Entendiendo El Niño 2026-2027 (3): lejos, pero conectados
El Niño puede influir en el clima europeo, pero su señal llega debilitada y mezclada con otros mecanismos atmosféricos y oceánicos. En Europa y España, por tanto, no permite predecir por sí solo cómo será el próximo invierno, aunque algunos episodios intensos se han relacionado con cambios en las probabilidades de temperatura y precipitación. En España, el Atlántico, la corriente en chorro, el anticiclón de las Azores y el Mediterráneo desempeñan un papel fundamental. Un Mediterráneo cálido puede aportar más humedad y energía a determinados episodios de precipitación intensa, pero no basta por sí mismo para provocar una DANA. El otoño y el invierno de 2026-2027 serán, por tanto, un buen ejemplo de cómo un fenómeno climático global puede modificar algunas piezas del sistema sin controlar el resultado final.
◼ Antonio Jordán López
El Niño 2026-2027: Europa queda lejos del Pacífico, pero no está aislada
Europa no se encuentra entre las regiones donde el impacto de El Niño es más directo. Las teleconexiones atmosféricas son más débiles y la respuesta europea está condicionada por numerosos factores adicionales.
▶ Entendiendo El Niño 2026-2027 (1): un océano caliente
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| Vista del extremo norte del sistema de tormentas que se acercaba a Broome (Australia) desde el este, cruzando la bahía de Roebuck. La imagen muestra el contraste entre el frente oscuro de lluvia y las zonas más claras del cielo, justo antes de que el ciclón tropical Riley fuera nombrado y pasara frente a la costa. Yaruman5/Flickr. |
Esto explica que las predicciones para Europa tengan bastante más incertidumbre que las realizadas para algunas regiones tropicales.
Aun así, existen señales que merece la pena vigilar.
Hasta el momento no se ha formado ningún huracán en la cuenca del Atlántico, pese a que esta semana suele ser en promedio el pico de la temporada. Tampoco hay señales de que vaya a generarse uno en el corto plazo.
Esto significa que se batirá el récord de la fecha más tardía de la temporada sin que se haya formado un huracán en el Atlántico desde el comienzo de la era satelital, en la década de 1960.
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En una temporada promedio a esta altura ya se habrían formado ocho tormentas tropicales con nombre y tres huracanes. Este año, en cambio, solo se dieron cinco tormentas tropicales: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly y Edouard.
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En el este del Pacífico, donde El Niño tiende a aumentar la actividad ciclónica, la temporada ha sido relativamente activa hasta ahora.
Se han registrado 13 tormentas con nombre, entre ellas cinco huracanes. Tres de ellas alcanzaron la categoría de huracán mayor.
Simon King. Por qué en 2026 se ha batido el récord de días sin huracanes en el Atlántico y qué tiene que ver El Niño. BBC Mundo (11/09/2026).´
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| La Laguna de Aculeo, en la zona central de Chile, muestra el impacto de la sequía: el antiguo lecho del lago se ha transformado en una planicie polvorienta donde pastan algunos caballos. Al fondo, las montañas de la cordillera reflejan la magnitud de la crisis hídrica que afecta a la región. Arianna Rosso/Flickr. |
¿Sabemos qué va a pasar en Europa?
Las predicciones estacionales actuales del Servicio de Cambio Climático de Copernicus muestran una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal durante el otoño de 2026 en buena parte de Europa. También aparece una probabilidad de precipitaciones superiores a la media en el sur y oeste del continente, aunque con menor capacidad predictiva y mayor incertidumbre que en otras regiones del planeta.
El fenómeno de El Niño vuelve a situarse en el centro de las previsiones meteorológicas mundiales. El episodio que se está desarrollando en el océano Pacífico podría convertirse en el más intenso de los últimos cien años, según ha advertido la Oficina de Meteorología británica, la Met, que anticipa importantes alteraciones en los patrones de temperatura y precipitaciones durante los próximos meses.
Sus efectos podrían sentirse desde las fuertes tormentas del noroeste de Europa hasta las sequías de los trópicos, el sur de África o el noreste de Australia. España tampoco queda completamente al margen de esta influencia: aunque la conexión entre El Niño y el clima europeo es limitada, la Aemet reconoce que un episodio de una intensidad excepcional podría favorecer un otoño o un inicio del invierno más lluviosos de lo habitual.
Lucía Fernández Moreno. “El Niño” podría ser el más intenso en un siglo y favorecer un otoño de tormentas. National Geographic España (24/08/2026).
Esto encaja con una característica conocida de las teleconexiones de ENSO: Europa puede recibir una "señal climática" relacionada con El Niño, pero esa señal se mezcla con otros mecanismos atmosféricos.
En este caso, el Atlántico desempeña un papel fundamental. También lo hacen la posición de los centros de altas y bajas presiones, la corriente en chorro, la circulación atmosférica sobre el Atlántico Norte y las condiciones térmicas del Mediterráneo.
En la zona templada de la Tierra, en la que se encuentra la Península Ibérica, la Corriente en Chorro Polar (o Jet Stream) tiene una gran influencia sobre el clima. Se trata de una potente corriente de aire que circula en dirección oeste-este, a una velocidad de unos 150 Kms./hora (aunque oscila bastante) y a una altura entre 9.000 y 11.000 metros. Este corriente separa las bajas presiones y el aire frío polar que quedan a su izquierda de las altas presiones y el aire cálido tropical que quedan a su derecha.
Pedro Oña. Factores termodinámicos de la diversidad climática (I): la corriente en chorro (circulación en altura). Blog de Geografía (14/11/2015).
Por eso no tiene mucho sentido decir que "El Niño va a traer un invierno determinado a Europa"; lo correcto es hablar de cambios en las probabilidades de determinados patrones meteorológicos.
España: El Niño no es un interruptor meteorológico
En España hay que ser todavía más prudentes.
La Agencia Estatal de Meteorología ha señalado que no existe una correlación clara y directa entre El Niño y el clima español. El tiempo meteorológico que experimentamos en España en un momento dado depende de una combinación mucho más compleja de factores, entre ellos la circulación del Atlántico Norte, el anticiclón de las Azores, la trayectoria de las borrascas, la temperatura del Atlántico y del Mediterráneo y la aparición de situaciones atmosféricas concretas.
Para el invierno de 2026-2027, los modelos apuntan a una tendencia hacia condiciones más templadas y húmedas de lo habitual en la mayor parte de la Península. Algunos estudios muestran que los inviernos durante episodios intensos de El Niño han coincidido históricamente con más lluvias en el cuadrante suroeste peninsular y en Canarias. Para una España que lleva años acumulando déficit hídrico, un invierno algo más lluvioso sería una buena noticia para los acuíferos y los embalses. La relación, con todo, no es estable entre episodios: hubo El Niños muy fuertes que dejaron inviernos secos en España, y otoños húmedos sin ningún El Niño de por medio. La incertidumbre es parte del pronóstico.
Darío Pescador. ¿Cómo afecta el superniño a España? Lo peor está por venir. Quo (04/09/2026).
Por eso no podemos decir simplemente que este invierno lloverá más o menos porque hay El Niño, ni tampoco que el Niño provocará sequía en España. La relación, cuando existe, es mucho más indirecta.
Desde AEMET señalan que no hay una correlación clara y directa entre la ocurrencia de El Niño y posibles efectos en España: "Los patrones atmosféricos que rigen el tiempo en el entorno de la península ibérica son muy variados".
Sí que dejan claro que "algunos estudios sugieren que puede haber cierta correlación entre finales de otoños y comienzos de inviernos más lluviosos y ocurrencia de El Niño; pero no siempre es así y no siempre que hay un otoño o invierno lluviosos coincide con el desarrollo de El Niño".
Las predicciones estacionales actuales de AEMET para el período de septiembre a noviembre de 2026 apuntan a temperaturas por encima de lo normal en toda España, con una señal especialmente marcada en buena parte del norte y este peninsular, Baleares y Canarias.
Álvaro Palazón. La AEMET explica cómo puede afectar 'El Niño' a España. Huffington Post (03/06/2026).
Pero sería incorrecto atribuir automáticamente ese escenario a El Niño. España ya se encuentra inmersa en un proceso de calentamiento climático que modifica las condiciones de partida.
Esta distinción es fundamental para interpretar correctamente las previsiones.
El Mediterráneo añade otra pieza al rompecabezas
La cuenca mediterránea merece una atención especial. El Mediterráneo es un mar relativamente pequeño y semicerrado, pero desempeña un papel importante en el clima de su entorno. Su temperatura superficial condiciona la cantidad de vapor de agua disponible y puede influir en determinados episodios de precipitación intensa.
| Mar Mediterráneo (costa de Mallorca, España). Inge/Flickr. |
Cuando el agua del mar está muy caliente y coinciden las condiciones atmosféricas adecuadas, existe más energía y humedad disponibles para alimentar procesos convectivos.
Pero esto no significa que un Mediterráneo cálido produzca automáticamente una DANA o una lluvia torrencial.
Para que ocurra un episodio extremo tienen que coincidir varios factores: humedad, inestabilidad atmosférica, mecanismos de ascenso y una configuración adecuada de los vientos y de la circulación en altura.
| Soldados del Ejército de Tierra participan en el traslado de alimentos y materiales de primera necesidad desde el Instituto Andreu Alfaro hasta el Centro de Recepción de Medios Norte en Paiporta, dentro de una operación de apoyo humanitario tras las inundaciones provocadas por la DANA de Valencia en 2024. Ejército de Tierra Español/Flickr. |
Un Mediterráneo cálido puede acumular energía, pero no decide por sí solo cuándo se produce la tormenta. Para que esa energía acumulada se convierta en un episodio extremo hace falta que la atmósfera proporcione también el mecanismo adecuado.
El Niño puede modificar algunas piezas del sistema, pero no controla todas las demás
Esto es particularmente importante en el este y sureste de la Península Ibérica, donde la combinación de un Mediterráneo cálido y determinadas configuraciones atmosféricas puede favorecer episodios de precipitaciones muy intensas.
En España, un Súper Niño como el que se podría estar gestando puede provocar temperaturas considerablemente más altas de lo normal y la llegada de borrascas más activas durante el invierno. "El Niño tendrá un impacto global. Seguramente la temperatura del planeta aumentará aceleradamente entre finales de 2026 y comienzos de 2027. Pero también muchas regiones del mundo registrarán lluvias más intensas o sequías prolongadas, dependiendo de la región", apunta, en esta línea, Diego Campos, investigador del grupo de Servicios Climáticos del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC - CNS). "En el Mediterráneo Occidental se ha documentado que El Niño asocia un aumento de las precipitaciones durante el otoño previo a su pico (septiembre-octubre-noviembre) y una reducción de las precipitaciones en la primavera posterior (marzo-abril-mayo) ", añade el investigador.
Eva Dallo. Llega un Súper Niño alimentado por el cambio climático: "Va a tener un impacto global". El Mundo (07/08/2026).
Por tanto, durante el otoño y el invierno de 2026-2027 habrá que prestar atención no solo a ENSO, sino también a la evolución del Atlántico, el Mediterráneo y la circulación atmosférica regional.
“Un episodio de El Niño de intensidad muy fuerte [como el que se está empezando a desarrollar ahora] aumenta la probabilidad de que se produzcan cambios sustantivos en los patrones de temperatura y precipitación en muchas partes del mundo”, señala la OMM. “Sin embargo, la intensidad de un evento dado no tiene una correspondencia directa con la magnitud de sus efectos en ninguna región concreta”, añade. Básicamente, lo que plantea esta organización es que existe incertidumbre sobre cómo evolucionarán los impactos ligados a El Niño. Porque no existen dos iguales.
De hecho, la dureza de sus consecuencias pueden variar mucho. El Niño ha traído en anteriores ocasiones —la última vez que se dio fue entre 2023 y 2024 y se registraron temperaturas globales récord— cambios en las pautas de temperatura y precipitación a escala mundial, además de aumentar el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos.
Manuel Planelles. ‘El Niño’ alcanzará su apogeo a finales de año y se extenderá hasta febrero: “Está adquiriendo enormes proporciones ante nuestros ojos”. El País (03/09/2026).
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Resumen
- El Niño 2026-2027 puede alterar las temperaturas y precipitaciones en Europa, aunque su influencia es mucho más incierta que en los trópicos.
- En España no existe una relación directa entre El Niño y un invierno concreto, porque intervienen numerosos factores atmosféricos y oceánicos.
- Las temperaturas del Atlántico y el Mediterráneo pueden modificar la respuesta climática de la Península Ibérica.
- Un Mediterráneo cálido puede aportar humedad y energía a las tormentas, pero no provoca automáticamente una DANA o lluvias torrenciales.
- El otoño y el invierno de 2026-2027 muestran por qué el clima no funciona como un interruptor, sino como un sistema lleno de conexiones y probabilidades.
Preguntas para pensar un poco
¿Recuerdas algún otro episodio de El Niño, como el de 2023-24 o 2014-2016?
¿Qué relación puede tener El Niño con la formación de una dana?
¿Puede El Niño cambiar el tiempo que tendremos este invierno?
¿Por qué lo que ocurre en el Pacífico puede acabar afectando a España?
¿Un Mediterráneo más caliente significa necesariamente más lluvias torrenciales?
¿Cuánto de lo que ocurra este invierno podremos atribuir realmente a El Niño?
¿Estamos preparados para distinguir una señal climática de una simple coincidencia meteorológica?


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