Entendiendo El Niño 2026-2027 (1): un océano caliente

El Niño 2026-2027 es mucho más que un fenómeno del Pacífico: representa una enorme reorganización del sistema océano-atmósfera capaz de modificar el clima en distintas partes del planeta. Su posible intensidad resulta especialmente importante porque coincide con unas temperaturas globales excepcionalmente elevadas, lo que puede amplificar algunos de sus efectos.

◼ Antonio Jordán López

El Niño 2026-2027: un océano caliente puede cambiar el mundo

El Niño, un fenómeno global

Hay fenómenos meteorológicos que parecen pertenecer a lugares concretos. Los huracanes, por ejemplo, nos parecen cosas del Atlántico o del Caribe; los monzones, de Asia; una DANA, del Mediterráneo occidental. El Niño es diferente. Es un fenómeno que nace en el Pacífico tropical, pero sus efectos pueden sentirse a miles de kilómetros de distancia.

Nube cumulonimbo con una cúpula o protuberancia brillante en la parte superior, conocida en meteorología como torreón convectivo.
Durante el fenómeno de El Niño de 2015-2016, la superficie cálida del océano Pacífico central elevó cantidades anormales de hielo y vapor de agua de las nubes a la estratosfera, creando condiciones similares a las que podrían darse a mayor escala en un mundo en calentamiento. NASA's Marshall Space Flight Center/Flickr.

Ahora mismo, el mundo está entrando en una nueva fase de El Niño. Los investigadores advierten que podría ser una de las más fuertes jamás registradas e invocan esta historia como advertencia de que las fuerzas naturales, cuando alcanzan su máxima magnitud, pueden provocar penurias y una profunda volatilidad.

Por supuesto, El Niño actual se encuentra en las primeras fases de formación y podría no estar a la altura de las expectativas. Pero si las previsiones resultan exactas, sería un fenómeno extraordinario y sus consecuencias se extenderían por un mundo que se ha vuelto mucho más resistente, pero que también presenta nuevas vulnerabilidades.

Chico Harlan. Viene un El Niño poderoso. Si la historia sirve de guía, podría golpear con fuerza. The New York Times (21/05/2026).

Durante 2026 se ha desarrollado un nuevo episodio de El Niño, una de las fases de fluctuación del sistema climático conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). A comienzos de 2026 todavía existían bastantes incertidumbres sobre su evolución. Pero ahora la situación es mucho más clara: la Organización Meteorológica Mundial (OMM) considera que El Niño está firmemente establecido y prevé que continúe intensificándose hasta alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. La probabilidad de que persista hasta febrero de 2027 se sitúa muy cerca del 100%.

Esto no significa que vaya a ocurrir exactamente lo mismo en todos sitios. De hecho, una de las ideas más importantes para entender El Niño es precisamente la contraria: aunque tenga alcance global, un fenómeno tan intenso como El Niño no produce necesariamente impactos muy intensos en todas las regiones.

El episodio de 2026-2027 merece atención porque, además, ocurre en un planeta que ya está más caliente que hace un siglo:

En general, la Tierra era aproximadamente 2,65 grados Fahrenheit (o alrededor de 1,47 grados Celsius) más cálida en 2024 que en el promedio preindustrial de finales del siglo XIX (1850-1900). Los 10 años más recientes son los más cálidos registrados.

NASA (consultado el 04/09/2026).

El Niño aporta una perturbación natural al sistema climático, pero lo hace sobre un escenario modificado por el calentamiento global.

Así que ya no podemos hablar solamente del Pacífico.

¿Cómo se forma El Niño?

El nombre de El Niño tiene su origen en los marineros y pescadores de la región, que observaron que una corriente de agua más cálida acostumbraba a coincidir con un descenso de las capturas en fechas próximas a Navidad. Por este motivo, acabaron bautizando el fenómeno en referencia al Niño Jesús. Además, tiene una fase opuesta, La Niña, que se diferencia principalmente por la temperatura de las aguas del Pacífico. Mientras el Niño corresponde a la fase cálida, la Niña representa la fase fría. La duración de los episodios también varía, ya que el Niño puede prolongarse hasta aproximadamente un año y medio, mientras que la Niña puede llegar a mantenerse durante tres años.

Lluís Tomàs. Qué es el Niño: las claves del fenómeno que se intensificará los próximos meses en todo el mundo. El Nacional.cat (03/09/2026).

Todo empieza con un cambio en el océano

El Niño es la fase cálida del ENSO. Se trata de una oscilación natural del sistema océano-atmósfera que afecta especialmente al Pacífico tropical.

Época neutral

En condiciones normales, los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del Ecuador. Estos vientos empujan las aguas superficiales cálidas del Pacífico oriental hacia el Pacífico occidental, donde se acumulan grandes cantidades de agua caliente. Frente a las costas de países como Perú y Ecuador, por el contrario, ascienden aguas más frías procedentes de capas profundas.

Mapa del Pacífico ecuatorial durante la época neutral del ENSO, con vientos alisios normales que desplazan aguas cálidas desde Sudamérica hacia Oceanía y Asia, mientras el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes ocurre frente a Perú.
Durante la época neutral del ENSO, los vientos alisios soplan de este a oeste, empujando las aguas cálidas superficiales desde la costa de Sudamérica (≈4 °C) hacia Oceanía y Asia. Este movimiento permite el ascenso de aguas profundas frías y ricas en nutrientes frente a Perú, manteniendo el equilibrio térmico y biológico del Pacífico ecuatorial.

El resultado es un enorme contraste térmico muy grande entre ambas costas del Pacífico.

Pero este contraste no afecta solo al océano, también reorganiza la atmósfera. La zona occidental, más cálida y húmeda, favorece una intensa convección y abundantes precipitaciones, mientras que sobre el Pacífico oriental predominan condiciones más secas. Esta circulación atmosférica forma parte de lo que se conoce como circulación de Walker:

La circulación de Walker es un patrón de circulación atmosférica zonal (este-oeste) a lo largo del ecuador del Pacífico. En condiciones normales, el aire asciende sobre el Pacífico occidental cálido (Indonesia y Australia), se desplaza en altura hacia el este, desciende sobre el Pacífico oriental frío (costa de Sudamérica) y retorna en superficie como vientos alisios. Su debilitamiento o inversión define los fenómenos de El Niño y La Niña.

Circulación de Walker. Snowy.es (consultado el 04/09/2026).

El Niño

El Niño se forma cuando los vientos alisios, que normalmente empujan el agua cálida del Pacífico hacia Asia, pierden fuerza. Al debilitarse, esa masa de agua caliente se queda acumulada frente a las costas de Sudamérica, calentando el océano más de lo habitual. Ese exceso de calor se transfiere a la atmósfera, haciendo que el aire húmedo ascienda y provoque lluvias intensas y cambios drásticos en el clima de muchas regiones. Es como si el Pacífico “respirara calor” y lo soltara, alterando el equilibrio natural de los trópicos. Al mismo tiempo, disminuye el afloramiento de aguas profundas frente a Sudamérica.

El afloramiento de aguas profundas frías frente a Sudamérica es como el motor ecológico de la región: trae nutrientes desde el fondo y sostiene una de las zonas más productivas del planeta. Durante El Niño, ese motor se apaga porque el calentamiento del Pacífico oriental suprime el afloramiento y profundiza la termoclina, dejando a la superficie sin nutrientes. Esto provoca un colapso de la productividad marina, especialmente de la anchoveta, que se ve obligada a desplazarse o disminuir drásticamente su población. Además, la falta de agua fría permite que la atmósfera se caliente y genere lluvias intensas y desbordamientos en zonas normalmente áridas de Perú y Ecuador, con impactos sociales y económicos severos.

Mapa del Pacífico ecuatorial durante el fenómeno El Niño, con vientos alisios debilitados y acumulación de aguas cálidas frente a Sudamérica, que transfieren calor a la atmósfera y generan abundantes lluvias en los trópicos.
Durante  la fase El Niño del ENSO, los vientos alisios se debilitan, reduciendo el desplazamiento de agua hacia el oeste. Las aguas cálidas superficiales se acumulan en la parte central y oriental del Pacífico, alcanzando temperaturas superiores a 5 °C sobre lo normal. Esta masa cálida transfiere más energía a la atmósfera, elevando el aire húmedo y provocando intensas lluvias en los trópicos y alteraciones climáticas globales.

La Niña

La Niña es la situación opuesta a El Niño. Se forma cuando los vientos alisios se ponen en "modo turbo" y empujan con mucha más fuerza el agua cálida del Pacífico hacia Asia. Al "vaciarse" de agua caliente la costa de Sudamérica, ascienden las aguas más frías y profundas. Esa mezcla de vientos intensos y agua helada enfría toda la región del Pacífico oriental y cambia el clima a lo grande: más lluvias en algunos sitios, más sequía en otros y un océano que funciona de manera muy distinta a lo habitual.

Mapa del Pacífico ecuatorial durante el fenómeno La Niña, con vientos alisios intensos que empujan las aguas cálidas hacia el oeste y favorecen el ascenso de aguas frías desde las profundidades frente a Sudamérica.
En la fase La Niña del ENSO, los vientos alisios se fortalecen, desplazando con mayor fuerza la masa de aire caliente y las aguas cálidas hacia el oeste, en dirección a Oceanía y Asia. Este proceso intensifica el afloramiento de aguas frías desde las profundidades del Pacífico oriental, enfriando la superficie marina y modificando los patrones de lluvia y temperatura en los trópicos y regiones adyacentes.

El Pacífico oriental se calienta

Cuando cambia la temperatura de una superficie oceánica de semejante tamaño durante un episodio de El Niño, también cambia la atmósfera situada sobre ella. La consecuencia es una modificación de la circulación atmosférica tropical que puede propagarse mediante las llamadas teleconexiones atmosféricas y afectar a regiones situadas a miles de kilómetros de distancia del Pacífico:

Las teleconexiones son la interrelación entre fenómenos meteorológicos situados en lugares muy distantes entre sí, que suelen incluir patrones climáticos que se extienden a miles de kilómetros. Muchos patrones de teleconexión se comportan como un "subibaja", en el que la masa/presión atmosférica sube y baja en dos lugares distantes: un aumento de la presión atmosférica en un lugar provoca una disminución de la presión en otro muy lejano. Hay pruebas de que los colonos vikingos se percataron de los patrones de presión opuestos entre Groenlandia y Europa en el año 1000 d.C., lo que hoy se conoce como la Oscilación del Atlántico Norte (NAO).

¿Qué son las teleconexiones? Asociación Meteorológica Española (consultado el 04/09/2026).

El Niño es, por tanto, un buen ejemplo de que el sistema climático funciona como un sistema conectado.

El Niño es un evento periódico

La OMM considera que El Niño y La Niña (la fase fría) son las dos fases extremas de ENSO, entre las que existe una situación intermedia denominada ENSO neutral. Estos episodios suelen desarrollarse cada dos a siete años y alcanzan normalmente su máxima intensidad entre noviembre y febrero.

Actualmente, el Pacífico está acumulando una enorme cantidad de calor

Una de las claves para entender el episodio de 2026-2027 es que el calentamiento no se limita a la superficie del océano.

Durante los primeros meses del año se produjo la transición desde unas condiciones de La Niña hacia una situación neutral y posteriormente hacia El Niño. Las temperaturas superficiales del Pacífico tropical fueron aumentando progresivamente y el calentamiento terminó extendiéndose hacia el este.

Pero bajo la superficie había todavía más calor

Durante julio y comienzos de agosto, algunas zonas del Pacífico tropical presentaban temperaturas subsuperficiales superiores en más de 8 °C a los valores normales. Esta enorme cantidad de agua caliente actúa como un almacén de energía que favorece la continuidad y el fortalecimiento del episodio.

Los indicadores utilizados para vigilar ENSO muestran también un calentamiento excepcional. La región Niño 3.4, situada en el Pacífico ecuatorial central, ha registrado anomalías térmicas muy elevadas.

La OMM prevé que el episodio continúe intensificándose durante los próximos meses y alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.

Por eso, más que preguntarnos si «habrá El Niño», la pregunta que interesa ahora es otra: ¿qué consecuencias tendrá un episodio tan intenso sobre un planeta que ya está extraordinariamente caliente?

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Resumen

  1. El Niño 2026-2027 se está consolidando como un episodio muy intenso del fenómeno ENSO en el Pacífico tropical.
  2. El debilitamiento de los vientos alisios permite que enormes cantidades de agua caliente se desplacen hacia el Pacífico central y oriental.
  3. El calentamiento oceánico altera la circulación atmosférica y puede provocar efectos meteorológicos a miles de kilómetros mediante teleconexiones.
  4. La gran cantidad de calor acumulada bajo la superficie del Pacífico favorece la intensificación del episodio durante los próximos meses.
  5. El Niño 2026-2027 resulta especialmente relevante porque se desarrolla sobre un planeta que ya experimenta un calentamiento global extraordinario.

Preguntas para pensar un poco

¿Te habías parado a pensar que un cambio en la temperatura del Pacífico puede afectar al clima de lugares situados a miles de kilómetros?

¿Sabías que la mayor parte del calor que acumula El Niño está escondida bajo la superficie del océano?

¿Qué consecuencias podría tener un El Niño muy intenso en el lugar donde vives?

¿Crees que un planeta más cálido puede hacer que los efectos de El Niño sean diferentes a los del pasado?

Si el clima está conectado a escala planetaria, ¿hasta qué punto podemos considerar que un fenómeno como El Niño es realmente "«lejano"?

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