determinadas plagas o dificultar el manejo del cultivo. El reto de la agricultura no es eliminar la vegetación, sino aprender cuándo mantenerla, cuándo segarla y cómo aprovechar sus beneficios sin comprometer la producción.

Mario León Narváez

Joaquín Lobato Álvarez

Jesús Sánchez Morales

Grado en Ingeniería Agrícola de la Universidad de Sevilla

Antonio Jordán López


Cubierta vegetal: cómo protege el suelo y por qué es clave para la agricultura del futuro

¿Cómo funciona la cubierta vegetal?

En una entrada anterior hemos visto lo que ocurre cuando se degrada la cubierta vegetal. Ahora surge una pregunta lógica: ¿cómo consigue la cubierta vegetal evitar todo esto?


Conservacionista del NCRS examinando un terrón de suelo en un campo de centeno utilizado como cubierta vegetal, en un paisaje agrícola bajo cielo nublado.
El conservacionista del NRCS, Denis Schultze, revisa la salud del suelo en un campo de cultivo de centeno cereal como cubierta vegetal en el condado de Sac, Iowa. El centeno se pastará antes de ser eliminado y sustituido por maíz o soja. Conservation Media Library/Flickr.


En agricultura, la cubierta vegetal es una técnica de manejo que consiste en mantener una capa de vegetación cubriendo la superficie del suelo. Puede tratarse de una capa viva (vegetación herbácea, por ejemplo) o muerta (residuos de cosecha como paja, ramas trituradas o corteza de árboles). Sus efectos no se limitan a un solo proceso: actúa de forma simultánea sobre múltiples propiedades del suelo.

  • La cubierta vegetal actúa como un escudo que protege y mejora las propiedades del terreno. Evita el impacto de las gotas de lluvia, dificulta el movimiento de agua y protege a las partículas del suelo del viento, por lo que protege al suelo de la erosión hídrica (causada por la lluvia) y eólica (por el viento), mantiene un aporte constante de materia orgánica y favorece la actividad biológica del suelo.
  • También funciona como regulador térmico. Al sombrear el suelo y reducir su calentamiento, evita temperaturas extremas. Este mismo principio se aplica en cubiertas vegetales urbanas, como las azoteas verdes.

Además, presenta otros beneficios:

  • Permite el pastoreo en ciertos casos.
  • Aporta materia orgánica de forma continua.
  • Incrementa la biodiversidad.

Por el contrario, el laboreo intensivo que deja el suelo desnudo destruye la asociación entre hongos y raíces (micorrizas), impidiendo la germinación de muchas especies vegetales y reduciendo la funcionalidad del ecosistema edáfico.

Pero su papel no termina ahí. ¿Qué ocurre con la temperatura del suelo?

La cubierta vegetal y la temperatura del suelo

Caminar descalzo sobre asfalto o arena caliente es una experiencia difícil de olvidar. Ese mismo estrés térmico lo sufren los pequeños habitantes del suelo desnudo.


Primer plano de unos pies desnudos caminando sobre una carretera con dos líneas amarillas pintadas sobre el pavimento rugoso.
Pies descalzos avanzando sobre el asfalto. Pxhere.


Si alguna vez has intentado caminar descalzo sobre el asfalto a las tres de la tarde, sabes perfectamente de lo que estamos hablando. Ese calor punzante que te obliga a buscar la sombra es, literalmente, lo que sienten las plantas y los seres vivos que habitan el suelo cuando lo dejamos desnudo bajo el sol de verano.

La diferencia térmica no es solo una cuestión de confort: condiciona la actividad biológica del suelo

Estudios recientes en viñedos y olivares, incluyendo datos de 2025 de la RAIF (Red de Alerta e Información Fitosanitaria), muestran que un suelo con cubierta vegetal puede estar hasta 15 °C más fresco que uno desnudo.

Esto no se debe solo a la sombra. La transpiración de las plantas actúa como un sistema natural de refrigeración, que funciona de forma muy parecida a nuestro sudor.

Con el aumento de la cobertura vegetal, la temperatura superficial diurna disminuyó y la nocturna aumentó. [...] Con el aumento de la cobertura vegetal, la temperatura superficial disminuyó durante el período de deshielo uniforme en primavera y aumentó durante el período de congelación uniforme en invierno. [...] Durante el período de deshielo uniforme, el efecto diurno de la cobertura vegetal sobre la temperatura de la superficie terrestre estuvo controlado principalmente por la evapotranspiración, el albedo y los flujos de calor sensible. Con el aumento de la cobertura vegetal, la evapotranspiración aumenta y el albedo disminuye. Como la absorción de calor por el aumento de la evapotranspiración es mayor que el calor absorbido por las reducciones en el albedo, la temperatura de la superficie terrestre diurna disminuyó con el aumento de la cobertura vegetal. Como la evapotranspiración durante la noche es insignificante, la temperatura de la superficie del suelo durante este tiempo está controlada en gran medida por el intercambio de radiación de onda larga entre el aire y la superficie terrestre. Las copas de los matorrales pueden absorber parte de la radiación de onda larga y emitir parte de esta radiación de vuelta a la superficie. Una mayor cobertura vegetal puede emitir más radiación de onda larga hacia la superficie del suelo y, como resultado, este efecto de «protección vegetal» podría disminuir la pérdida de calor de la superficie durante la noche.

Shuai et al. (2024). Vegetation-cover control of between-site soil temperature evolution in a sandy desertland. Science of The Total Environment 908:168372. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2023.168372.

Mientras los suelos desnudos pueden entrar en estados de inactividad biológica por calor extremo, los suelos cubiertos mantienen su actividad microbiana. En términos simples, la cubierta vegetal evita que los microorganismos “se cuezan”.


Persona arrodillada en un campo verde denso, sosteniendo plantas de cultivo de cobertura para evaluar su crecimiento durante un taller agrícola en Oregón.
Durante el taller sobre cultivos de cobertura orgánicos celebrado en el Centro de Materiales Vegetales de Corvallis, un participante examina las plantas de ensayo en el campo, observando su desarrollo y calidad antes de la incorporación al suelo. NRCS Oregon/Flickr.


Sin embargo, existe un dilema: durante los primeros años de implementación de una cubierta vegetal en el cultivo, la producción puede disminuir ligeramente. Esto plantea una decisión clave para el agricultor: priorizar la rentabilidad inmediata o la sostenibilidad a largo plazo. ¿Pero vale la pena perder un poco de rentabilidad hoy para asegurar la salud de la tierra dentro de cinco años?

Es una decisión difícil de tomar y por eso los investigadores están trabajando ahora mismo en encontrar fórmulas que permitan compensar ese riesgo inicial. Al final, se trata de ver el suelo no como un simple soporte, sino como un organismo vivo que necesita protección para seguir siendo productivo a largo plazo.

Esto plantea un dilema clave: ¿cómo equilibrar producción inmediata y sostenibilidad a largo plazo?

Aplicaciones reales y riesgos: la solución no es tan simple

Hasta ahora, la cubierta vegetal parece una solución ideal. Pero en la práctica, su aplicación plantea desafíos.

El estado del suelo no solo afecta al campo, sino también a nuestra vida diaria

Aunque vivamos en una ciudad y no pisemos el campo (😳), el estado del suelo nos llega directamente a través del aire que respiramos. Cuando dejamos la tierra totalmente desnuda, el viento tiene vía libre para levantar las partículas de tierra más finas. Esto crea nubes de polvo en suspensión que viajan kilómetros hasta llegar a nuestras calles. Si alguna vez has notado que el aire está cargado o que empeoran los problemas de alergia y asma en días de viento, muchas veces se debe a la falta de una cubierta vegetal adecuada. La cubierta vegetal reduce este riesgo al fijar el suelo mediante sus raíces y reducir la intensidad del viento con sus hojas y tallos.

Estamos conectados con el suelo a través del aire que respiramos

Sin embargo, implementar una cubierta vegetal en un suelo cultivado no es algo tan fácil. En zonas áridas como Andalucía, puede generar competencia por el agua entre la cubierta y el cultivo principal. Para entenderlo, imagina a un joven agricultor de nuestra región que decide dejar una cubierta verde en su olivar o campo de almendros. Durante el invierno todo va bien, pero cuando llega la primavera, los árboles necesitan absorber muchísima agua para que nazcan sus frutos. El problema es que la hierba del suelo también está creciendo y tiene sed. Si el agricultor no interviene, la cubierta vegetal y el árbol empiezan a competir por el agua, y casi siempre pierde el árbol, arruinando la cosecha.

Pero también hay riesgos

La cubierta vegetal puede suponer también algunos riesgos:

  • Presencia de plagas. Una capa densa de vegetación herbácea se convierte en el escondite perfecto para insectos perjudiciales. Un ejemplo muy real y cercano es el del mosquito verde (Philaenus spumarius), que en realidad no es un mosquito sino un insecto de la familia Aphrophoridae que vive en estas malas hierbas y que es el encargado de transmitir la Xylella fastidiosa, una bacteria letal que seca los olivos y almendros por completo. Estos riesgos hacen que muchos agricultores, por miedo a perder su medio de vida, prefieran seguir quitando toda la hierba.
  • Necesidad de manejo adecuado en tiempo y forma.

Olivos antiguos con ramas secas y sin hojas en un paisaje árido, afectados por la bacteria Xylella fastidiosa en el sur de Italia.
Olivos afectados por Xylella fastidiosa en Surano, Apulia (Italia). Los árboles muestran ramas secas y pérdida de hojas debido a la infección bacteriana, que ha devastado gran parte de los olivares de la región. Sjor/Wikimedia Commons.


Todo esto explica por qué muchos agricultores dudan en adoptarla.

Los olivareros españoles están muy preocupados con la bacteria Xylella fastidiosa transmitida por Phylaenus spumarius, un insecto que vive en las arvenses próximas a las plantaciones de olivos, por lo que las coberturas herbáceas, tan beneficiosas contra la erosión y tan favorecedoras de la fauna auxiliar, podrían convertirse en un criadero del insecto vector de la bacteria. Phylaenus spumarius es un hemíptero similar a las especies que los agricultores denominan genéricamente ?mosquitos verdes?. Para alimentarse, el parásito clava su pico en los órganos verdes del vegetal hasta el xilema. En esa operación, si la planta está infectada por la bacteria Xylella fastidiosa, el insecto se contagia y, a partir de ese momento, la inoculará cada vez que clave su pico en otra planta susceptible y sana. En algunas enfermedades de vegetales transmitidas por insectos existe una estrecha relación entre el patógeno, el vector y la especie vegetal; pero, en este caso, esa relación es amplísima, la bacteria es capaz de desarrollar la enfermedad en una gran cantidad de especies arbóreas y herbáceas, y P. spumarius puede alimentarse de muchas especies. Si a ello se añade la facilidad de esta bacteria para formar subespecies y especializar su poder patogénico, nos podemos explicar el miedo que esta enfermedad del olivo, la vid, los cítricos, etc., está provocando en los agricultores.

José del Moral de la Vega (2017). El mosquito que transporta Xylella. Phytoma España: La revista profesional de sanidad vegetal 288:11-11.

Pero en realidad, la clave no está en evitar la cubierta, sino en gestionarla correctamente. 

Soluciones y tecnología: hacia una agricultura más inteligente

La pregunta ya no es si usar cubierta vegetal, sino cómo hacerlo mejor

El uso de la cubierta vegetal en los cultivos tiene ventajas incuestionables como la protección frente a la erosión, la mejora de la estructura del suelo, el mantenimiento de la biodiversidad o la fertilidad a largo plazo. Además, ayuda a conservar la humedad, reduce la necesidad de insumos externos y favorece un agroecosistema más resiliente ante el cambio climático.

Pero si existen riesgos como plagas, competencia por agua y nutrientes, el riesgo de incendios en verano o la dificultad para el manejo del suelo, el uso de cubiertas vegetales ya no está tan claro. Sin embargo, entender estos riesgos no significa renunciar a los beneficios. ¿Qué podemos hacer?

La cuestión está en el manejo, no en su abandono.

iñedo con cubierta vegetal entre las hileras de vides, mostrando un manejo sostenible del suelo en un paisaje agrícola con colinas al fondo.
Cultivo de cobertera en un viñedo. Cortes de Cima/Flickr.


La respuesta está en el manejo adaptativo y en el uso de tecnología

Para solucionar el problema de la falta de agua, no es necesario "adivinar" cuándo cortar la hierba. Actualmente se están desarrollando soluciones tecnológicas como sensores de humedad del suelo, que permiten decidir el momento óptimo para segar la cubierta vegetal.

Estos sensores funcionan de forma muy sencilla: miden exactamente cuánta humedad hay en el suelo, transfiriendo los datos a un dispositivo del agricultor. Cuando el sensor avisa de que el suelo se está secando y los árboles van a empezar a sufrir, el agricultor simplemente siega la hierba. Al cortarla, esos restos se quedan sobre la superficie sin recoger. Así, siguen protegiendo el suelo del sol y de la lluvia, pero ya no le roban el agua al cultivo.

Esto permite tomar decisiones basadas en datos, no en intuición.

Otra línea de investigación es el uso de especies vegetales adaptadas: plantas que crecen rápidamente en invierno y se secan de forma natural en primavera.



El objetivo es claro: maximizar beneficios y minimizar riesgos.

Proteger el suelo para asegurar el futuro

Después de todo lo anterior, la idea principal es difícil de ignorar: un suelo desnudo no es un suelo limpio, es un suelo vulnerable.


Vista aérea de un extenso campo verde de centeno utilizado como cultivo de cobertura, con maquinaria agrícola trabajando en el paisaje rural de Iowa bajo cielo parcialmente nublado.
Cultivo de centeno como cubierta vegetal cerca de Wellman, Iowa, en el condado de Washington (EEUU). Este manejo ayuda a mejorar la salud del suelo y conservar la humedad antes de la siembra de maíz o soja. Ark. Agricultural Experiment Station/Flickr.


La cubierta vegetal actúa como una piel protectora: reduce la erosión, conserva el agua, regula la temperatura y sostiene la vida del suelo. Sin ella, los procesos de degradación avanzan silenciosamente, pero con consecuencias profundas.

El reto actual no consiste en eliminar la vegetación, sino en aprender a gestionarla de forma inteligente. La combinación de conocimiento agronómico y nuevas tecnologías abre la puerta a sistemas más sostenibles.

La cuestión no es técnica, sino estratégica. Así que, al final, la pregunta es inevitable: ¿queremos suelos productivos hoy o suelos vivos también mañana?

Resumen

  1. La cubierta vegetal consiste en mantener una capa de vegetación viva o muerta sobre la superficie del suelo.
  2. Esta cubierta protege el suelo frente a la erosión causada por la lluvia y el viento.
  3. También aporta materia orgánica, favorece la biodiversidad y estimula la actividad biológica del suelo.
  4. Además, funciona como un regulador térmico que reduce las temperaturas extremas en la superficie.
  5. En determinadas condiciones, un suelo cubierto puede ser mucho más fresco durante el día que un suelo desnudo.
  6. Sin embargo, mantener una cubierta vegetal también puede generar problemas, especialmente por la competencia por el agua.
  7. En algunos cultivos mediterráneos, esta competencia puede ser especialmente importante durante la primavera.
  8. La cubierta vegetal también puede favorecer determinados organismos perjudiciales y dificultar algunas labores agrícolas.
  9. Por eso, el debate no debería centrarse en mantener o eliminar la cubierta, sino en aprender a gestionarla adecuadamente.
  10. La combinación de conocimiento agronómico, manejo adaptativo y nuevas tecnologías puede permitir conservar suelos productivos y vivos a largo plazo.


Preguntas para pensar un poco

¿Qué ventajas tiene mantener una cubierta vegetal sobre el suelo?

¿Cómo ayuda la cubierta vegetal a reducir la erosión?

¿Por qué la vegetación puede modificar la temperatura del suelo?

¿Puede una cubierta vegetal ser perjudicial para un cultivo?

¿Por qué la competencia por el agua es especialmente importante en Andalucía?

¿Qué relación existe entre cubierta vegetal y biodiversidad del suelo?

¿Por qué algunos agricultores pueden ser reticentes a utilizar cubiertas vegetales?

¿Cómo pueden ayudar los sensores de humedad a gestionar una cubierta vegetal?

¿Es mejor mantener siempre cubierta la superficie del suelo?

¿Cómo podemos proteger el suelo sin poner en riesgo la producción agrícola?

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